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“Recorro la provincia y no escucho a nadie que pida la vuelta del kirchnerismo”

El ministro de Agroindustria de Vidal habla de la campaña, detalla su rol de facilitador electoral, coincide con Monzó que falta rosca en Cambiemos y anticipa un 2019 productivo para el campo.
Por 30/12/2018 10:44

Leonardo Sarquís abandona por un instante su rol técnico como ministro de Agroindustria de la provincia de Buenos Aires y se sumerge en una faceta que lo apasiona: la política y el armado electoral para enfrentar las elecciones de 2019, donde Cambiemos ponen en juego la continuidad de su gobierno. “No hay duda que vamos a seguir”, dice y sonríe.

Afirma que la ex presidenta, Cristina Fernández de Kirchner no va a volver porque su experiencia territorial le indica que nadie pide la vuelta del kirchnerismo. También habla de su rol como “facilitador” en la campaña, su vínculo directo con el presidente Mauricio Macri, con quien se comunica por whatsapp, destaca la figura de su jefa, la gobernadora María Eugenia Vidal, a quien define como “una diferente”, se entusiasma con alguna candidatura y, al igual que el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Emilio Monzó, reivindica la “rosca”, aunque en un tono despejado de crítica hacia el PRO.

El futuro del campo, la nueva ley de agroquímicos y el trigo transgénico también fueron parte de a la charla que Letra P mantuvo con el funcionario vidalista, en el despacho que ocupa en la torre I de La Plata, frente a la plaza Moreno, el centro formal de la ciudad.

 

BIO. Fue gerente de la división semillas de la multinacional productora de agroquímicos y biotecnología Monsanto (2005-2007). Integró la consultora Confiagro y es uno de los creadores del grupo GAPU Agro, espacio desde donde se vinculó con el PRO, con Mauricio Macri y María Eugenia Vidal. Fue uno de los primeros profesionales que se sumó a la campaña de Vidal en 2014 y quien asesoró a la entonces candidata durante la campaña 2015. Cuando la mandataria ganó, Sarquís ya tenía asegurado su puesto como titular de Agroindustria.

 

 

-Estamos en víspera de un año electoral donde es probable que el voto se polarice entre Cristina y Macri. ¿Imagina el panorama en el campo si volviera a ganar la ex presidenta?

-No puedo pensar en ese escenario porque no es real. No va a pasar.

-¿Por qué lo descarta?

-No conozco a nadie que me haya hablado que quiere volver a lo anterior. Recorro la provincia habitualmente y no escucho a nadie que pida por la vuelta del kirchnerismo. Hay muchos planteos sobre los beneficios que demoran o pedidos o reclamos, pero nunca hablan del pasado, entonces para mi ese es el mejor termómetro, mejor que cualquier encuesta. Sé que la ex presidenta tiene un núcleo duro en el conurbano, pero más allá de eso no ves que pidan la vuelta.

-Está convencido de que va a ganar Cambiemos.

-Sí, no hay duda que continuamos. Creo que la gente nos va a dar su apoyo porque nosotros no le mentimos, le decimos la verdad, si esto se puede o no se puede hacer.

-Se puede decir la verdad e igual hacer una mala gestión.

-Por supuesto, pero creo que en general la gestión es buena, la gente lo valora y cuando recorremos el territorio nos da una buena devolución.

 

 

-¿En verano van a retomar lo timbreos?

-Sí y van a ser más intensos. A mí en lo personal no me va a cambiar mucho, porque soy de los que recorren todo el año. Estoy el 80% de mi tiempo en el interior, pero puede ser diferente el lugar que me toque. En la elección de 2017 yo fui facilitador con el ministro Marcelo Villegas (Trabajo) de la séptima sección electoral.

-¿Cuál es la tarea de un ministro facilitador?

-Ayudar, porque en una región tenés referentes y candidatos a todo: al Concejo, a la Legislatura, a la intendencia. Son dirigentes que están enfocados en lo local y entonces los asesorás sobre cuestiones generales de la provincia. Yo por ejemplo, por mi función, organizo un encuentro con productores, pero no solo abordo la cuestión rural, también les hablo de lo que pasa en educación, en seguridad, en salud.

