La Posta del Congreso

Javier Milei y las turbulencias en el Congreso: aliados en fuga y una agenda en riesgo

Menem y Bullrich buscan recuperar la mayoría. Presupuesto 2027, el desafío. Lugones, el problema. El duelo por sanear las moras. Biocombustibles, con cambios.

Martín Menem y Patricia Bullrich juegan con el reloj de arena. Tienen dos meses para aprobar la agenda legislativa que Javier Milei necesita para terminar su mandato con chances de ser reelecto. La semana pasada, el Gobierno confirmó que sus conversaciones con los bloques dialoguistas serán cada vez más difíciles.

En ambas cámaras, los partidos provinciales jugaron a las escondidas. El PRO y la UCR, los aliados más firmes que tuvo La Libertad Avanza (LLA) en estos años, comenzaron a evaluar cada voto. Para el oficialismo, sesionar será complicado y sus referentes deberán seleccionar con cuidado los temas a tratar.

El próximo martes, el Presidente enviará a la Cámara de Diputados el presupuesto 2027, con los parámetros de siempre: déficit cero, inflación en baja y sin inversión pública. Los gobernadores no están dispuestos a bajar la cabeza. Si el texto incorpora el aumento de la coparticipación de la Ciudad de Buenos Aires, los mandatarios pedirán sumar todas las obras públicas pendientes.

Fue una de las discusiones más tensas hace un año, con Milei en su mejor momento, a partir de un triunfo electoral reciente y una imagen pública en alza. El clima es diferente y la agenda de las elecciones locales empezó a marcar el pulso del parlamento.

Los problemas de Javier Milei

La semana pasada quedó claro que los gobernadores no peronistas que ayudaron a Milei en el Congreso abandonaron su condición de aliados permanentes. La mesa política, que se reúne cada martes en la Casa Rosada, debería saberlo.

Karina Milei y la mesa política.

Karina Milei y la mesa política.

Los debates iniciados por endeudamiento familiar y la emergencia en discapacidad en Diputados marcaron el primer pulso de la relación entre el Gobierno y la oposición dialoguista. Ambos temas tienen un cronograma de tratamiento durante el mes, votado en la sesión del pasado miércoles. El oficialismo se sumó al consenso opositor para no exponer su debilidad: tiene confianza en licuar la discusión sobre las moras durante el debate en comisiones.

La agenda de discapacidad es el talón de Aquiles del Gobierno y fue el debate que garantizó el cuórum dos días antes de la sesión. La Libertad Avanza perdió seis votaciones por este tema y, aun así, Santiago Caputo insiste en eliminar las garantías de los tratamientos, que están avaladas por dos leyes.

Una es la de prestaciones básicas (24.901) sancionada durante el gobierno de Carlos Menem. La otra es la de emergencia (27.793), que la oposición forzó hace un año y se cumple parcialmente desde febrero, luego de un fallo judicial que obligó a Milei a abandonar su estado de rebeldía.

El encono con la discapacidad

Caputo y el ministro de Salud, Mario Lugones, buscan flexibilizar las coberturas.Con ese objetivo, congelaron las prestaciones en 2025.

El funcionario, que antes de llegar al gabinete era un empresario de la salud, busca a toda costa flexibilizar las coberturas de discapacidad. En abril, envió un proyecto al Senado en el que sugiere una paritaria regional entre cada minusválido y su obra social o prepaga. El texto no pasó ni por una reunión de asesores de la cámara alta, pero el ministro no se rinde y promete remitir otro similar a Diputados. Trabaja en la redacción final la secretaria legal y técnica, María Ibarzabal Murphy, quien responde a las órdenes de Caputo.

El año pasado, la abogada redactó el inédito decreto para suspender la emergencia, que la Justicia invalidó en febrero. El mensaje que envió al Congreso fue que, esta vez, la propuesta será distinta. Los aliados le dieron un ultimátum a sus colegas libertarios: mientras no vean un borrador, en este tema, votarán con el kirchnerismo.

El miércoles comenzará el debate del proyecto de Juan Marino (Unión por la Patria), que propone prorrogar la emergencia por un año y no dejar excusas a Milei para incumplir. En el oficialismo están incómodos: en diciembre, perdieron un capítulo del presupuesto por querer forzar un ajuste en Discapacidad y la historia puede repetirse. El dictamen será el miércoles 23.

La ruptura con los aliados

Una vez más, el ministro de Salud empezó a pisar en falso: no dio la cara en el Congreso y los delegados que envió no dieron respuestas. El secretario de Discapacidad, Alejandro Vilches, confesó en su exposición que no pagó las compensaciones a los prestadores ni realizó una auditoría sobre las pensiones que otorga.

Molestos, los bloques que le dieron los votos a LLA este año pidieron otra reunión y la tuvieron. Vilches no se animó a ir y envió a sus funcionarios, quienes fueron interrogados por Cristian Ritondo (PRO), Pamela Verasay (UCR) y Oscar Herrera Ahuad (Argentina Federal).

Fue un fracaso. Los emisarios no respondieron ninguna pregunta. Se limitaron a decir “no sé” y ni siquiera reaccionaron cuando, a los gritos, los diputados reprochaban semejante exposición de ignorancia.

Ritondo se molestó tanto que escribió un comunicado para pedir cancelar la deuda con los prestadores. Herrera Ahuad y Verasay armaron una lista de exigencias para que cumpla Lugones.

