ES EL MODELO

La industria de Santa Fe pide respuestas para el 50% que se queda afuera del boom del petróleo y la minería

Según la UIA, solo el 38% de las fábricas participa o espera entrar al mercado extractivo. FISFE reclama crédito, asistencia técnica e incentivos para el resto.

El boom del petróleo, el gas y la minería abre una oportunidad para la industria de proveedores de Santa Fe, pero no alcanza a todos. La Federación Industrial provincial (FISFE) advierte que más de la mitad del entramado no forma parte y reclama políticas para evitar que cientos de pymes se caigan definitivamente del mapa que dibuja el modelo de Javier Milei.

“¿Qué hacemos con más del 50% (de las industrias) que, por producto, por locación o por otros motivos, no se ve dentro de esa cadena?”, se preguntó Mariano Ferrazzini, tesorero de la entidad.

El planteo se dio durante la charla-debate sobre desarrollo nacional encabezada por los senadores Marcelo Lewandowski y Jorge Capitanich en la cámara alta, que reunió a referentes del agro, las economías regionales y el sector industrial.

La mitad perdedora del modelo

La discusión parte de un diagnóstico que FISFE viene planteando con crudeza. Para Ferrazzini, la economía en la administración de Milei no funciona a “dos velocidades” como plantean algunos analistas, sino que empieza a mostrar un esquema de ganadores y perdedores.

La charla-debate sobre desarrollo nacional reunió en el Senado a referentes de la industria, la agroindustria y las economías regionales.

La charla-debate sobre desarrollo nacional reunió en el Senado a referentes de la industria, la agroindustria y las economías regionales.

Entre los primeros, sostiene la teoría del industrial, están la energía y la minería. Según una encuesta de la Unión Industrial Argentina (UIA) citada por el dirigente, el 26% de la industria nacional ya tiene algún grado de vinculación con las cadenas de gas, petróleo y minería. Otro 12% trabaja con expectativas concretas de incorporarse y considera que estos negocios podrían representar una porción importante de su facturación.

La pregunta aparece por descarte: más de la mitad no encuentra lugar allí. No necesariamente por falta de voluntad o inversión, sino porque su producto, su ubicación o las características de su actividad directamente la dejan lejos.

En Santa Fe la discusión tiene un peso particular. La provincia construyó un entramado que representa cerca del 10% de la producción industrial argentina y que tiene entre sus fortalezas a la metalurgia, la maquinaria, las autopartes y una extensa red de pequeñas y medianas empresas.

Eso no significa que las fábricas santafesinas estén mirando el boom desde afuera. Distintas firmas ya comenzaron a buscar negocios en esos mercados.

Letra P contó, por ejemplo, el desembarco de una misión de 20 empresas en Neuquén para avanzar sobre oportunidades vinculadas a Vaca Muerta y la participación de la santafesina RAFA SA en trabajos para el proyecto minero Vicuña, en San Juan.

El interrogante es hasta dónde puede extenderse ese fenómeno y cuánto del entramado productivo podrá aprovechar el crecimiento extractivo.

Qué pide la industria de Santa Fe

Ferrazzini considera que el crecimiento de petróleo, gas y minería puede convertirse en un tractor para la actividad manufacturera, pero advierte que ese derrame no ocurrirá automáticamente.

La entidad reclama mecanismos de desarrollo de proveedores acompañados por financiamiento y asistencia técnica. La apuesta es que una parte creciente de los insumos que demandarán esos proyectos se produzca dentro del país: desde válvulas y tubulares hasta equipos de compresión, tecnología y software de monitoreo.

“Si no logramos que ese tractor de la economía se empiece a traducir en nuevas fábricas, estaremos en un grave problema”, advirtió el dirigente.

No obstante, el planteo excede a las empresas que potencialmente pueden transformarse en proveedoras. FISFE también reclama que la política económica contemple a aquellas industrias que, incluso con incentivos, difícilmente puedan integrarse de manera directa a esas actividades.

En esa lista aparecen la previsibilidad tributaria, el costo laboral, el financiamiento productivo, las compras públicas y las tarifas energéticas. Sobre este último punto, Ferrazzini advirtió que algunos cargos eléctricos llegaron a registrar aumentos de hasta 500% en la temporada invernal actual.

También pide sostener y ampliar los incentivos fiscales para la innovación aplicada y generar condiciones para desarrollar investigación y tecnología vinculadas a las cadenas de valor. “La industria pyme no pide privilegios, pide reglas estables para competir, invertir y sostener el empleo privado”, sintetizó Ferrazzini.

Santa Fe, con números en rojo

El reclamo llegó al Senado en un momento delicado para el aparato productivo provincial. El último relevamiento de FISFE mostró que siete de cada diez actividades industriales produjeron menos en mayo que un año antes.

La actividad manufacturera cayó 1,3% interanual y acumula un retroceso de 4,4% durante los primeros cinco meses de 2026. El nivel general todavía se encuentra 8,9% por debajo de mayo de 2023.

El deterioro toca especialmente a sectores centrales de Santa Fe. La metalurgia retrocedió 18,1% interanual en mayo y el 87% de los segmentos relevados dentro de esa actividad mostró números negativos. La maquinaria agropecuaria, otro de los emblemas productivos de la bota, cayó 29,6%.

Ese escenario alimenta la preocupación de FISFE por el lugar que ocupará el entramado fabril en la nueva configuración económica.

Jorge Sola, uno de los triunviros de la CGT, se reunió con los industriales de Santa Fe.
La crisis de la industria en Santa Fe golpea la puerta de los intendentes

Las Más Leídas

También te puede interesar