-Tiene que ponerse a estudiar.

-Claro, por eso tenemos una agenda común de todos los temas

-¿Esa agenda la distribuye el ministro de Asuntos Públicos, Federico Suárez?

-Sí, pero también se construye desde otras vertientes. Por ejemplo, el año pasado iba a Olavarría y llevaba la información de lo que pasaba en el lugar, más lo que hace el ministerio en esa región y lo que sucede en la provincia. Uno siempre habla más de lo que hace su ministerio pero también hay que sumar acciones puntuales sobre trabajo, educación, salud.


 

-¿Qué pasa cuando el candidato no interpreta o no logra comunicar bien lo que ustedes le transmiten?

-Bueno, una cosa es la campaña antes de las PASO y otra después de las PASO. Porque una vez que los candidatos ya están definidos, que ya pasaron la interna, son menos y solo queda reforzar temas específicos. Por eso la parte más compleja y más intensa de la campaña es desde marzo, cuando se definen los candidatos, hasta agosto, cuando ya pasaron el filtro y quedaron los que compiten en la general.

-¿Le gusta participar de la campaña?

-Sí, me encanta porque ampliás tu espectro político, salís un poco de la agroindustria que es tu tema para entender el todo.

-Como facilitador no tiene la facultad de decidir candidaturas.

-No, pero podes ayudar.

-Como un asesor.

-Claro, el facilitador lo que hace es ayudar a los que tienen que definir si es tal o cual candidato.

 

-Algunos dicen que a PRO le falta un poco de sangre política. Monzó lo marcó y reivindicó la rosca. ¿Cuál es su opinión?

-Bastante parecida a lo que piensa Emilio, pero en el sentido que somos un espacio joven y todavía nos falta experiencia en eso, pero igual creo que vamos muy bien.

-¿Esa falta de rosca tradicional puede ser porque Macri viene de un espacio distinto al de la política tradicional?

-Sí, pero el político tradicional de la Argentina no tiene por qué ser el prototipo en adelante. En nuestro espacio tenemos tres figuras centrales, Macri, Rodríguez Larreta y Vidal y todos son diferentes, nada que ver.

 

-Esa información que por ahí no puede registrar el jefe de gabinete, Federico Salvai, porque es muy finita, muy detallada. Ahí usted colabora.

-Claro, me dice: “Che, ¿este candidato que te parece?” y nosotros damos la opinión. En general nos ha pasado que en casi todos los casos ratificamos los nombres que se vienen trabajando, muy pocas veces sucede lo contrario. También puede pasar que no hay candidatos o no hay referentes y tenés que pelearla igual. En la séptima nosotros trabajamos muy bien, sacamos los tres senadores que estaban en juego -Alejandro Celillo (UCR), Carolina Tironi (CC ARI) y Daltón Jaúregui (PRO)-.

-¿Y a que adjudica eso? ¿Al gran trabajo del facilitador?

-Ahí es fundamental la coordinación, que haya trabajo en equipo entre el comité de campaña y el facilitador. Es importante que esté todo listo: los folletos, la información sobre la provincia, etcétera. Porque si vos llegas a un lugar y no tenés armado nada es un día perdido. Y en eso Cambiemos tiene una gran organización.

-Algunos dicen que a PRO le falta un poco de sangre política. Monzó lo marcó y reivindicó la rosca. ¿Cuál es su opinión?

-Bastante parecida a lo que piensa Emilio, pero en el sentido que somos un espacio joven y todavía nos falta experiencia en eso, pero igual creo que vamos muy bien.

-¿Esa falta de rosca tradicional puede ser porque Macri viene de un espacio distinto al de la política tradicional?

-Sí, pero el político tradicional de la Argentina no tiene por qué ser el prototipo en adelante. En nuestro espacio tenemos tres figuras centrales, Macri, (el jefe de Gobierno porteño, Horacio) Rodríguez Larreta y Vidal. Y todos son diferentes, nada que ver.

