La industria de Santa Fe cerró un año marcado por la destrucción de empresas, la caída de la producción y la pérdida de empleo, en un contexto de fuerte retracción de la actividad y apertura importadora. Con números en rojo y sin señales de contención del gobierno de Javier Milei, el sector empresario advierte que el escenario se agravó y anticipa un 2026 aún más complejo.
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El entramado fabril de la Bota representa cerca del 10% del PBI industrial del país y tiene presencia en la enorme mayoría de las actividades productivas. Sin embargo, la Federación Industrial de Santa Fe (FISFE) registró una caída interanual del 75% en el nivel de producción durante noviembre. Voceros de la entidad adelantaron a Letra P que el relevamiento correspondiente a diciembre de 2025 no mostraría signos de recuperación.
“Sin lugar a dudas, la industria en la Argentina vive una coyuntura muy difícil”, expresó a este medio el tesorero de la Fisfe, Mariano Ferrazzini, y profundizó con foco en los últimos dos años de actividad. “Venimos de un 2023 complicado, con serias dificultades para conseguir las divisas necesarias para pagar insumos básicos. Hoy, si bien los parámetros macroeconómicos se equilibraron, todas las asimetrías que señalábamos entonces, que nos volvían poco competitivos a nivel internacional, no solo no se corrigieron sino que se agravaron”, afirmó.
Mariano Ferrazzini
Mariano Ferrazzini, tesorero de Fisfe
En ese marco, Ferrazzini apuntó a la apertura importadora. “Se abrieron las importaciones de una manera muy importante y sin escala. Hoy tenemos una radiografía que muestra una situación de profunda crisis”, sentenció.
Números que no cierran
Los datos oficiales reforzaron el diagnóstico. La Superintendencia de Riesgos del Trabajo informó que entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025 se perdieron 21.046 empleadores en todo el país. En ese contexto, solo en Santa Fe cerraron 2.276 empresas que no lograron sostener su actividad. A su vez, según el relevamiento mensual de la Fisfe, la cantidad de trabajadores registrados en la industria se redujo un 1,9% interanual en septiembre de 2025 —último dato disponible—, lo que equivale a 21.900 empleos formales menos respecto del mismo mes de 2024.
En línea con ese escenario, el último informe de la Fisfe sostuvo que en noviembre la industria santafesina “continuó siendo impactada por el sostenimiento de los altos costos financieros, el menor volumen exportado y el aumento de las importaciones de bienes”, que crecieron 26,9%, además de la “débil actividad en la construcción”, con una caída del 9,7% en la superficie autorizada.
La preocupación también alcanzó a empresas de peso. En el sector siguieron de cerca decisiones como la de General Motors, que mantuvo el freno de mano a la producción y operó con la mitad de su plantel, una señal que encendió alertas en toda la cadena industrial.
“Los últimos meses del año pasado fueron de muy baja demanda. Ante la falta de capacidad para competir, no solo en la provincia sino a nivel nacional, a muchos actores no les resulta viable producir y vender, sino que les conviene importar y comercializar”, analizó Ferrazzini. “Eso afecta gravemente al trabajo en Santa Fe”, agregó.
La producción manufacturera industrial en la provincia apenas recuperó un 2,3% en la medición acumulada de los once meses de 2025, un crecimiento concentrado en el primer trimestre. En términos interanuales, la comparación de noviembre contra noviembre arrojó una caída del 5,4%. En Fisfe adelantaron que el relevamiento de diciembre, a publicarse en los próximos días, “no va a arrojar buenos datos”.
Participación por ramo en la industria noviembre 2025 FISFE
El impacto sectorial mostró un mapa dispar. Solo cinco de las 19 actividades registraron crecimiento: Carrocerías y remolques (4,4%), productos lácteos (3,6%), industria siderúrgica (2,6%), molienda de oleaginosas (2,3%) y papel y productos de papel (1,8%). El resto presentó retrocesos, con caídas marcadas en maquinaria agropecuaria (16,3%), productos metálicos para uso estructural (17,2%), productos de metal y servicios asociados (18,1%), autopartes (20%) y vehículos automotores, que encabezó el derrumbe con una baja del 61,2%.
Oídos sordos
La conducción empresaria apunta directamente al vínculo con la Casa Rosada. Ferrazzini señaló que, a través de la Unión Industrial Argentina (UIA), “no existe una capilaridad importante con el Gobierno”. “No hay respuestas ni ningún tipo de contención de parte del Estado hacia nuestro sector”, sostuvo.
En los últimos días, el enfrentamiento público entre el titular de Techint, Paolo Rocca, y el presidente Javier Milei tuvo fuerte impacto entre industriales y dueños de pymes. “Si se observan las diferencias que enfrenta la empresa más representativa del país frente a competidores del exterior, es fácil imaginar lo que ocurre en el entramado pyme”, reflexionó el dirigente fabril.
Otra de las críticas apuntó al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), al que cuestionaron por mejorar las condiciones para firmas extranjeras sin ofrecer herramientas similares a las empresas nacionales. “El Estado absorbe cargas impositivas de cadenas de valor que ya arrancan subsidiadas en sus países de origen”, planteó el referente de Fisfe.
La reforma laboral y una modernización “necesaria”
La federación acompañó la posición de la UIA respecto de la necesidad de una reforma laboral, aunque advirtió sobre sus límites. Ferrazzini sostuvo que cualquier modificación debe surgir de una negociación entre las partes. “Una modernización de la ley es necesaria. Cambiaron las formas de trabajo”, afirmó, pero aclaró que “sin consensos mínimos, cualquier cambio puede traer perjuicios legales”.
El dirigente remarcó que el diálogo con los sindicatos es permanente. “Hay que conversar con todos los sectores. Seguramente todas las partes deberán ceder algo para alcanzar una modificación”, evaluó. Sin embargo, advirtió que “para generar más puestos de trabajo se necesita un mercado que demande. Una modernización laboral, por sí sola, no va a traer más empleo”.
Empleo registrado industrial noviembre 2025
Aunque el gobierno libertario defendió los indicadores de empleo y actividad, los industriales subrayaron que detrás de los números del INDEC existe “un corrimiento hacia el trabajo informal y autónomo”. “Hace muchos meses que Santa Fe no genera puestos de trabajo que compensen los que se pierden”, señalaron.
“Tenemos problemas de costos muy duros. Los salarios no permiten vivir holgadamente a los trabajadores y, aun así, en comparación con Brasil, resultan el doble”, describió Ferrazzini. Y concluyó: “Esperamos que el gobierno deje de lado posiciones ideológicas y no siga destruyendo el entramado productivo. Muchas de las asimetrías laborales no tienen que ver con el salario, sino con costos que afectan la competencia”.