Trump, la gran amenaza al plan "Milei 2027"

La sensación de favoritismo electoral de Javier Milei se basa en lo mucho que falta para las elecciones del año próximo, en la ausencia de rivales capaces de parársele hoy frente a frente en el ring y en una lucha fratricida en el peronismo bonaerense que admite cada vez menos la hipótesis de un final feliz. Sin embargo, como en Jurasic Park, la vida se abre paso y el Presidente, que al final encontrará un contendiente, inexorablemente va a necesitar en algún momento que el viento de la economía empuje su proyecto de reelección. La mala noticia para él es que su aliado Donald Trump ha decidido echarse a correr otra vez como un elefante en medio de un bazar.

El bazar es el golfo Pérsico, donde la guerra con Irán rebrota ante el previsible fracaso de la diplomacia y donde el jefe de la Casa Blanca escala nuevamente la tensión militar.

El petróleo, cuyos traders han elegido creer en los últimos meses de conflicto en la racionalidad última de partes que justifican poco esa presunción, pegó ayer un salto del 9,5% –el mayor desde el inicio del conflicto–, lo que augura problemas serios para la economía global.

Los futuros del petróleo de Brent –Mar del Norte–, la principal referencia internacional, experimentaron ayer un salto brusco y finalizaron por encima de los 83 dólares por barril. (Fuente: Investing).

Los futuros del petróleo de Brent –Mar del Norte–, la principal referencia internacional, experimentaron ayer un salto brusco y finalizaron por encima de los 83 dólares por barril. (Fuente: Investing).

La Argentina, una hojita en el vendaval, también podría sufrir si las cosas no se reencarrilaran pronto. ¿También el plan Milei 2027?

Una guerra sin plan B

Pasaron apenas dos semanas desde que Estados Unidos e Irán firmaron un acuerdo de cese del fuego por 60 días que debían servir para alcanzar un acuerdo de paz duradero, pero el intento fracasó. Eso era previsible, tal como te lo conté, debido a dos factores.

Uno, el tamaño de las exigencias de Estados Unidos: la limitación del plan nuclear de Irán al punto de inviabilizar la construcción de "la bomba", la disminución drástica de las capacidades de producción de misiles y drones por parte de ese país, y el fin del financiamiento a sus proxies regionales –el movimiento libanés Hizbulá, el palestino Hamás y los rebeldes hutíes de Yemen–, a cambio del descongelamiento de unos 100.000 millones de dólares en activos iraníes y un plan vasto de reconstrucción.

Dos, Irán, que perdió a su anterior líder supremo Alí Jameneí y a buena parte de su cúpula en la guerra iniciada el 28 de febrero, conservó buena parte de sus recursos defensivos y ofensivos. Además, en la contienda descubrió el enorme poder de chantaje que le da la mera amenaza de bloqueo del estrecho de Ormuz, la ruta por la que pasa el 20% del tráfico marítimo de petróleo de todo el mundo.

Las condiciones de Trump eran aplicables a un país que se asume derrotado. No fue el caso.

El bloqueo de Ormuz, parte dos

El esfuerzo militar y económico de Estados Unidos, sumado al reinicio de las hostilidades en el Golfo, llevó al republicano a anunciar ayer una medida revulsiva: cobrará 20% del valor de la carga de todos los barcos que crucen el estrecho.

En los hechos, restablece el bloqueo a Irán, cuyo comercio petrolero queda vedado.

Con eso pretende costear el costo de semejante operativo, pero además les pasa una factura económica y política a los países importadores de crudo de Europa y Asia, a los que acudió en busca de auxilio cuando estaba en el fondo del pantano y que le respondieron que saliera solo del entuerto que él había generado sin consultar a nadie.

En soledad, busca proyectar una imagen de poderío irresistible y de anticiparse –para no mostrarse sorprendido esta vez– a un posible bloqueo iraní de ese paso estratégico.

De hecho, el régimen teocrático advirtió ayer que no acepta la autoridad de Estados Unidos para controlar el tráfico de buques en sus aguas y que, en todo caso, se reserva esa potestad.

Hay un lío grande, pero grande en puerta.

Hacia el fuego como la mariposa

No es posible asegurar que los líderes veleidosos que tienen en vilo al mundo no modifiquen mañana lo que hacen hoy. Sin embargo, las dificultades mencionadas para que el conflicto se encarrile podrían sumarse a una tentación de Irán de desquiciar la economía de Estados Unidos y, por añadidura, la global para incrementar la presión internacional sobre Trump.

El crudo, hay que recordarlo, llegó a tocar máximos de 120 dólares por barril en el momento más agudo de la guerra reciente, y los precios de las naftas en Estados Unidos, de menos de 3 dólares por galón el día previo al estallido de las hostilidades, llegaron a volar por encima de los 5 dólares.

Ayer, el promedio nacional de ese indicador –sensible para el humor de quienes irán a votar en las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre– arrojaba un nivel todavía elevado de 3,87 dólares. Y con sesgo alcista.

Sintetizando, petróleo sostenidamente más caro implicaría para Estados Unidos nafta más onerosa y menor ingreso disponible para las familias. Eso sería veneno político para una administración que, se supone, llegó para responder la inquietud social por un costo de vida que quedó desproporcionadamente elevado tras la pandemia.

Asimismo, nafta persistentemente cara implicaría mayor inflación, para peor en base a una trayectoria preocupante: 2,4% interanual en febrero, 3,3% en marzo, 3,8% en abril y un alarmante 4,2% en mayo.

Tras el sobresalto de la pospandemia, la inflación vuelve a picar al alza en Estados Unidos. (Fuente: Statista).