 

 

-¿Cuál es la diferencia?

-La diferencia es que todos provienen de lugares diferentes y teniendo la unión de los valores como causa común encaran el mismo espacio y con el mismo empuje, con su personalidad, su impronta de gestión distinta.

-El Presidente parece tener conductas atípicas, por ejemplo se toma vacaciones extensas.

-El presidente es muchas veces prejuzgado, no digo que por algo malo o bueno, sino porque no lo conocen. El otro día una persona me describía el carácter de Mauricio y yo lo contradije y le aclaré que lo veo dos veces por semana como mínimo y que no era así, pero eso sucede.

 

 

-¿Y cómo es Macri?

-Es una persona afable, que te escucha, que te da bolilla cuando le planteas cosas. No es protocolar, le cansa que le digan "presidente". Es un tipo sencillo y hasta tímido a veces.

-¿Tiene una relación directa con él? Porque no todos los ministros de Vidal tienen ese vínculo.

-No lo sé, yo no pregunto, pero con Mauricio me comunico por whatsapp. No soy amigo pero lo conozco desde hace muchísimos años y por eso sé que es una persona muy respetuosa y que valora mucho la tarea que hacemos en la Provincia.

-¿Y la gobernadora?

-María Eugenia es una diferente, tiene una mirada particular de todo y encara la provincia con mucha fuerza, incluso camina la calle de manera distinta, el contacto con la gente también es especial.

-En febrero o marzo se define si se desdoblan las elecciones. ¿Cuál es su posición?

-Acá en la Provincia se va a hacer lo que el Presidente precise que se haga, sea desdoblar o no. Es un tema político, no puedo definirlo desde una opinión personal porque dependerá de cómo se observe el escenario, porque según lo mires puede ser muy bueno o muy incierto.

-¿Y si hubiera que definirlo hoy?

-Yo no me animo a arriesgar porque no lo sé, creo que todavía falta mucho y para mí las campañas se definen los últimos dos meses. Un año entero es enorme por todo lo que puede pasar.

-¿Cree que se debería respetar en la fórmula bonaerense el acuerdo con la UCR?

-Yo creo que se tiene que sostener, porque pertenecemos a una fuerza política donde hay tres grupos de dirigentes, PRO, UCR y la Coalición Cívica-ARI, como mínimo, y se tiene que respetar esa lógica. Además Daniel Salvador es un gran vicegobernador, viene haciendo una buena gestión y es una buena contrafigura con Vidal. Ahora, no es un tema que yo defina y finalmente estamos hablando de política, así que no sé cómo se terminará resolviendo.

"Acá en la provincia se va a hacer lo que el presidente precise que se haga, sea desdoblar o no. Es un tema político no se puede definir desde una opción personal porque dependerá de cómo se observe el escenario."

-Usted no participó de ninguna lista.

-No aún.

-¿Se ve en algún listado?

-Yo siempre me veo en todos lados, soy versátil (ríe). En serio, estoy dispuesto a lo que me digan, también en la órbita nacional. Yo estoy a full con el proyecto de Vidal, así que me ubico donde se me precise. Después de gestionar en la provincia, con lo complejo que es todo, creo que es un master acelerado de gestión de verdad.

-Usted estuvo desde los inicios de la campaña de Vidal. ¿Cómo llegó a ese lugar?

-Yo tenía mi consultora, después trabajé con Francisco De Narváez unos años, entonces Esteban Bullrich me llama para acompañarlo a lo que era la mesa agropecuaria del PRO. Yo había fundado GAPU Agro, que era un grupo de acción política para la unidad y presentamos 45 políticas agroindustriales para todos los candidatos. Mauricio era el jefe de gobierno de la Ciudad y nos pidió la propuesta, pero más acotada. Fueron 13 puntos que el PRO presentó en abril de 2014 ante la mesa de enlace y a partir de ese momento seguí trabajando como asesor de la mesa del PRO. Ahí la conozco a María Eugenia y de inmediato empezamos a recorrer la Provincia. Nos reuníamos con empresarios, con dirigentes, golpeábamos la puerta de los vecinos y me di cuenta que ella era diferente.

