Victoria Villarruel, en el Congreso durante la presentación del Presupuesto 2025.
Esta vez, Victoria Villarruel se involucró en la discusión de las dietas del Senado, que aumentaron el doble que en Diputados durante el año, motivo de reproche de Javier Milei. Tras no poder tratar un proyecto de resolución en la última sesión para congelar los ingresos, la vice evalúa otras alternativas que no requieran un trámite en el recinto.
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La que más la entusiasma es un comunicado conjunto o notas individuales por bloque para aclarar que las dietas no pueden subir de forma automática en enero, aun cuando desde ese mes no regirá el congelamiento votado en agosto y vigente sólo durante el último semestre. Unión por la Patria y los partidos provinciales hasta ahora no participan de las negociaciones.
Con la medida aprobada en el recinto hace cuatro meses, quedó sin efecto hasta el 31 de diciembre la indexación de las dietas con las paritarias legislativas que rige dese abril, por otra resolución. Es por eso que no se trasladaron a los bolsillos de los senadores los aumentos que recibió el personal del Congreso en agosto y noviembre, del 6,5% y 6,13%. En la última sesión, Villarruel intentó prorrogar este congelamiento al menos hasta marzo, pero no lo logró.
Entre los juristas del Senado surgió un dilema que alteró aún más a la vicepresidenta. Si bien las dietas no deberían recibir un aumento retroactivo en caso de descongelarse, como según la resolución de abril se componen de los módulos que cobran los empleados, hay quienes creen que podrían incrementarse desde enero porque, sin el congelamiento, deberían actualizarse sus valores. El impacto se sentiría en los haberes de febrero, cuántos los ingresos de cada representante de la cámara alta del Congreso superarían los 9 millones brutos.
El plan de Victoria Villarruel
El equipo de Villarruel no oculta que trabajan para evitar un nuevo dietazo que aporte a la narrativa de la Casa Rosada contra la vice.
En los diálogos de Villarruel con jefes de bloque surgieron otras ideas para impedir un aumento de las dietas, como firmar un comunicado interpretativo de la resolución votada en agosto, en la que quede claro que no deben actualizarse en forma retroactiva. "El módulo no es una ley de gravedad. No hay aumento en enero”, sostuvo ante Letra P una de las autoridades de bancada que habló con la vicepresidenta.
El diálogo en el Senado no es el mejor y tal es así que la última sesión ordinaria fue el 26 de septiembre. Luego, el recinto abrió el jueves 12, para votar la expulsión del exsenador Edgardo Kueider, de Provincias Unidas, detenido en Paraguay por haber querido ingresar con 211 mil dólares sin declarar.
Villarruel quería aprovechar la ocasión para congelar las dietas y no lo logró. Por si fuera poco, este jueves el tema volvió a ser motivo de fuego amigo, cuando Patricia Bullrich responsabilizó a la vicepresidenta de no congelar los dietazos con una resolución presidencial. En el Senado sobra jurisprudencia para invalidar una medida a sola firma del titular de la cámara que modifique una resolución votada en el recinto. Es por eso que la vice se siente entre la espada y la pared.
Cuanto cobran
Unión por la Patria y los partidos provinciales no participan de la negociación para aclarar el monto de las dietas, por lo que Villarruel no tendría cuórum ante una eventual sesión. Tampoco interceden los referentes del bloque La Libertad Avanza.y generaron bronca en el recinto vecino. De todos "Los vamos a salir a cruzar si no anuncian que renuncian a los aumentos", advirtió el diputado libertario Carlos D'Alessandro.
Las diferencias de ingresos entre las cámaras son notorias: en agosto, el sueldo de bolsillo promedio de los miembros de la cámara alta fue de $4,5 millones netos -descuentos incluidos- contra los $2,6 que percibían en el recinto vecino, según se desprende del recibo que publicó la libertaria Lilia Lemoine. Se suman ingresos por desarraigo que en el Senado habían elevado los haberes brutos a $9 millones brutos. Podría subir. Villarruel quiere evitarlo.