Traspié para Patricia Bullrich: Sturzenegger bajó un acuerdo y se postergaron cambios a la ley de tierras
El proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada se pasó al 6 de agosto. Algunos aliados resisten la venta libre a extranjeros. La pelea con Villarruel.
Patricia Bullrich sufrió un duro golpe en el Senado: los aliados se rebelaron y no tuvo los votos para tratar el proyecto de Inviolabilidad de Propiedad Privada. La resistencia es al capítulo tres, que flexibiliza la venta de tierras a extranjeros. La jefa del bloque de La Libertad Avanza (LLA) pasó el debate al 6 de agosto.
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La exministra había logrado cuórum con lo justo, luego de una feroz discusión con Victoria Villarruel. Molesta, quiso sesionar, negoció con los aliados y logró aprobar pliegos judiciales y ascensos diplomáticos. Había acordado un texto alternativo para enviar a Diputados el proyecto de Propiedad Privada, pero los últimos cambios fueron rechazados por Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación y Transformación, autor de la iniciativa.
El funcionario no aceptó que, en la última versión, se permitiera a cada provincia crear un registro para supervisar la compra de tierras de parte de extranjeros. A Bullrich le parecía innecesaria la discusión, porque cada gobernador siempre tiene la potestad para actuar, pero temía que Javier Milei pidiera revisar el acuerdo.
Ante la ausencia de los senadores Andrea Cristina (PRO) y Carlos Espínola (Provincias Unidas), que firmaron el dictamen, la titular de la bancada oficialista pidió postergar el tratamiento. La senadora había contado 35 votos, dos menos que la mayoría del recinto. Algunos aliados podían abandonar su banca y dejar sin cuórum la sesión en ese momento, aunque el riesgo mayor era que Sturzenegger moviera sus influencias para impedir la aprobación.
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El proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada tuvo un tratamiento complicado en el Senado, donde se dictaminó el 20 de abril, pero luego un sector de la UCR, que no integraba las comisiones, anunció que no estaba dispuesto a votar el texto acordado.
El cuello de botella era el capítulo tres, que habilita la venta libre de tierras a extranjeros. Con la legislación actual, sólo se pueden comercializar a foráneos el 15% del total y se establecen límites precisos luego de las 1000 hectáreas.
El dictamen dejó atrás esas restricciones pero pronto encontró reparos y tuvo 15 borradores. El último fue el pasado martes, que no pasó el filtro de la Casa Rosada, aún cuando había logrado garantizar los votos de la mayoría de la UCR.
Se puso un límite en las operaciones, que necesitarán autorización de los gobiernos provinciales y de la Nación, en caso de tratarse de compañías con participación de otros Estados. Y se creó un Registro para que las provincias tengan seguimiento de las compras, que no fue aceptado por Sturzenegger.
Además, los aliados tenían reparos con el artículo que permite a los capitales que adquieran tierras favorecerse del silencio administrativo. Era otro recorte del texto que iba a votarse.
Los cambios aceptados
El resto del proyecto tenía consenso. Se agilizan los desalojos, aunque sin el juicio de tres días de la versión original. Los procesos se extenderán a diez días, con resguardo de menores y de personas con discapacidad.
Este fragmento no tuvo acuerdo de Convicción Federal, el trío de peronistas que se fue del bloque que preside Unión por la Patria (UP) (Carolina Moisés, Sandra Mendoza y Guilermo Andrada). "Equipara un inquilino con un intruso y defiende las garantías constitucionales en los desalojos", protestaron.
Otro capítulo propone modificar la ley de manejo del fuego, impulsada por el diputado Máximo Kirchner hace cinco años, que impide cambiar el destino de una zona que fue víctima de incendios durante 60 años. Quedan protegidos únicamente los bosques nativos.
La iniciativa también restringe las expropiaciones, que deberán tomarse a un valor determinado a la fecha inmediatamente anterior a cualquier acto o hecho administrativo o legislativo, medida o anuncio público fehaciente vinculado con la expropiación. Además, habrá una actualización por IPC más la tasa de plazo fijo anual de Banco Nación. "Es mayor a la que tendrán los trabajadores en las indemnizaciones", protestó el senador Mariano Recalde, de UP, cuando creía que se iniciaba el debate.
La pelea con Victoria Villarruel
Una de las razones que motivó a Bullrich a sesionar fue su discusión con Villarruel, minutos después de la victoria de Argentina contra Inglaterra en el mundial. Por chat, la vicepresidenta le pidió a la senadora suspender la sesión y mantuvieron un feroz intercambio, que fue difundido por La Nación.
Voceros de la vicepresidenta acusan a la exministra de Seguridad de filtrar esos mensajes. "¡No puede ser que un diálogo privado se difunda en los medios!", se indignaron cerca de la titular del Senado. En las conversaciones, Villarruel le pedía a la senadora que desistiera de sesionar, porque no se podía discutir sobre la extranjerización de las tierras en medio de un festejo nacional como fue el de ganarle a Inglaterra en fútbol.
"Lo insólito es que llamó a otros senadores y atacó al Gobierno. No se podía dejar pasar", justifican cerca de la jefa del oficialismo en el Senado la filtración del diálogo, que dejó interrumpido el vínculo entre ambas. Como desafío, la exministra quería sesionar y logró cuórum al límite. Ayudó el PRO y la totalidad de la UCR, aún aquellos que rechazaron el capítulo de tierras.
Arriesgaron la sesión ausencias de Cristina, de licencia de embarazo, y de Espínola; pero también la rebelión de la dupla de Santa Cruz (Natalia Gadano y José María Carambia). Sin Convicción Federal, el acuerdo era muy justo. Bullrich prefirió esperar.