-Un tema recurrente es la reglamentación de los agroquímicos, usted presentó una resolución días atrás pero fue cuestionado por algunos sectores.

-Sí, volví a ser el asesino (sonríe). Pero de verdad, en la Provincia, sobre 135 municipios, tenemos más de 60 normativas diferentes, entonces hay algo que está fallando. La ley provincial no funciona porque data de hace 20 años.

-Hubo proyectos de reforma en la Legislatura que no prosperaron.

-Sí, el último proyecto perdió estatus parlamentario y hay iniciativas dando vueltas, pero no se sabe cuándo se podrían tratar y me cuesta creer que en un año electoral vaya a salir algo de eso con tranquilidad. Por eso decidimos poner en marcha una resolución para acompañar y orientar a los municipios. No nos metemos con las resoluciones de las comunas, sino que planteamos sugerencias para que todo funcione mejor. Son cosas básicas, establecemos zonas de amortiguamiento para proteger las escuelas, la zona urbana, el agua, que cada municipio tenga un protocolo de práctica agrícola y nosotros ayudamos con la capacitación, con la supervisión, acompañamos en lo que nos pidan y por eso les pedimos que adhieran. Ya firmaron 51 municipios, así que la resolución sirve.

 

 

"Si esto (el trigo transgénico) se pone en el sudoeste se genera empleo genuino nuevo y los rindes en esa región aumentan más del 20%, con lo cual genero riqueza. Ahora, el riesgo de perder mercados porque no aceptan este producto no lo voy a correr, no soy tarado."

-En pleno debate por el trigo transgénico usted se pronunció a favor y volvió a obtener voces en contra.

-Si, el HB4. Di mi opinión y me volví a convertir en asesino (ríe). Estamos hablando de un producto argentino puro, con criterio, genética, científicos, todo argentino. Y es un evento que ya fue aprobado por el Servicio Nacional de Calidad Agroalimentaria (Senasa) y el Consejo Nacional de Vialidad Agrícola (Conavia). Como responsable de la agroindustria bonaerense yo digo que si esto se pone en el sudoeste se genera empleo genuino nuevo y los rindes del trigo en esa región aumentan más del 20%, con lo cual genero riqueza. Ahora, el riesgo de perder mercados porque no aceptan este producto no lo voy a correr, no soy tarado. Lo que planteo es que se pueden hacer planes de acción para no perder un producto que es nuestro, que científicamente es bueno. Entonces veamos la manera de transitar ese camino.

-¿Cómo fue este año y cómo se proyecta 2019 en el tema agroindustria bonaerense?

-Fue un año ultra complejo a nivel coyuntura y a nivel país, pero así y todo te diría que fue de los mejores años del ministerio, con decisiones concretas para cambiarle la vida a la gente. Es una dicotomía: la coyuntura no te ayudó pero pudimos impulsar un montón de cosas que pudimos concretar y eso, en el fondo, como gestión es bueno. De lo demás no podes hacer nada, son parámetros que no manejás y no podés hacer demasiado. Para el próximo año, a nivel provincial, lo más importante es que el clima no va a tener demasiados problemas. Según las proyecciones va a tener un fenómeno de El Niño liviano, eso quiere decir que vas a tener lluvias en el verano y en la época de la cosecha, pero que no va a impedir buenos resultados.

-Ustedes empezaron la gestión con una buena relación con los sectores del campo, hubo algunos cortocircuitos en 2017. ¿Cómo está ahora ese vínculo?

-La relación fue siempre buena, dialogamos con todos los dirigentes, pero yo soy funcionario y ellos defienden a sus asociados y muchas veces hablamos de lo mismo pero tenemos diferencia de criterios. Este año no hubo problemas porque hubo un aumento moderado del inmobiliario rural y no hubo revalúo.