El tema encenderá la próxima mesa política, a la que Menem deberá llevar un mensaje claro: una ley contra la discapacidad aislará a LLA. Un eventual veto sólo podría ser sostenido por el bloque oficialista en Diputados, una escena que expondría a la bancada presidida por Gabriel Bornoroni, donde hay muchos legisladores con intereses de posicionarse en las competencias locales.

Debate de las moras

Los 50 proyectos sobre endeudamiento comenzarán a debatirse el martes. Habrá dos reuiones informativas y el 29 será el dictamen. Se acordó excluir las iniciativas que implican costo fiscal, como las presentadas por la izquierda, que de esta manera quedó apartada.

La negociación empezó el pasado jueves, con una reunión de los secretarios parlamentarios de la oposición. Llegaron a un consenso conceptual sobre qué temas incluir en un eventual dictamen.

El dictamen se acotará a eliminar intereses punitorios de las deudas y ampliar los plazos de pago. También coincidieron en reducir el universo habilitado a acogerse a este beneficio. Por caso, no ingresarán quienes se hayan endeudado para comprar un auto.

El Gobierno está convencido de ganar esta batalla y prepara su propia iniciativa de ley para recuperar a los aliados. Consistiría en empaquetar todas las medidas tomadas en las últimas semanas. Entrarían los planes de refinanciación del Banco Nación y facultades que ya tienen otros organismos públicos, que se buscarían consolidar por ley.

“Si se suspenden las ejecuciones se elimina el crédito. Ya pasó en 2001, cuando el salvataje masivo borró del sistema financiero los préstamos hipotecarios”, explican en La Libertad Avanza.

El desafío del oficialismo no será tanto el texto final que prevalezca en el recinto, sino cómo regular el volumen del debate legislativo. Habrá una pregunta central: ¿Por qué se endeuda más gente que antes? Si la oposición logra instalar que la causa principal de la mora son los bajos ingresos, las votaciones en el recinto podrían quedar en un segundo plano.

Bullrich, complicada

En el Senado la agenda está trabada porque Bullrich perdió el control de su alianza con la oposición. No maneja al bloque radical, que tiene un grupo de rebeldes capaz de contagiar a partidos provinciales que buscan desmarcarse de Milei.

En este escenario, cualquier discusión se pierde en los detalles de los articulados. Todo sirve para diferenciarse. Bullrich está dispuesta a chocar y levantarse una y otra vez. Es su estilo.

La reforma a la ley de biocombustibles fue un ejemplo. La jefa del bloque La Libertad Avanza en el Senado buscó aprobarla el pasado jueves y chocó con los aliados que, en el dictamen, le habían advertido no estar dispuestos a bajar la cuota de participación de las pymes.

Patricia Bullrich, durante la última sesión.

Patricia Bullrich, durante la última sesión.

Sin los votos, Bullrich tuvo que cancelar la sesión y volver a negociar. También se opuso al texto el libertario Abdala, quien, con la demora en firmar el dictamen, le había advertido a Bullrich no estar dispuesto a avalar el cierre de las dos pymes de biodiesel que funcionan en San Luis. "No hay inversiones nuevas, por lo que no tiene sentido transferir cuotas de un sector a otro", explicó el presidente provisional.

El Senado volverá a sesionar el jueves para sancionar lo que los aliados definen como el último proyecto de Milei con consenso unánime entre los no peronistas: la reforma de la carta orgánica del Banco Central.

La agenda ajustada

El dictamen sobre BCRA fue el que más rápido se firmó en el Senado en las últimas semanas. El único debate que habrá en el recinto es sobre son las reservas en oro: Santiago Bausilli confirmó que están en el exterior y el proyecto permite usarlas como garantía de deuda. Durante el debate en comisión, el presidente del Central dijo que se trató de una sugerencia del personal del organismo.

El despacho de Inocencia Fiscal II demoró un día, porque, después del debate, el radical Flavio Fama se fue a su departamento y apagó el teléfono. Veinticuatro horas después volvió a su despacho y lo prendió.

Bullrich prometió incluir en la sesión del jueves los tres pliegos judiciales que se despacharon tras cuatro meses de demora. Ella misma escondió su firma y sólo la prestó cuando los aliados cedieron a la presión del ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques.

Se trata de los pliegos de Juan Pedro Galván Greenway y Alejandro Catania, para la cámara penal económica; y el de Juan Manuel Mejuto, candidato a juez de Cámara del Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional 8 de la Ciudad.

Los dos primeros fueron resistidos por Bullrich por supuestos vínculos con la AFA. Mejuto era cuestionado por su pasado en la agrupación kirchnerista Justicia Legítima. Todo quedó en el olvido.

Quien sigue vetado en el Senado es el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger. La ley Hojarasca sigue cajoneada y la reforma al régimen de sociedades comerciales no se debatió más.

La discusión que vuelve en el Senado es la de reforma política. Será el martes en la comisión de Asuntos Constitucionales, que preside el libertario Agustín Coto. Habrá un simulacro de evaluación de cada capítulo con el único fin de ganar tiempo y negociar lo más importante: Si hay PASO en 2027. Milei quiere evitarlas. Como sea.

Karina Milei.
Patricia Bullrich en la comisión que dictaminó la ley de biocombustibles. 

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