Tras el sobresalto de la pospandemia, la inflación vuelve a picar al alza en Estados Unidos. (Fuente: Statista).

Hoy se conocerá el dato de junio, que los analistas cifran en 3,8%, un piso alto para que un rebrote de la tensión en Oriente Medio no resulte una migraña fuerte.

Sigamos con la cadena. Si la inflación se sostuviera, la Reserva Federal podría ignorar las presiones poco elegantes del presidente para recortar la tasa de interés.

De hecho, hasta los últimos eventos, los analistas creían que la autoridad monetaria mantendría la tasa básica de la economía –actualmente en el rango de 3,50% a 3,75% anual– sin cambios en su reunión del miércoles 29, pero ahora la posibilidad de que la decisión sea un aumento de un cuarto de punto porcentual se elevó a entre 36% y 46,5%, según las diferentes herramientas de predicción de mercado.

Por último, tasas altas implicarían mayores problemas de millones de familias para pagar sus hipotecas, menor consumo, crecimiento más bajo y menos empleo.

Ese infierno económico y preelectoral es el que Trump se quiso evitar al forzar la tregua fallida de 60 días, capitulación que en su momento lo enfrentó agriamente al belicoso Benjamín Netanyahu, quien acaba de recuperar la sonrisa.

A menos de cuatro meses de las midterms que podrían devolverles a los demócratas el control de las dos cámaras del Congreso, al ultraderechista se le agota el tiempo. Sin reelección posible, Trump se arriesga a convertirse en un pato rengo demasiado temprano, a dos años del final de su mandato.

Las implicancias de eso para sus súbditos regionales podrían ser enormes.

China, la carta clave

Toda la economía internacional se resentiría por un rebrote duradero del conflicto en el golfo Pérsico, mientras que la expectativa se concentra en China.

"Hay indicios de que las importaciones de petróleo de China podrían repuntar pronto. Para el mercado sigue siendo un misterio cómo ese país logró reducir sus importaciones casi en un tercio en comparación con el año pasado, según los datos de aduanas de mayo publicados por Pekín", dijo The New York Times.

Las importaciones de petróleo de China, medidas en millones de barriles por día, bajaron mes a mes durante el conflicto en el Golfo. La idea fue evitar un mayor recalentamiento de los precios, ¿pero cuáles son hoy los límites de esa política? (Fuente: The New York Times).

Las importaciones de petróleo de China, medidas en millones de barriles por día, bajaron mes a mes durante el conflicto en el Golfo. La idea fue evitar un mayor recalentamiento de los precios, ¿pero cuáles son hoy los límites de esa política? (Fuente: The New York Times).

"China posee las mayores reservas (estratégicas) de petróleo del mundo, pero no parece haber recurrido en gran medida a los depósitos en superficie, que los analistas pueden monitorear vía satélite. Asimismo, aunque sus refinerías han procesado menos crudo que lo habitual durante la guerra –y el país prohibió las exportaciones de derivados al inicio del conflicto–, esto tampoco explica por completo el enorme descenso de las importaciones", siguió.

En concreto, si a China se le acabara el margen para el aguante y su demanda industrial repuntara, el costo de la energía podría salirse de control y una recesión global quedaría a la vuelta de la esquina.

Lo que Trump quita…

Gracias a Vaca Muerta, Argentina se ha convertido en exportador de petróleo. Precios más elevados son buenos para el saldo comercial, pero peligrosos en términos de inflación.

Una pena: el escenario internacional muta justo cuando el INDEC se apresta a anunciar hoy su intervenido índice de precios al consumidor (IPC) de junio, que podría traer la buena noticia de perforar a la baja el piso duro del 2%… Si la tensión en el Golfo se mantuviera, costaría concebir ese alivio como un hecho duradero.

Asimismo, expectativas de inflación en leve deterioro y una tendencia alcista del dólar en el mundo –en detrimento de las monedas emergentes– le pondría más picante a un mercado cambiario local que amaga por momentos con adelantar el aumento de la demanda que es clásico de los procesos preelectorales.

Trump es un elefante y el mundo, un bazar. En él, la Argentina de Milei y Toto Caputo resulta apenas un jarrón frágil.

El ministro de Economía viene de dar una vuelta en el aire y de aclarar que el prometido mejor año y medio de nuestras vidas no será tal cosa, sino apenas el tramo más tibio la mileinomía.

La pregunta taladra: con inflación rebelde, ingresos populares vedados de recuperar algo del terreno perdido y consumo frío, ¿el favoritismo virtual, de corto plazo, de Milei podría encontrar bases más sólidas?

… el peronismo lo da

Hay que reconocer que el peronismo le hace fácil su intento de avanzar hacia un segundo mandato de amplia hegemonía, ahora con impunidad probablemente asegurada en una causa sensible como $LIBRA. Cada vez con mayor claridad, el sector más alineado con Cristina Fernández de Kirchner se lanza a un asedio total contra Axel Kicillof, por el momento la opción presidencial más viable de la oposición realmente existente.

El camporista Facundo Tignanelli lo comparó con Augusto Timoteo Vandor, el sindicalista señalado como "traidor" por haber planteado en los años de la proscripción un "peronismo sin Perón" y que terminó baleado en la sede de la UOM el 30 de junio de 1969. Tignanelli tiene un criterio polémico para elegir ejemplos.

En tanto, Máximo Kirchner viene de tildar al gobernador de "hombrecito" que pretende reducir el debate interno a "si se siente bien o mal tratado, y no cómo se siente la gente".

¿A quién se le ocurre, a esta altura, que semejante saga podría terminar en alguna forma civilizada de dirimir el liderazgo que está en disputa?

Que tengas un muy buen día. Hasta mañana.

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