Toto Caputo sale a medir el "riesgo kuka" a los mercados con un bono en dólares a 2028
Con un título de ley local por hasta u$s 2000 millones, testeará si los inversores confían en el rumbo y la reelección de Javier Milei. Le pedirán más tasa.
Toto Caputo sale a testear el "riesgo kuka" en los mercados con un bono en dólares que vence en 2028.
Toto Caputo testeará si los mercados confían en rumbo económico con un bono en dólares a 2028 que extiende vencimientos más allá de la gestión de Javier Milei. La licitación funcionará como termómetro del “riesgo kuka”, mientras inversores exigen tasas más altas para cubrirse ante el escenario de elecciones de 2027.
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El lanzamiento del Bonar 2028 marca un punto de inflexión en la estrategia financiera del Gobierno. Por primera vez desde el inicio de la gestión, el equipo del ministro de Economía intenta colocar deuda en dólares que vence más allá del mandato de Milei.
Caputo decidió salir a medir la profundidad del riesgo político con un nuevo título en dólares que vence el 31 de octubre de 2028. Aunque el Ejecutivo asegura que la crisis política quedó atrás, el mercado exige una tasa más alta para saltar la barrera de 2027, reflejando la incertidumbre sobre la continuidad del modelo económico y la sostenibilidad de las reformas vigentes.
— Ministerio de Economía (@MinEconomia_Ar) March 25, 2026
En el Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), el ministro fue explícito y advirtió que el “riesgo kuka” —en referencia a un eventual cambio de signo político en 2027— “es cero" y que no existe más. Sin embargo, reconoció que hacia adelante lo que domina es la incertidumbre.
Asimismo, en la Asamblea Legislativa al inicio de las sesiones ordinarias en el Congreso, el Presidente aseguró que “la malaria terminó”, pero la respuesta de los inversores parece ir en otra dirección, porque exige un mayor rendimiento para financiar al Tesoro si se busca refinanciar los vencimientos de deuda más allá del actual mandato.
Tasas más altas: el costo de cruzar 2027
El nuevo bono en dólares con vencimiento en 2028 se ubicaría con rendimientos significativamente superiores a los instrumentos más cortos. Estimaciones privadas lo posicionan entre el 6,9% y hasta cerca del 9%, dependiendo del precio de colocación y del canje.
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Según la consultora Criteria, el instrumento podría rendir entre 8,40% y 9,15%, reflejando el riesgo adicional de “reversión” de políticas económicas. Es decir, el mercado exige un premio por financiar a la Argentina más allá del actual ciclo político.
Gustavo Araujo, head of research de Criteria, definió que este bono "permitirá a los inversores poner finalmente un precio al llamado riesgo de reversión. En términos simples, este riesgo se refiere a la posibilidad de que, tras un cambio de gobierno o de ciclo político, se modifiquen —parcial o totalmente— las políticas económicas actuales: desde el enfoque fiscal y monetario hasta la estrategia de normalización financiera y relación con los mercados".
Por su parte, el economista de OPEN, Federico Machado, señaló que el Gobierno incluso fija un “piso” a la tasa del Bonar 2027 para inducir demanda hacia el nuevo título más largo. La estrategia tiene el costo de pagar más tasa de la que el mercado convalidaría en el tramo corto.
"El Estado decide pagar más tasa que la que el mercado está dispuesto a ofrecer. Sin embargo, se evalúa como más beneficioso poder extender los vencimientos más allá del 2027, evitando generar una situación de 'paredón de vencimientos' a fin de este mandato", dijo el analista.
Patear vencimientos de deuda y evitar presión
El trasfondo de la maniobra es descomprimir el calendario de deuda antes de las elecciones. “El gran desafío es demostrar que hay vida después de 2027”, explicó el experto en mercado de capitales Matías Battista. Según detalló, el Gobierno necesita trasladar vencimientos hacia 2028 para evitar una concentración que pueda generar tensiones financieras.
Battista advirtió que "si no logra estirar los plazos, los vencimientos se le acumulan previo a la elección y te pueden ir a correr contra el dólar". En ese sentido, definió la licitación del próximo viernes como “una patriada muy importante”.
Test clave para el financiamiento local
El Bonar 2028 no sólo busca estirar plazos, también funciona como prueba sobre la capacidad del Gobierno de financiarse en el mercado doméstico sin recurrir a crédito internacional, actualmente muy limitado para Argentina por su nivel de riesgo país que ronda los 600 puntos básicos.
De acuerdo con datos oficiales, el Tesoro enfrenta vencimientos por cerca de $8 billones en el corto plazo y compromisos en dólares por unos u$s 9000 millones entre 2026 y 2027. La estrategia es cubrirlos con financiamiento local, uso de activos y mayor captación de dólares dentro del sistema.
Informes de mercado coinciden en que esta licitación será “la primera gran prueba del año” para medir si existe demanda genuina por deuda argentina más allá del corto plazo.
Entre el relato y el precio
La aparición del nuevo bono deja expuesta la tensión, porque mientras el Gobierno sostiene que el escenario económico está normalizado, el mercado sigue poniendo precio a la incertidumbre política.
El diferencial de tasas entre el Bonar 2027 y el 2028 refleja esa brecha. A mayor plazo, mayor rendimiento exigido. Y en el medio, una variable que Caputo buscó instalar como ya resuelta, pero que inversores siguen evaluando: qué pasará después de 2027.
La incorporación de este menú variado (Lecaps, Boncer y Hard Dollar) busca absorber la liquidez sobrante y testear si el colchón de dólares de los argentinos está dispuesto a financiar el largo plazo. La incógnita sigue siendo si la tasa que Caputo está dispuesto a pagar será suficiente para convencer a una City que, por ahora, prefiere no mirar mucho más allá de 2027.