“Recorro la provincia y no escucho a nadie que pida la vuelta del kirchnerismo”

El ministro de Agroindustria de Vidal habla de la campaña, detalla su rol de facilitador electoral, coincide con Monzó que falta rosca en Cambiemos y anticipa un 2019 productivo para el campo.

Leonardo Sarquís abandona por un instante su rol técnico como ministro de Agroindustria de la provincia de Buenos Aires y se sumerge en una faceta que lo apasiona: la política y el armado electoral para enfrentar las elecciones de 2019, donde Cambiemos ponen en juego la continuidad de su gobierno. “No hay duda que vamos a seguir”, dice y sonríe.

Afirma que la ex presidenta, Cristina Fernández de Kirchner no va a volver porque su experiencia territorial le indica que nadie pide la vuelta del kirchnerismo. También habla de su rol como “facilitador” en la campaña, su vínculo directo con el presidente Mauricio Macri, con quien se comunica por whatsapp, destaca la figura de su jefa, la gobernadora María Eugenia Vidal, a quien define como “una diferente”, se entusiasma con alguna candidatura y, al igual que el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Emilio Monzó, reivindica la “rosca”, aunque en un tono despejado de crítica hacia el PRO.

El futuro del campo, la nueva ley de agroquímicos y el trigo transgénico también fueron parte de a la charla que Letra P mantuvo con el funcionario vidalista, en el despacho que ocupa en la torre I de La Plata, frente a la plaza Moreno, el centro formal de la ciudad.

 

BIO. Fue gerente de la división semillas de la multinacional productora de agroquímicos y biotecnología Monsanto (2005-2007). Integró la consultora Confiagro y es uno de los creadores del grupo GAPU Agro, espacio desde donde se vinculó con el PRO, con Mauricio Macri y María Eugenia Vidal. Fue uno de los primeros profesionales que se sumó a la campaña de Vidal en 2014 y quien asesoró a la entonces candidata durante la campaña 2015. Cuando la mandataria ganó, Sarquís ya tenía asegurado su puesto como titular de Agroindustria.

 

 

-Estamos en víspera de un año electoral donde es probable que el voto se polarice entre Cristina y Macri. ¿Imagina el panorama en el campo si volviera a ganar la ex presidenta?

-No puedo pensar en ese escenario porque no es real. No va a pasar.

-¿Por qué lo descarta?

-No conozco a nadie que me haya hablado que quiere volver a lo anterior. Recorro la provincia habitualmente y no escucho a nadie que pida por la vuelta del kirchnerismo. Hay muchos planteos sobre los beneficios que demoran o pedidos o reclamos, pero nunca hablan del pasado, entonces para mi ese es el mejor termómetro, mejor que cualquier encuesta. Sé que la ex presidenta tiene un núcleo duro en el conurbano, pero más allá de eso no ves que pidan la vuelta.

-Está convencido de que va a ganar Cambiemos.

-Sí, no hay duda que continuamos. Creo que la gente nos va a dar su apoyo porque nosotros no le mentimos, le decimos la verdad, si esto se puede o no se puede hacer.

-Se puede decir la verdad e igual hacer una mala gestión.

-Por supuesto, pero creo que en general la gestión es buena, la gente lo valora y cuando recorremos el territorio nos da una buena devolución.

 

 

-¿En verano van a retomar lo timbreos?

-Sí y van a ser más intensos. A mí en lo personal no me va a cambiar mucho, porque soy de los que recorren todo el año. Estoy el 80% de mi tiempo en el interior, pero puede ser diferente el lugar que me toque. En la elección de 2017 yo fui facilitador con el ministro Marcelo Villegas (Trabajo) de la séptima sección electoral.

-¿Cuál es la tarea de un ministro facilitador?

-Ayudar, porque en una región tenés referentes y candidatos a todo: al Concejo, a la Legislatura, a la intendencia. Son dirigentes que están enfocados en lo local y entonces los asesorás sobre cuestiones generales de la provincia. Yo por ejemplo, por mi función, organizo un encuentro con productores, pero no solo abordo la cuestión rural, también les hablo de lo que pasa en educación, en seguridad, en salud.

