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La gobernadora había hablado de despegar las elecciones bonaerenses. Ahora le baja la espuma y ata su futuro a la reelección presidencial. Coqueteo discursivo entre la Rosada y La Plata.
Por 18/12/2018 19:24

Como un equilibrio inestable que todavía no fue saldado, en el PRO late una polémica que divide a su conducción política, a diez días del inicio de un año electoral clave para su futuro. Gira entorno a la posibilidad de desdoblar las elecciones a gobernador de la provincia de Buenos Aires de las presidenciales, es decir, que Cambiemos separe las postulaciones de María Eugenia Vidal y de Mauricio Macri en la pelea por conquistar la reelección en ambos puestos, un punto que fue deslizado por la mandataria provincial con el mismo empeño que ahora utilizan sus ministros para relativizarlo. “Mientras siga la recesión hay que ser cautos, porque la reelección de Mauricio depende de eso”, explicó a Letra P una alta fuente bonaerense para tomar distancia de una alternativa que despierta tantos adherentes dentro del mayor distrito electoral del país como críticos en la Casa Rosada, encabezados por el jefe de Gabinete, Marcos Peña, que siempre se opuso a esa posibilidad. 

 

 

“Difícilmente pueda pasar. Qué sentido tiene quedarnos en la provincia si en el Gobierno nacional no estamos. No se puede cambiar Buenos Aires sin cambiar la Nación”, completó otra fuente cercana a Vidal para redoblar la negativa a un eventual desdoblamiento, aunque en Balcarce 50 insisten en que la definición no será adoptada ahora, sino recién en febrero o marzo próximos, cuando “se hayan definido las tendencias”.

 

 

La frase refleja uno de los componentes en juego para tomar esa decisión: la evolución de las encuestas provinciales, donde Vidal mantiene una ventaja de 10 o 12 puntos por encima del Presidente. Esa diferencia, según analizan dentro de Cambiemos, contiene un giro “sutil” ante la polarización con la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner en el electorado provincial. “Mauricio subió dos puntos en su intención de voto respecto a octubre, de 40 a 42 puntos, mientras CFK bajó de 42 puntos a 39 en el mismo lapso”, razona uno de los técnicos que monitorea esa foto que obsesiona al Gobierno tanto como el impacto que tendrá el deterioro de la economía. Sin dejar de relativizar la hipótesis del desdoblamiento, cerca de Vidal aseguran que esa tendencia evolucionará positivamente en los próximos meses, aunque la foto de la realidad social de la provincia revela una imagen distinta, que golpea las puertas de los intendentes que acuden a La Plata para pedir auxilio ante la crisis, pero también para preservar sus ambiciones locales. Entre los jefes comunales bonaerenses de Cambiemos resuena con mucha fuerza "el pedido" para desdoblar ambas elecciones, pero la dinámica del oficialismo no definirá su funcionamiento de abajo hacia arriba, sino de acuerdo a la lapicera presidencial.

 

 

En la Casa Rosada, como parte de las tensiones con La Plata, creen que “el vidalismo” preferiría ganar en soledad, pero que “no tienen cómo justificarlo luego de haber insistido durante años con unificar elecciones para ir menos al cuarto oscuro y para gastar menos. Vidal no hará nada contra Macri, y acordará con él, pero las dificultades para desdoblar también suman”, interpreta un funcionario de la Casa Rosada  que adscribe a la negativa de Peña contra el desdoblamiento. Sin embargo, cerca del Patio de las Palmeras sostienen que “no hay nada descartado”, porque “una elección desdoblada en Provincia, y una victoria de Vidal, permitiría construir un espaldarazo previo a favor de la reelección de Macri ante un escenario de elecciones provinciales negativas, en caso de que suceda”.

 

 

La lectura potencial no es patrimonio exclusivo de la Casa Rosada. En La Plata, y en el tercer bunker porteño, ubicado en Retiro, también prefieren abrazarse de la “posible recuperación” de los números de Cambiemos. Ese salvavidas discursivo será abandonado cuando exista alguna confirmación concreta sobre el final de la recesión. La razón de esa cautela tiene que ver con el impacto de la crisis sobre el electorado provincial, especialmente en los tres cordones del conurbano, donde el peso de CFK no pierde relevancia. “Si en 2017 llegó a los 38 puntos no hay por qué subestimarla ahora”, dicen que repite Peña en las reuniones que mantiene con sus interlocutores vidalistas, para reafirmar su negativa a desdoblar los comicios y concentrar los recursos en un solo comicio para el 27 de octubre, con primarias el 11 de agosto.

