Toto Caputo enfrenta dudas por el bono en dólares a 2028: los mercados no compran la reelección de Milei
Tasa alta y colocación con escasa demanda. Señales de cautela inversora. Presión sobre el programa financiero y próximos vencimientos por u$s 45.000 millones.
Toto Caputo enfrenta dudas por el bono en dólares que expone que el mercado no compra la reelección de Javier Milei
El ministro Toto Caputo enfrentó una débil respuesta de los mercados en el debut del bono en dólares a 2028, que reflejó dudas sobre la sostenibilidad de la deuda y el escenario político y económico. La baja demanda y la tasa elevada exponen la cautela inversora ante una eventual reelección de Javier Milei.
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La colocación del Bonar 2028 (AO28) dejó una señal contundente para el equipo económico para financiar el período posterior al actual mandato: será más complejo y caro. El bono cortó a una tasa de 8,66% nominal anual (alrededor de 10,1% en dólares contra el contado con liquidación), y 8,52% en la segunda vuelta este lunes.
La Secretaría de Finanzas anuncia que en la licitación del día de hoy adjudicó un total de USD 131 millones habiendo recibido ofertas por un total de USD 131 millones.
Hard Dólar a: 29/10/27 (AO27) – USD 97 millones a 5.12% TIREA (5.00% TNA). 31/10/28 (AO28) – USD 34…
— Ministerio de Economía (@MinEconomia_Ar) March 30, 2026
Según los operadores del mercado financiero, el libro de ofertas fue reducido, apenas u$s 227 millones, desnudando las dudas de inversores para financiar al Estado más allá de 2027.
El agente del mercado Gustavo Sosa resumió que hubo “demanda limitada”, lo que refleja que “al mercado todavía le cuesta comprar riesgo post-mandato". Y agregó que se puede medir el riesgo político a partir del "spread de +360 bps (puntos básicos) respecto al AO27 (lo que) implica que el mercado está priceando una tasa superior al 14% para el año electoral".
En la misma línea, el economista Martín Geneio sostuvo que la prima de riesgo implícita es “cuatro veces más alta”, lo que muestra que “el mercado ve más riesgo es su bolsillo, más allá de que tengan (los mercados) razón o no”.
Según la lectura de consultoras como 1816, el Bonar 28 permite medir diariamente la desconfianza sobre la continuidad del modelo. Actualmente, ese indicador muestra que el sector privado pide un premio alto para saltar el cerco de las próximas elecciones presidenciales.
El “riesgo K” cambia de forma y se vuelve económico
La interpretación oficial apuntó al riesgo político, tal como aseguró el ministro de Economía, que atribuyó la tasa más alta al denominado “riesgo kuka”, que en la curva forward se ubica en niveles cercanos al 14%.
Sin embargo, en el mercado empezó a tomar fuerza otra lectura: el “riesgo K” ya no es sólo político, sino que también hay uno económico. Un informe de 1816 destacó que este concepto alude a la recuperación económica heterogénea -en forma de letra K- en el que los sectores exportadores (minería, energía) traccionan divisas, pero los sectores generadores de empleo siguen en terreno negativo.
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Según LCG, "esta divergencia aumenta la incertidumbre sobre la posibilidad de iniciar un proceso de crecimiento sostenido, incertidumbre también generada por los dilemas que le imprime a las decisiones de política económica".
En este sentido, se plantea el dilema que implica la necesidad de divisas. "Aquellos sectores que crecen son los generadores de divisas, mientras que aquellos que caen son los generadores de empleo. La sostenibilidad de un proceso de crecimiento económico (todavía ausente) ¿depende más de las divisas, del empleo o de ambos por igual?", se preguntó en el reporte de LCG.
Dos velocidades: confianza en el corto, dudas en el largo
La última licitación de deuda del Tesoro Nacional dejó en evidencia una fuerte divergencia. Por un lado, los instrumentos en pesos mostraron alta demanda y tasas en baja. Por otro, los bonos en dólares a mayor plazo enfrentaron cautela.
Federico Machado, economista de OPEN, describió este fenómeno como una doble abundancia: "Hay exceso de pesos y de dólares en el sistema, lo que impulsa la demanda de bonos en el corto plazo", dijo. Pero esa confianza no se extiende al largo plazo. El spread de más de 360 puntos básicos entre el AO28 y el AO27 refleja que el mercado exige un premio significativo para posicionarse más allá de 2027.
Incluso entre operadores aparece escepticismo. "No compraría un bono como el 2028. Desde que tengo memoria todas las elecciones en las que hubo alternancia fue con quilombo. Como alguien querría pasar esa elección comprado en activos a estos precios? El desafío del sistema político es sacar esa volatilidad", posteó el analista financiero en redes sociales, Juancito Nieve.
El economista Federico Pellegrini le respondió al ministro de Economía en Twitter: "Dos años gobernando y el bono a octubre 2028 ya descuenta 460 pbs (puntos básicos) de riesgo país. Toto, eso es riesgo kuka? o riesgo de que sigan ustedes?".
Montaña de vencimientos de deuda
El trasfondo de esta dinámica es un calendario de deuda exigente. Según datos del economista Christian Buteler, Argentina enfrenta:
2026: u$s 16.000 millones en deuda en dólares y el equivalente a u$s 66.000 millones en pesos.
2027: u$s 28.500 millones en dólares y u$s 29.000 millones en deuda doméstica.
Caputo fue enfático en varias oportunidades y advirtió que no habrá regreso a los mercados internacionales hasta que el riesgo país perfore los 250 puntos básicos, actualmente en la zona de 600.
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Javier Milei y Toto Caputo ante las dudas de los mercados
Por ahora, el plan consiste en usar el superávit fiscal para pagar intereses, buscar financiamiento local con la Ley de Inocencia Fiscal, por caso, y la venta de activos. Para los capitales de 2026 y 2027, el ministro aseguró que ya tienen financiamientos identificado por u$s 9000 millones.
Cómo busca salir el Gobierno de la “encerrona”
Frente a este contexto, el Gobierno apuesta a tres pilares:
Financiamiento identificado: Caputo aseguró que ya cuentan con unos u$s 9000 millones para cubrir vencimientos clave de 2026 y 2027.
Superávit fiscal: los pagos de intereses se afrontarían con recursos propios.
Mercado local: seguir testeando la capacidad de absorción en dólares dentro del sistema financiero doméstico.
El AO28 aparece, en este esquema, como una herramienta clave para medir la disposición del mercado a financiar al Tesoro más allá del mandato actual.
Un test diario para el riesgo político
El nuevo bono también introduce un indicador concreto: el diferencial de tasas entre títulos que vencen en 2027 y 2028 permitirá medir diariamente cuánto riesgo político asigna el mercado al próximo gobierno.
Las primeras señales no son alentadoras. La tasa del AO28 implica niveles de riesgo país cercanos a los 460 puntos básicos para ese tramo, muy por encima del corto plazo.