-Tiene que ponerse a estudiar.

-Claro, por eso tenemos una agenda común de todos los temas

-¿Esa agenda la distribuye el ministro de Asuntos Públicos, Federico Suárez?

-Sí, pero también se construye desde otras vertientes. Por ejemplo, el año pasado iba a Olavarría y llevaba la información de lo que pasaba en el lugar, más lo que hace el ministerio en esa región y lo que sucede en la provincia. Uno siempre habla más de lo que hace su ministerio pero también hay que sumar acciones puntuales sobre trabajo, educación, salud.


 

-¿Qué pasa cuando el candidato no interpreta o no logra comunicar bien lo que ustedes le transmiten?

-Bueno, una cosa es la campaña antes de las PASO y otra después de las PASO. Porque una vez que los candidatos ya están definidos, que ya pasaron la interna, son menos y solo queda reforzar temas específicos. Por eso la parte más compleja y más intensa de la campaña es desde marzo, cuando se definen los candidatos, hasta agosto, cuando ya pasaron el filtro y quedaron los que compiten en la general.

-¿Le gusta participar de la campaña?

-Sí, me encanta porque ampliás tu espectro político, salís un poco de la agroindustria que es tu tema para entender el todo.

-Como facilitador no tiene la facultad de decidir candidaturas.

-No, pero podes ayudar.

-Como un asesor.

-Claro, el facilitador lo que hace es ayudar a los que tienen que definir si es tal o cual candidato.

 

-Algunos dicen que a PRO le falta un poco de sangre política. Monzó lo marcó y reivindicó la rosca. ¿Cuál es su opinión?

-Bastante parecida a lo que piensa Emilio, pero en el sentido que somos un espacio joven y todavía nos falta experiencia en eso, pero igual creo que vamos muy bien.

-¿Esa falta de rosca tradicional puede ser porque Macri viene de un espacio distinto al de la política tradicional?

-Sí, pero el político tradicional de la Argentina no tiene por qué ser el prototipo en adelante. En nuestro espacio tenemos tres figuras centrales, Macri, Rodríguez Larreta y Vidal y todos son diferentes, nada que ver.

 

-Esa información que por ahí no puede registrar el jefe de gabinete, Federico Salvai, porque es muy finita, muy detallada. Ahí usted colabora.

-Claro, me dice: “Che, ¿este candidato que te parece?” y nosotros damos la opinión. En general nos ha pasado que en casi todos los casos ratificamos los nombres que se vienen trabajando, muy pocas veces sucede lo contrario. También puede pasar que no hay candidatos o no hay referentes y tenés que pelearla igual. En la séptima nosotros trabajamos muy bien, sacamos los tres senadores que estaban en juego -Alejandro Celillo (UCR), Carolina Tironi (CC ARI) y Daltón Jaúregui (PRO)-.

-¿Y a que adjudica eso? ¿Al gran trabajo del facilitador?

-Ahí es fundamental la coordinación, que haya trabajo en equipo entre el comité de campaña y el facilitador. Es importante que esté todo listo: los folletos, la información sobre la provincia, etcétera. Porque si vos llegas a un lugar y no tenés armado nada es un día perdido. Y en eso Cambiemos tiene una gran organización.

-Algunos dicen que a PRO le falta un poco de sangre política. Monzó lo marcó y reivindicó la rosca. ¿Cuál es su opinión?

-Bastante parecida a lo que piensa Emilio, pero en el sentido que somos un espacio joven y todavía nos falta experiencia en eso, pero igual creo que vamos muy bien.

-¿Esa falta de rosca tradicional puede ser porque Macri viene de un espacio distinto al de la política tradicional?

-Sí, pero el político tradicional de la Argentina no tiene por qué ser el prototipo en adelante. En nuestro espacio tenemos tres figuras centrales, Macri, (el jefe de Gobierno porteño, Horacio) Rodríguez Larreta y Vidal. Y todos son diferentes, nada que ver.

