Los jefes de bloque de Diputados Gabriel Bornoroni (LLA) y Germán Martínez (UP). Javier Milei no quiere que debatan el swap con China.
Javier Milei.
Captura de redes
La semana del cierre de alianzas electorales dejó un dato complicado para Javier Milei: socios heridos y nuevos rivales le ocasionaron 12 derrotas al hilo en la Cámara de Diputados. Los tropiezos fueron posibles por la rebelión del gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, y de los radicales sin tierra que no encontraron espacio en La Libertad Avanza.
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Sólo por esos aportes, que estaban en duda hasta el día anterior, la sesión se inició y el oficialismo fracasó cuando intentó hacerla caer antes de la votación de los decretos que achicaron el Estado, haciendo uso de la ley Bases. El golpe se sintió: la amenaza de penalizar el déficit, impracticable en términos legislativos, fue leída por la oposición como un gesto de debilidad.
Entienden que Milei intentó dar una señal a los mercados, que si bien miran de a ratos lo que pasa en el Congreso, lo tienen en cuenta para tomar decisiones. En la administración libertaria se resignan a que el año electoral sólo puede traer noticias peores y estudian un esquema para protegerse en diciembre. Se creará un interbloque oficialista y en el Gobierno esperan que tenga 92 miembros. Cómo base, incluiría a LLA, los restos de la UCR violeta y el PRO.
Si se cumplen esas proyecciones, el oficialismo sumaría el tercio del recinto, suficiente para blindar cualquier veto presidencial. La apuesta de Milei es negociar con gobernadores y llegar a la mayoría de 129. Solo así podrán avanzar en una reforma fiscal -con eje en la eliminación del impuesto al cheque- y en otra laboral, que a más tardar empezarán a tratarse el 20 de enero.
Entre octubre y diciembre -esperan en el Gobierno-, el Congreso debatirá el Presupuesto 2026, otro round con los gobernadores de final abierto. La discusión no será fácil: en LLA insisten en que en las provincias no se ajustó lo suficiente y los mandatarios piden aumentar los fondos coparticipables antes de sentarse a discutir. Parece imposible alcanzar un acuerdo.
La Córdoba de Javier Milei
El cierre de alianzas de Córdoba fue protagonista estelar de la sucesión de derrotas del Gobierno en Diputados. Llaryora, que controla cuatro bancas del bloque Encuentro Federal, estuvo tironeado desde el lunes. A la tensión que mantiene con su antecesor, Juan Schiaretti, posible candidato a diputado, se sumaron los llamados insistentes desde la Casa Rosada para que no ayudada a Unión Por la Patria.
Tanta fue la presión a Llaryora que, en su bloque (Encuentro Federal) y en el oficialismo, creían que la tropa cordobesa iba a dejar la sesión sin cuórum en algún momento. Los libertarios aseguran que el gobernador había asumido el compromiso de irse.
También lo sospechaban los referentes del resto de la oposición y por eso ordenaron el temario para que los cordobeses se quedaran a votar al menos la emergencia en pediatría. Nadie esperaba que permanecieran hasta el final y hubo un intento desesperado del jefe de LLA Gabriel Bornoroni para sacarlos del recinto, minutos antes de votarse los decretos con las facultades delegadas que permitieron achicar el Estado.
El plan se frustró, entre otras cosas, porque tampoco quisieron irse los radicales cordobeses que suelen votar con el oficialismo: Rodrigo De Loredo, Soledad Carrizo y Gabriela Brouwer de Koning. El jefe de la bancada de la UCR dirime su interna local y negocia con los libertarios. No era momento de dejar la marca de oficialista.
En La Libertad Avanza esperan muchas escenas como la de los cordobeses en las próximas semanas legislativas. Consideran que son inevitables en un año electoral con un Parlamento integrado por figuras electas cuando Milei no se dedicaba a la política.
El excel de la muerte
El cierre de lista dejará un largo listado de heridos en Diputados: se calcula que más de la mitad del recinto dejará sus bancas en diciembre. Es lo que viene pasando en las últimas renovaciones: la política es muy dinámica y las representaciones se marchitan rápidamente. Por eso las negociaciones legislativas en años electorales son caóticas.
Martín Menem lo sufre. El martes creía que Llaryora no le fallaría y desconocía que había siete radicales decididos a ayudar con el cuórum. Pesaron algunos elementos, como la ayuda a Bahía Blanca (que finalmente no se trató) y el compromiso histórico de la UCR con la universidad, como fue el caso de Martín Tetaz.
