Martín Llaryora largó la campaña: replegó al cordobesismo, apura obras y cargó a Juez en la cuenta de Milei
El gobernador reivindicó el modelo político provincial. Expuso con crudeza a la oposición filolibertaria. La reelección se logra en 2026, cueste lo que cueste.
Martín Llaryora en la apertura de sesiones de la Legislatura de Córdoba
Martín Llaryora expuso el momento crítico que atraviesa con la oposición articulada bajo el paradigma político que expresa Javier Milei y que desea impedir que el cordobesismo logre su octavo período al frente del gobierno de Córdoba. La apertura de sesiones de la Legislatura combinó un repaso de lo hecho y la definición del adversario rumbo a 2027.
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No es el jefe de la bancada oficialistas en Diputados, Gabriel Bornoroni, que elige mirar como espectador el fuego cruzado con el juecismo. Son viejos conocidos: Luis Juez y Rodrigo de Loredo. El mandatario está dispuesto a asociar las revueltas de los dirigentes locales al esquema libertario. Alguien tiene que pagar el costo, Milei también necesita apoyos y la ley de la selva no se inició acá, parece ser el razonamiento.
“Han recibido una orden, tienen miedo de perder la próxima elección y los mandaron a obstruir”, disparó Llaryora en medio de un silencio que cortaba el aire caliente del Teatro Cine Sporting, de Laboulaye, la ciudad ubicada en sur provincial. Se refería a Beltrán Corvalán y Fernanda Leiva, los tribunos de cuentas juecistas que bocharon una licitación de 10 millones de dólares para la compra de equipamiento de la Policía.
Gabriel Bornoroni, por ahora espectador
Con estas palabras de Llaryora, también sobrevoló una suerte de “Bornoroni, hacete cargo de Juez”. Como contó Letra P, el alfil de Karina Milei no se expresó respecto al sainete que buscó instalar sospechar de corrupción. Tampoco su sólida red de influencers. Si el estacionero es Milei, la asociación por transferencia se hace rápido.
Bornorni, Juez y De Loredo se reunieron con el intendente de Laboulaye
El intendente de Laboulaye, Gino Chiapello, recibió en su oficina al jefe del bloque de La Libertad Avanza, Gabriel Bornoroni, al senador Luis Juez, a los exdiputados radicales Rodrigo de Loredo y Soledad… pic.twitter.com/ke6cs7lKYa
Llaryora buscó invertir la carga: el ataque no es a su gobierno, es a la gente. El llamado a la “reflexión” fue mechando con hechos de la gestión y más chicanas.
“Ganen las elecciones, pero no obstruyan”; “¡Ojalá Milei les dé bola mañana! Así dejan de hacer mérito; dejan de obstruir y falsear”; “(A la UCR de Córdoba) No tienen diputados nacionales, si siguen así no van a tener ni concejales”, fueron algunos de los momentos más recargados de un discurso que, por primera vez, tuvo a la oposición en el centro.
Cordobesismo, la receta a la que apelará Martín Llaryora
Para Llaryora, el 2027 se construye este año. Su discurso tuvo una suerte de regreso a las bases que él mismo buscó ampliar o modificar cuando aseguró que con su triunfo hay "una generación que se va".
No habló esta vez en ese plan transversal del proyecto de Partido Cordobés que invitaba abiertamente a radicales y amarillos a sumarse, pero rescató el concepto “cordobesismo”. Volvió a ponerlo sobre la mesa como quien sabe que está en una posición defensiva y que esos pilares son la mejor trinchera en la búsqueda de la reelección. "Federalismo, defensa de las instituciones, libertad de prensa y respeto al que piensa distinto", citó el decálogo. ¿Cómo podría fallar en una sociedad que siempre compró lo mismo?
Ponderó el trabajo en conjunto con intendentes de otro palo partidario como algo natural de personas que quieren el bien común y no pasaron desapercibidas las menciones a los padres fundadores del “Modelo Córdoba”.
Martín Llaryora discurso Laboulaye
Martín Llaryora fue muy crítico con la oposición de Córdoba
En ese regreso al origen, a la esencia, elogió a Juan Schiaretti por su rol de hacedor y rescató de José Manuel de la Sota la definición más política que haya tenido en su enfrentamiento de 2013 con Cristina Fernández de Kirchner: “Peleamos por Córdoba, no por pelear”.
Llaryora mostró lo hecho durante estos dos años e hizo anuncios fuertes como el aumento de las jubilaciones mínimas a $800.000 y ratificó que la Caja de Jubilaciones seguirá en manos del Estado provincial. Y como todos los caminos conducían, en esta oportunidad, no a Roma sino a la oposición, aprovechó para exponer las diferencias con el modelo libertario, pero también con sus embajadores locales.
Más palos para Luis Juez y Rodrigo de Loredo
Los acusó de caer en contradicciones, de apoyarle a Milei políticas que en su provincia rechazan. Fue tan largo el pase de factura que enumeró detalladamente todos los proyectos que no aprobaron. Les dijo cómplices de los narcotraficantes. Llaryora sabe que Bornoroni, Juez y De Loredo le pronostican un fin de ciclo y quedó claro que en esta batalla va a jugar fuerte.
“Hay que animarse a defender lo nuestro”, dijo Llaryora al cierre de un largo discurso que incluyó videos que sumaron más de 30 minutos totales con un repaso de lo hecho en sus dos años de gestión.
De loredo, Juez, Bornoroni en laapertura de sesiones 2026
Martín Llaryora fue crítico con Luis Juez y Rodrigo de Loredo
En la entrelínea de su mensaje, el gobernador reconoce que está en una posición incómoda, pero no definitoria. Empezó 2026 definiendo ese “nosotros” que en 2027 se cruzará con el nombre elegido por el Presidente. No en vano trató de migajera a la oposición local que busca el beso del padre.
Ya hay una experiencia previa que el gobernador dejó volando con este nuevo cordobesismo exacerbado: a Juez y De Loredo les quiso recordar que corren el riesgo de que les pase lo mismo que con Mauricio Macri.
La pregunta que late en Córdoba
Con todo, queda flotando la misma pregunta de siempre: ¿fue inocua la llegada de un outsider en el comportamiento de un electorado cordobés siempre proteccionista en rondas provinciales? Falta poco más de un año para conocer la respuesta.
El cordobesismo no falló hasta ahora y Llaryora desempolva la carta y entierra, por ahora, ese anhelo nacional que hizo público apenas empezó el mandato que tendrá que revalidar en un contexto diferente.
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Los ministros de Martín Llaryora en la primera fila del teatro cine de Laboulaye
En los pasillos del Teatro Sporting, el peronismo estaba conforme. No nombró a ministros y las autoridades muncipales volvieron a tener un lugar destacado como colaboradores de una gestión que ya no pide pases, conforme a la estrategia reciente que expuso Llaryora en su discurso.
Las palabras del gobernador dejaron olor a sangre que reconforta y activa a un peronismo cordobesista que no sabe lo que es perder el poder.