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El sector del radicalismo que aún tributa en el Frente Progresista cuestionó la decisión del gobernador, aduciendo que no es "conducente". El socialista, cada vez más lejos de la Casa Rosada.
Por 10/10/2018 16:54

El radicalismo de Santa Fe se le plantó al gobernador Miguel Lifschitz por su decisión, por estas horas irrevocable, de no firmar la adenda del pacto fiscal que pide la Casa Rosada. “Si bien es una decisión del gobernador no veo que sea conducente en nada”, apuntó el presidente de la UCR en la provincia, Julián Galdeano.

En diálogo con Letra P, el diputado provincial arguyó que el mandatario socialista pierde así una oportunidad para “obtener una cuestión pendiente o ventaja”.

Como condición para firmar la segunda pata del acuerdo fiscal, Lifschitz le pidió al ministro de Interior, Rogelio Frigerio, que no se grave el impuesto a las ganancias a cooperativas y mutuales y no se elimine el fondo sojero.

 

 

Pero con una gran cantidad de mandatarios ya adentro, a la Casa Rosada no le quita el sueño dejarlo al progresista del lado de los que considera “rebeldes”. “Rosario es la capital del mutualismo y Sunchales la del cooperativismo, no es nuestra postura la que tiene que cambiar”, se muestran firmes desde Santa Fe.

Pero dentro del Frente Progresista tributa un sector radical, referenciado en la figura del presidente del partido, que defiende con fuerza la gestión nacional de Cambiemos. Galdeano, fue, por ejemplo, el único radical que compartió unos minutos junto a Lifschitz y el diputado Martín Lousteau la semana pasada, en la reunión que mantuvieron en Casa de Gobierno, en Rosario.

“No le suma nada, pierde recursos y, en el fondo, la decisión de gravar a cooperativas y mutuales es una decisión del Congreso. Él podría firmar perfectamente en disidencia con ese punto y admitir el resto, eso sería más razonable y no estar corriendo detrás de los que se oponen a todo y no  tienen ninguna propuesta”, castigó el legislador.

 

 

A Lifschitz ya no le interesa caerle simpático al Gobierno nacional. Firmó a regañadientes el pacto fiscal original, porque leyó el categórico triunfo de Cambiemos en las legislativas y por recibir el compromiso de la Casa Rosada de que se abonaría la deuda coparticipable que el Estado nacional tiene con la provincia.

Pero los tiempos cambiaron y el socialista dejó de lado la diplomacia para con Cambiemos y empezó a moverse firme en el grupo de los mandatarios más distanciados del presidente Mauricio Macri.

Cuando el Ejecutivo comunicó la idea de la adenda, Lifschitz sondeó la opinión de sus pares y creyó ver que se construía un bloque que no la firmaría de ningún modo. “Pero el Gobierno se las arregla, por H o por B, para hacerlos firmar”, deslizan desde el socialismo.

Pese a eso eligió mantenerse en la negativa, tiene el respaldo de todo el socialismo, aunque no de la UCR. Quedará alineado junto a Carlos Verna de La Pampa y Alberto Rodríguez Saá de San Luis. No parece preocuparle.

A Lifschitz se le abrió un frente interno por la rebeldía al pacto fiscal

El sector del radicalismo que aún tributa en el Frente Progresista cuestionó la decisión del gobernador, aduciendo que no es "conducente". El socialista, cada vez más lejos de la Casa Rosada.

El radicalismo de Santa Fe se le plantó al gobernador Miguel Lifschitz por su decisión, por estas horas irrevocable, de no firmar la adenda del pacto fiscal que pide la Casa Rosada. “Si bien es una decisión del gobernador no veo que sea conducente en nada”, apuntó el presidente de la UCR en la provincia, Julián Galdeano.

En diálogo con Letra P, el diputado provincial arguyó que el mandatario socialista pierde así una oportunidad para “obtener una cuestión pendiente o ventaja”.

Como condición para firmar la segunda pata del acuerdo fiscal, Lifschitz le pidió al ministro de Interior, Rogelio Frigerio, que no se grave el impuesto a las ganancias a cooperativas y mutuales y no se elimine el fondo sojero.

 

 

Pero con una gran cantidad de mandatarios ya adentro, a la Casa Rosada no le quita el sueño dejarlo al progresista del lado de los que considera “rebeldes”. “Rosario es la capital del mutualismo y Sunchales la del cooperativismo, no es nuestra postura la que tiene que cambiar”, se muestran firmes desde Santa Fe.

Pero dentro del Frente Progresista tributa un sector radical, referenciado en la figura del presidente del partido, que defiende con fuerza la gestión nacional de Cambiemos. Galdeano, fue, por ejemplo, el único radical que compartió unos minutos junto a Lifschitz y el diputado Martín Lousteau la semana pasada, en la reunión que mantuvieron en Casa de Gobierno, en Rosario.

“No le suma nada, pierde recursos y, en el fondo, la decisión de gravar a cooperativas y mutuales es una decisión del Congreso. Él podría firmar perfectamente en disidencia con ese punto y admitir el resto, eso sería más razonable y no estar corriendo detrás de los que se oponen a todo y no  tienen ninguna propuesta”, castigó el legislador.

 

 

A Lifschitz ya no le interesa caerle simpático al Gobierno nacional. Firmó a regañadientes el pacto fiscal original, porque leyó el categórico triunfo de Cambiemos en las legislativas y por recibir el compromiso de la Casa Rosada de que se abonaría la deuda coparticipable que el Estado nacional tiene con la provincia.

Pero los tiempos cambiaron y el socialista dejó de lado la diplomacia para con Cambiemos y empezó a moverse firme en el grupo de los mandatarios más distanciados del presidente Mauricio Macri.

Cuando el Ejecutivo comunicó la idea de la adenda, Lifschitz sondeó la opinión de sus pares y creyó ver que se construía un bloque que no la firmaría de ningún modo. “Pero el Gobierno se las arregla, por H o por B, para hacerlos firmar”, deslizan desde el socialismo.

Pese a eso eligió mantenerse en la negativa, tiene el respaldo de todo el socialismo, aunque no de la UCR. Quedará alineado junto a Carlos Verna de La Pampa y Alberto Rodríguez Saá de San Luis. No parece preocuparle.