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Tampoco sabían de la división radical los referentes de la oposición que organizaron la sesión y distribuyeron una planilla excel con el cuórum posible. El número no pasaba de 129, lo justo, aunque había varias alternativas de urgencia, la mayoría vinculada a gobernadores que prefieren no pelearse con Milei, pero que prometían jugarse si era necesario. Cuestión de fe.
Figuraban en esa nómina blue la salteña Pamela Calletti, que responde al gobernador Gustavo Sáenz; y la jujeña Natalia Sarapura (UCR), leal a Carlos Sadir, uno de los socios del nuevo frente federal. Otro miembro de ese espacio es Ignacio Torres (Chubut), que tampoco aportó para el cuórum. Llaryora fue el único que se mantuvo con traje de rebelde.
Los mandatarios que se escabulleron daban sus excusas. Decían que sólo asistirán a una sesión con sus temas, lo que en la práctica es imposible porque, de ser así, el kirchnerismo siempre podrá incorporar otros e imponer los suyos. Esta época tiene esa particularidad: el peronismo tiene pocos gobernadores y menos aún dispuestos a embarrar la cancha. Se nutre de una tropa belicosa, siempre dispuesta a sumar ruido.
La agenda letal
La sesión dejó un cronograma en Diputados para que los debates sean simultáneos a la campaña electoral. La alianza opositora que sostuvo la sesión funciona sobre rieles: la integran Unión por la Patria, la Coalición Cívica, Encuentro Federal Democracia Para Siempre (UCR crítica) y la izquierda.
Sus referentes mantienen diálogos por WhatsApp para coordinar estrategias. Los organizadores principales son Germán Martínez (Unión por la Patria) y Oscar Carreño (EF), quien en 24 horas fue protagonista de derrotas legislativas del Gobierno y ganó el sello PRO en la justicia. En LLA cuentan los días para que deje su banca.
El martes se fijará una nueva agenda para la investigación legislativa del caso $LIBRA, que Menem había logrado diluir aprovechando un error de redacción en la resolución que impidió que se eligieran sus autoridades. Un plenario de las comisiones de Asuntos Constitucionales y Peticiones, Poderes y Reglamentos dictaminará una resolución propuesta por Maximiliano Ferraro (Coalición Cívica) para enmendar el error.
El oficialismo considera que la comisión está caduca y dará pelea, pero hay mayoría opositora para avanzar. Un dato será cómo actúa la UCR: si los radicales cordobeses quedan fuera de juego y quieren pelearse con el Gobierno, el bloque podría tener mayoría de díscolos y ayudar a que la investigación sobre $Libra avance sobre rieles.
El miércoles obtendrán dictaminen proyectos para aumentar fondos a las provincias, a través de la coparticipación de los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) y del impuesto a los combustibles. El plan opositor es que se sancionen el 20 de agosto, en una sesión con otras inciativas que tendrán despacho definitivo, como el plan nacional de lucha contra el Alzheimer y la emergencia en Ciencia y Técnica.
Los otros golpes
Como explicó Letra P, en el Senado el panorama es peor para Milei: la oposición reúne una mayoría para sancionar la emergencia en pediatría y el aumento de fondos a la universidad.
También hay número para eliminar los decretos que achicaron el Estado, una decisión que el Presidente quiere judicializar, porque considera que se estaría incumpliendo la ley Bases. Es una zona gris: los decretos delegados pueden ser derogados por el Congreso. Unión por la Patria pretende sesionar el jueves 21 con estos temas y darle un golpe a Milei
El objetivo del Gobierno es sostener los vetos como sea. La próxima parada es blindar los firmados por Milei a las leyes que aumentaron jubilaciones y declararon la emergencia en discapacidad, que se tratarán primero en Diputados.
La fecha está en discusión. UP pide agendar el 20 de agosto y el resto de los bloques prefiere que sea más cerca de la elección. El dilema es en qué momento se puede persuadir más a quienes se abstuvieron o no fueron a las votaciones de estos temas el 4 de junio. Son quienes definirán si el Gobierno puede llegar al tercio para sostener los vetos.
En LLA juegan a todo o nada. “Todas nuestras fichas, desde ahora, serán para evitar vetos. Ahí es palo, no zanahoria”, explican. La búsqueda de atajos no camina. En el oficialismo hubo gestiones infructuosas para que el titular de la Agencia de Discapacidad, Diego Spagnuolo, anuncie paliativos a las prestaciones por Discapacidad. Milei, por ahora, no cede. Y no parece dispuesto a hacerlo.