 

 

-¿Cuál es la diferencia?

-La diferencia es que todos provienen de lugares diferentes y teniendo la unión de los valores como causa común encaran el mismo espacio y con el mismo empuje, con su personalidad, su impronta de gestión distinta.

-El Presidente parece tener conductas atípicas, por ejemplo se toma vacaciones extensas.

-El presidente es muchas veces prejuzgado, no digo que por algo malo o bueno, sino porque no lo conocen. El otro día una persona me describía el carácter de Mauricio y yo lo contradije y le aclaré que lo veo dos veces por semana como mínimo y que no era así, pero eso sucede.

 

 

-¿Y cómo es Macri?

-Es una persona afable, que te escucha, que te da bolilla cuando le planteas cosas. No es protocolar, le cansa que le digan "presidente". Es un tipo sencillo y hasta tímido a veces.

-¿Tiene una relación directa con él? Porque no todos los ministros de Vidal tienen ese vínculo.

-No lo sé, yo no pregunto, pero con Mauricio me comunico por whatsapp. No soy amigo pero lo conozco desde hace muchísimos años y por eso sé que es una persona muy respetuosa y que valora mucho la tarea que hacemos en la Provincia.

-¿Y la gobernadora?

-María Eugenia es una diferente, tiene una mirada particular de todo y encara la provincia con mucha fuerza, incluso camina la calle de manera distinta, el contacto con la gente también es especial.

-En febrero o marzo se define si se desdoblan las elecciones. ¿Cuál es su posición?

-Acá en la Provincia se va a hacer lo que el Presidente precise que se haga, sea desdoblar o no. Es un tema político, no puedo definirlo desde una opinión personal porque dependerá de cómo se observe el escenario, porque según lo mires puede ser muy bueno o muy incierto.

-¿Y si hubiera que definirlo hoy?

-Yo no me animo a arriesgar porque no lo sé, creo que todavía falta mucho y para mí las campañas se definen los últimos dos meses. Un año entero es enorme por todo lo que puede pasar.

-¿Cree que se debería respetar en la fórmula bonaerense el acuerdo con la UCR?

-Yo creo que se tiene que sostener, porque pertenecemos a una fuerza política donde hay tres grupos de dirigentes, PRO, UCR y la Coalición Cívica-ARI, como mínimo, y se tiene que respetar esa lógica. Además Daniel Salvador es un gran vicegobernador, viene haciendo una buena gestión y es una buena contrafigura con Vidal. Ahora, no es un tema que yo defina y finalmente estamos hablando de política, así que no sé cómo se terminará resolviendo.

"Acá en la provincia se va a hacer lo que el presidente precise que se haga, sea desdoblar o no. Es un tema político no se puede definir desde una opción personal porque dependerá de cómo se observe el escenario."

-Usted no participó de ninguna lista.

-No aún.

-¿Se ve en algún listado?

-Yo siempre me veo en todos lados, soy versátil (ríe). En serio, estoy dispuesto a lo que me digan, también en la órbita nacional. Yo estoy a full con el proyecto de Vidal, así que me ubico donde se me precise. Después de gestionar en la provincia, con lo complejo que es todo, creo que es un master acelerado de gestión de verdad.

-Usted estuvo desde los inicios de la campaña de Vidal. ¿Cómo llegó a ese lugar?

-Yo tenía mi consultora, después trabajé con Francisco De Narváez unos años, entonces Esteban Bullrich me llama para acompañarlo a lo que era la mesa agropecuaria del PRO. Yo había fundado GAPU Agro, que era un grupo de acción política para la unidad y presentamos 45 políticas agroindustriales para todos los candidatos. Mauricio era el jefe de gobierno de la Ciudad y nos pidió la propuesta, pero más acotada. Fueron 13 puntos que el PRO presentó en abril de 2014 ante la mesa de enlace y a partir de ese momento seguí trabajando como asesor de la mesa del PRO. Ahí la conozco a María Eugenia y de inmediato empezamos a recorrer la Provincia. Nos reuníamos con empresarios, con dirigentes, golpeábamos la puerta de los vecinos y me di cuenta que ella era diferente.

