¿Qué riesgos enfrenta su plan y qué ventana de oportunidad tiene para llevar a una nueva Argentina, cuyo reflejo en el agua encanta a algunas personas y espanta a otras?
Estos días traen una paradoja. Por un lado, liquidación mediante de la cosecha gruesa, los dólares fluirán –aunque resta conocerse en qué medida– a las reservas del Banco Central, lo que le daría al Gobierno su mejor temporada financiera hasta fines de junio. Por el otro, el Caputazo pega duro en la sociedad con una megainflación agravada por la devaluación de diciembre, la intencional licuación de ingresos que aquella hace posible, tarifazos inefables y, encima, un posible retorno del impuesto a las Ganancias sobre los salarios –ya no tan– altos.
-El IPC Nacional registró una variación de 11% en marzo, continuando el sendero de desaceleración que se viene verificando desde diciembre. La inflación núcleo, que excluye los componentes regulados y estacionales del índice, fue de 9,4%, ubicándose en un dígito mensual por…
En diciembre el REM esperaba 116% de infla para proximos 4 meses; pero fue 90%.
El REM proyecto 27% (116 vs 90%) mas que lo que paso; Capaz por eso algunos sectores "se pasaron" de rosca y ahora estan bajando pic.twitter.com/fRBIBVdc2l
Si los números finos de los analistas no son tan finos, sí vale prestar atención a la tendencia que imaginan para los próximos meses, en baja, pero bastante parecida a un escalón demasiado ancho para la paciencia social al menos hasta septiembre.
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Disclaimer: esa escalerita que baja del penthouse al piso 190 –el porcentaje previsto para el año–, no contempla dos posibles escenarios disruptivos: un evento cambiario –léase megadevaluación– y algún tropiezo fuerte en términos de gobernabilidad. Ese ítem es crucial para la legitimación de la narrativa oficial.
Fernando Morra, viceministro de Economía en la gestión de Martín Guzmán y director de análisis macroeconómico en Suramericana Visión, le dijo a Letra P que, aun dentro del dígito tan deseado, "la inflación podría encontrar un piso difícil de perforar en los próximos meses debido al impacto que las subas de tarifas tendrán sobre los costos, salarios que en algún momento deberían recuperar parte del terreno perdido y las expectativas en torno al tipo de cambio".
A favor, por así decirlo, juega la "alta tolerancia del Gobierno a la recesión como elemento de moderación de los precios", añadió.
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Toto Caputo encuentra en Javier Milei, otro economista, un fuerte apoyo político para aplicar su plan de severo ajuste presupuestario.
Juan Martín Graña, economista e investigador del Conicet, coincide en diálogo con este medio.
"Seguramente, la inflación va a encontrar un piso difícil de romper porque desde ahora va a cambiar su perfil. El Gobierno celebra la 'inflación de supermercado' porque es la que baja más rápidamente por la caída de consumo, pero ahora va a empezar a subir la de servicios, no sólo por las tarifas, sino por lo que cobre el plomero, el peluquero, etcétera, algo que tarda más en reaccionar en la medida en que los aumentos de precios les llegan a quienes los prestan".
Inflación en descenso, con reversión de precios relativos. Servicios públicos y comunicaciones se encarecen relativamente. Alimentos y bebidas sin alcohol se abaratan relativamente. pic.twitter.com/vjCOzU0NHR
Los ajustes tarifarios, desmedidos según analistas que no son necesariamente populistas o progresistas, recién comienzan a pegar duro y generarán una presión sobre los costos de las empresas que, incluso en un contexto de aguda caída del consumo, tarde o temprano se reflejarán en los precios.
Asimismo, "falta todavía la discusión salarial, que en algún momento, desde el fondo del pozo, podría empezar a generar aumentos por encima de la inflación y empujaría la estructura de costos hacia arriba", advirtió Graña.
Además, resta "que se defina qué va a pasar con el tipo de cambio. Incluso sin pensar en un evento (devaluatorio) catastrófico, en algún momento el Gobierno va a tener que liberar el cepo y ciertas regulaciones, y la brecha tan chica de hoy (entre los tipos de cambio paralelos y el oficial) va a empezar a ampliarse. Si mantuvieran el 2% de actualización mensual del dólar oficial, las expectativas empezarían a correr: '¿cuándo van a corregir?'", completó.
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Una clave, de acuerdo con Morra, es lo que ocurra con el ritmo de liquidación de las exportaciones de soja, que en el arranque de la temporada alta se muestran algo más morosas que las de maíz. Si el tipo de cambio –en franco proceso de atraso respecto de los demás precios de la economía– no resultara suficientemente atractivo, siempre estaría el recurso del silobolsa, que permite ahorrar en un recurso que, más allá de las oscilaciones de su cotización, equivale a dólares.
La compleja dinámica de la economía de Toto Caputo
El Presidente ya tiene claro que no hay ni habrá billetes verdes suficientes para dolarizar tal como lo había prometido en la campaña, a la ecuatoriana, reemplazando de un saque todo el circulante y los depósitos en pesos. La eyección temprana de Emilio Ocampo fue una muestra clara de eso, así como el reemplazo de la retórica vieja por una nueva, la de la libre competencia de monedas. Así, cuando hoy dice "domar" a sus adversarios mostrando lo que ha pasado con el tipo de cambio, que se ha desinflado y no escalado a niveles de hiperinflación como se pronosticaba, omite –pícaro– que lo que cambió fue todo su enfoque económico.
"Entre los, salarios, las tarifas y las expectativas, hay una tasa de inflación mínima. Que el Gobierno termine el año en 5% o 6% mensual sería un éxito en sus propios términos, pero hay que poner el foco en el desastre económico y social que eso generaría", analizó Graña.
¿Llegaría ese escenario con un nuevo toque cambiario de importancia? ¿Qué pasaría, entonces, con una nueva ronda de remarcaciones y con el replanteo de la puja distributiva? En este sentido, ¿sería posible aplicar el nuevo esquema con ingresos populares tan devaluados, cristalizando una matriz de distribución del ingreso social y políticamente explosiva? Habría que ver qué tiene Javier Milei en la cabeza.
Un tema aparte es el cepo que eso establece para la puesta en marcha de políticas destinadas al desarrollo, el problema que le impone al despliegue industrial y la vulnerabilidad extrema que consagra frente a cualquier tipo de shock exógeno.
El ejemplo ecuatoriano resulta, en el contexto sudamericano, muy claro sobre la menor perspectiva de crecimiento de largo plazo de las economías dolarizadas.