El gobierno de Santa Fe intentó este lunes no acusar impacto por el fallo de la Corte Suprema de Justicia que volteó el tope a las jubilaciones de privilegio impuesto por la reforma previsional de 2024. Al contrario, cerca de Maximiliano Pullaro ven una oportunidad de colgarle a la vieja guardia del máximo tribunal un sambenito indeseado: son la casta.
"Quienes votaron a favor de considerar que eso era inconstitucional probablemente están cuidando sus propios intereses, porque son quienes se van a jubilar y consideran que 12 millones de pesos es poco dinero y ahora pueden tener jubilaciones de 14, 18, 20 millones de pesos por mes que van a sostener todos los santafesinos", lanzaron off the record fuentes de la Casa Gris a Letra P en las últimas horas del lunes.
La flecha venenosa apunta a los cuatro jueces de la Corte que este lunes -extrañamente apurados, ya que las acordadas suelen hacerse los martes- definieron que el tope a los haberes jubilatorios máximos definido por la Ley de Emergencia Previsional que empujó Pullaro en su primer año de gestión es inconstitucional: Rafael Gutiérrez, Eduardo Spuler, Rubén Weder y Roberto Falistocco.
Rafael Gutiérrez vs. Maximiliano Pullaro: ¿último round?
Como contó este medio este lunes, la votación de la inconstitucionalidad del tope a las jubilaciones de privilegio, una de las banderas de la reforma previsional, parece ser una de las últimas estocadas de la vieja guardia de la Corte Suprema de Justicia en su tenso vínculo con el gobernador.
Rafael Gutiérrez, el inoxidable presidente de la Corte Suprema de Santa Fe
A poco de llegar a la Casa Gris, Pullaro puso en la mira a los jueces del máximo tribunal que, por edad, debían dejar sus cómodas sillas, pero no daban señales de querer hacerlo. Ese choque frontal, tarde o temprano, generó movimientos sísmicos que todavía ofrecen réplicas.
El gobernador encontró un enemigo módico, sin apoyo popular, contra el que avanzar. Y avanzó. De a uno, los magistrados que se excedían en la edad tope para ocupar el cargo se fueron despidiendo: Mario Netri y María Angélica Gastaldi fueron los primeros. Sus cargos fueron rápidamente cubiertos por Margarita Zabalza y Jorge Baclini. Luego se sumó Rubén Weder, elevando de seis a siete los asientos.
La tensión, sin embargo, no cejó. A fines de 2025, Spuler, Falistocco y el inoxidable Gutiérrez finalmente confirmaron sus salidas, aunque solo el primero le puso fecha cierta: 1 de septiembre de 2026. El actual presidente de la Corte, en su juego de tensiones con Pullaro, no termina de confirmar cuándo se destornillará de su poltrona.
La casta
Cerca de Pullaro no saben cuántas batallas le quedan a esta guerra fría con Gutiérrez y la vieja guardia de la Corte, pero desdramatizan este último episodio. “No es un ataque al gobierno, es un ataque a lo que se entiende que es ético, moral o razonable en el marco de una sociedad que necesita ejemplaridad", deslizaron a este medio.
Para la Casa Gris, el fallo empujado por la vieja guardia de la corte es un caramelo de esos que al principio parecen ácidos, pero a medida que se van degustando, terminan siendo dulces. Una resolución adversa para el gobernador puede ser, a la vez, un inesperado hueco para instalar la discusión en los términos incómodos de esta época: una casta que defiende sus propios intereses a costa del resto de la sociedad que mira de lejos.
Es que cuatro jueces votando, en el crepúsculo de sus carreras, la inconstitucionalidad del tope a las jubilaciones de privilegio, un beneficio al que se acogerán pronto, no necesita un esfuerzo de interpretación. Por torpeza o desinterés o porque desde lejos no se ve, los magistrados se exponen como una élite que juega para sí misma.
El costo, el beneficio
Ahí es donde la Casa Gris clava la daga. “Lo que está diciendo la Corte con este fallo es que quienes hoy están en actividad van a tener que ver cómo sostienen su caja de jubilaciones dentro de 15 o 20 años si se sigue por este camino", desgranan y añaden que se trata de un rumbo "inviable”, que motivó la necesidad de la reforma del sistema en 2024.
El gobierno machaca que la reforma previsional “tuvo como objetivo central salvar la caja, que estaba a punto de ser inviable en cuanto al nivel del déficit, que hoy sería de más de mil millones al año”.
Para el pullarismo, “hay un desinterés por quienes de alguna manera tienen incertidumbre acerca de cuál va a ser su jubilación”, en referencia a los jueces del máximo tribunal al borde de su salida. Por esa razón, “le dicen al Estado, ‘sosténgala’”.
“Le dicen no solo al Tesoro de la provincia, sino a cualquier trabajador activo que, además de pagar su propia jubilación, se la paguen a todos los que hicieron este planteo ante la Justicia y a los miembros de la Corte que seguramente van a conseguir jubilaciones sin tope, incluso superando por más del doble al sueldo del propio gobernador”, cerró la fuente.