Desdoblamiento: el vidalismo alienta el "matrimonio" PRO y sigue el affaire

La gobernadora había hablado de despegar las elecciones bonaerenses. Ahora le baja la espuma y ata su futuro a la reelección presidencial. Coqueteo discursivo entre la Rosada y La Plata.

Como un equilibrio inestable que todavía no fue saldado, en el PRO late una polémica que divide a su conducción política, a diez días del inicio de un año electoral clave para su futuro. Gira entorno a la posibilidad de desdoblar las elecciones a gobernador de la provincia de Buenos Aires de las presidenciales, es decir, que Cambiemos separe las postulaciones de María Eugenia Vidal y de Mauricio Macri en la pelea por conquistar la reelección en ambos puestos, un punto que fue deslizado por la mandataria provincial con el mismo empeño que ahora utilizan sus ministros para relativizarlo. “Mientras siga la recesión hay que ser cautos, porque la reelección de Mauricio depende de eso”, explicó a Letra P una alta fuente bonaerense para tomar distancia de una alternativa que despierta tantos adherentes dentro del mayor distrito electoral del país como críticos en la Casa Rosada, encabezados por el jefe de Gabinete, Marcos Peña, que siempre se opuso a esa posibilidad. 

 

 

“Difícilmente pueda pasar. Qué sentido tiene quedarnos en la provincia si en el Gobierno nacional no estamos. No se puede cambiar Buenos Aires sin cambiar la Nación”, completó otra fuente cercana a Vidal para redoblar la negativa a un eventual desdoblamiento, aunque en Balcarce 50 insisten en que la definición no será adoptada ahora, sino recién en febrero o marzo próximos, cuando “se hayan definido las tendencias”.

 

 

La frase refleja uno de los componentes en juego para tomar esa decisión: la evolución de las encuestas provinciales, donde Vidal mantiene una ventaja de 10 o 12 puntos por encima del Presidente. Esa diferencia, según analizan dentro de Cambiemos, contiene un giro “sutil” ante la polarización con la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner en el electorado provincial. “Mauricio subió dos puntos en su intención de voto respecto a octubre, de 40 a 42 puntos, mientras CFK bajó de 42 puntos a 39 en el mismo lapso”, razona uno de los técnicos que monitorea esa foto que obsesiona al Gobierno tanto como el impacto que tendrá el deterioro de la economía. Sin dejar de relativizar la hipótesis del desdoblamiento, cerca de Vidal aseguran que esa tendencia evolucionará positivamente en los próximos meses, aunque la foto de la realidad social de la provincia revela una imagen distinta, que golpea las puertas de los intendentes que acuden a La Plata para pedir auxilio ante la crisis, pero también para preservar sus ambiciones locales. Entre los jefes comunales bonaerenses de Cambiemos resuena con mucha fuerza "el pedido" para desdoblar ambas elecciones, pero la dinámica del oficialismo no definirá su funcionamiento de abajo hacia arriba, sino de acuerdo a la lapicera presidencial.

 

 

En la Casa Rosada, como parte de las tensiones con La Plata, creen que “el vidalismo” preferiría ganar en soledad, pero que “no tienen cómo justificarlo luego de haber insistido durante años con unificar elecciones para ir menos al cuarto oscuro y para gastar menos. Vidal no hará nada contra Macri, y acordará con él, pero las dificultades para desdoblar también suman”, interpreta un funcionario de la Casa Rosada  que adscribe a la negativa de Peña contra el desdoblamiento. Sin embargo, cerca del Patio de las Palmeras sostienen que “no hay nada descartado”, porque “una elección desdoblada en Provincia, y una victoria de Vidal, permitiría construir un espaldarazo previo a favor de la reelección de Macri ante un escenario de elecciones provinciales negativas, en caso de que suceda”.

 

 

La lectura potencial no es patrimonio exclusivo de la Casa Rosada. En La Plata, y en el tercer bunker porteño, ubicado en Retiro, también prefieren abrazarse de la “posible recuperación” de los números de Cambiemos. Ese salvavidas discursivo será abandonado cuando exista alguna confirmación concreta sobre el final de la recesión. La razón de esa cautela tiene que ver con el impacto de la crisis sobre el electorado provincial, especialmente en los tres cordones del conurbano, donde el peso de CFK no pierde relevancia. “Si en 2017 llegó a los 38 puntos no hay por qué subestimarla ahora”, dicen que repite Peña en las reuniones que mantiene con sus interlocutores vidalistas, para reafirmar su negativa a desdoblar los comicios y concentrar los recursos en un solo comicio para el 27 de octubre, con primarias el 11 de agosto.