-Un tema recurrente es la reglamentación de los agroquímicos, usted presentó una resolución días atrás pero fue cuestionado por algunos sectores.

-Sí, volví a ser el asesino (sonríe). Pero de verdad, en la Provincia, sobre 135 municipios, tenemos más de 60 normativas diferentes, entonces hay algo que está fallando. La ley provincial no funciona porque data de hace 20 años.

-Hubo proyectos de reforma en la Legislatura que no prosperaron.

-Sí, el último proyecto perdió estatus parlamentario y hay iniciativas dando vueltas, pero no se sabe cuándo se podrían tratar y me cuesta creer que en un año electoral vaya a salir algo de eso con tranquilidad. Por eso decidimos poner en marcha una resolución para acompañar y orientar a los municipios. No nos metemos con las resoluciones de las comunas, sino que planteamos sugerencias para que todo funcione mejor. Son cosas básicas, establecemos zonas de amortiguamiento para proteger las escuelas, la zona urbana, el agua, que cada municipio tenga un protocolo de práctica agrícola y nosotros ayudamos con la capacitación, con la supervisión, acompañamos en lo que nos pidan y por eso les pedimos que adhieran. Ya firmaron 51 municipios, así que la resolución sirve.

 

 

"Si esto (el trigo transgénico) se pone en el sudoeste se genera empleo genuino nuevo y los rindes en esa región aumentan más del 20%, con lo cual genero riqueza. Ahora, el riesgo de perder mercados porque no aceptan este producto no lo voy a correr, no soy tarado."

-En pleno debate por el trigo transgénico usted se pronunció a favor y volvió a obtener voces en contra.

-Si, el HB4. Di mi opinión y me volví a convertir en asesino (ríe). Estamos hablando de un producto argentino puro, con criterio, genética, científicos, todo argentino. Y es un evento que ya fue aprobado por el Servicio Nacional de Calidad Agroalimentaria (Senasa) y el Consejo Nacional de Vialidad Agrícola (Conavia). Como responsable de la agroindustria bonaerense yo digo que si esto se pone en el sudoeste se genera empleo genuino nuevo y los rindes del trigo en esa región aumentan más del 20%, con lo cual genero riqueza. Ahora, el riesgo de perder mercados porque no aceptan este producto no lo voy a correr, no soy tarado. Lo que planteo es que se pueden hacer planes de acción para no perder un producto que es nuestro, que científicamente es bueno. Entonces veamos la manera de transitar ese camino.

-¿Cómo fue este año y cómo se proyecta 2019 en el tema agroindustria bonaerense?

-Fue un año ultra complejo a nivel coyuntura y a nivel país, pero así y todo te diría que fue de los mejores años del ministerio, con decisiones concretas para cambiarle la vida a la gente. Es una dicotomía: la coyuntura no te ayudó pero pudimos impulsar un montón de cosas que pudimos concretar y eso, en el fondo, como gestión es bueno. De lo demás no podes hacer nada, son parámetros que no manejás y no podés hacer demasiado. Para el próximo año, a nivel provincial, lo más importante es que el clima no va a tener demasiados problemas. Según las proyecciones va a tener un fenómeno de El Niño liviano, eso quiere decir que vas a tener lluvias en el verano y en la época de la cosecha, pero que no va a impedir buenos resultados.

-Ustedes empezaron la gestión con una buena relación con los sectores del campo, hubo algunos cortocircuitos en 2017. ¿Cómo está ahora ese vínculo?

-La relación fue siempre buena, dialogamos con todos los dirigentes, pero yo soy funcionario y ellos defienden a sus asociados y muchas veces hablamos de lo mismo pero tenemos diferencia de criterios. Este año no hubo problemas porque hubo un aumento moderado del inmobiliario rural y no hubo revalúo.