El Banco Central arma su propio IPC para sostener el discurso de la desinflación
El BCRA introdujo una nueva medición “núcleo” para sostener el éxito de la política monetaria como lazo para domar los precios. El índice actualizado del INDEC.
Santiago Bausili, presidente del Banco Central, ajustó el índice para medir el dinámica de precios
El Banco Central creó una medida alternativa de inflación "núcleo" para consolidar el relato de la contención de precios ante el rebote del Índice de Precios al Consumidor (IPC) del INDEC. El ente estadístico, en tanto, presentará la nueva medición, con mayor peso de los servicios en la canasta de consumos.
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La entidad que preside Santiago Bausili incorporó la llamativa medición en su último Informe de Política Monetaria (IPOM) correspondiente al cuarto trimestre de 2025.
Con el lanzamiento de la "Fase 4" y el nuevo IPOM, la autoridad monetaria introdujo el "IPC-S", un indicador que excluye carnes y alquileres para mostrar una inflación del 2% en los últimos meses, cuando el indicador oficial se acomodó por encima de ese porcentual.
Nuevo IPOM y cambio en el enfoque
El BCRA volvió a publicar el IPOM “con el objetivo de fortalecer la transparencia y la comunicación del esquema monetario”, según informó la autoridad monetaria. El documento expone el diagnóstico oficial sobre la macroeconomía, la evolución de los precios y las decisiones de política monetaria, en línea con las prácticas de otros bancos centrales.
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Los balances de los bancos mostraron el impacto de las políticas del BCRA.
Télam
En ese marco, el Central sostuvo que el programa de estabilización permitió avanzar en la corrección de desequilibrios heredados, destacando el equilibrio fiscal, el fin del financiamiento monetario al Tesoro y el saneamiento de su balance. Con ese diagnóstico, el organismo ratificó el control de agregados monetarios como ancla nominal y anticipó que en 2026 priorizará el abastecimiento de la demanda de dinero mediante la compra de divisas, con el objetivo de acumular reservas.
Hacia adelante, el BCRA reafirmó que su "ancla" será el control de los agregados monetarios. El objetivo para 2026 es continuar con la remonetización de la economía mediante la compra de divisas no esterilizadas, proyectando que la demanda de dinero (M2 privado) aumentará un 0,6% del PBI este año.
El fenómeno monetario de Javier Milei
El presidenteJavier Milei volvió a reforzar una interpretación ortodoxa sobre la inflación como fenómeno monetario, un mantra repetido desde el oficialismo.
En un segmento compartido en redes sociales y vinculado a una entrevista con figuras mediáticas como Alejandro Fantino, el primer mandatario afirmó que la política monetaria actúa con rezagos prolongados y que, aunque inicialmente se pensaba en efectos de 18 a 24 meses, hay argumentos que extienden ese rezago hasta alrededor de 26 o más meses, lo que según él implica que los efectos de las políticas de control monetario deberían verse con fuerza hacia mitad de 2026.
Esta narrativa se complementa con su recurrente promesa de que la inflación podría “converger a cero” hacia la segunda mitad del año, una visión que economistas consideran optimista dado el contexto estructural de la economía y las señales de persistencia inflacionaria.
La “núcleo”, clave del nuevo relato
El punto más novedoso del IPOM apareció en el capítulo de inflación. Allí, el BCRA propuso una medida alternativa del IPC núcleo, que también releva el INDEC. Lo llamó IPC-S: excluye no sólo los precios regulados y estacionales, sino también carnes y derivados y alquileres.
Según el informe, esta medición muestra que la inflación de los últimos cinco a seis meses se ubicó “en torno al 2% mensual”, lo que sugiere que la aceleración reciente respondió a factores puntuales y no a un cambio en la tendencia subyacente.
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El INDEC informó que en diciembre de 2025 el IPC general creció 2,8% mensual y acumuló un 31,5% en el año, la cifra anual más baja desde 2017. En ese mismo dato, el denominado IPC núcleo —que excluye regulados y estacionales según la clasificación clásica— mostró una suba de alrededor del 3% mensual en diciembre.
En los meses previos, datos indicativos del INDEC muestran que en octubre de 2025 el IPC núcleo fue de cerca del 2,2% mensual, y que la variación general en noviembre fue de 2,5% mensual, con núcleo también cercano a 2,6%.
De acuerdo con el análisis difundido por Max Capital, esta nueva referencia le permite al BCRA justificar la orientación de su política monetaria aun cuando el índice general continúe mostrando subas. En el mismo sentido, el Central advirtió que durante el primer trimestre de 2026 existen riesgos transitorios para la desinflación, vinculados a la estacionalidad de carnes, a los ajustes tarifarios y a rubros como educación e indumentaria.
El nuevo IPC del INDEC y más peso en los servicios
El cambio del BCRA se da en paralelo a la implementación de la nueva metodología del IPC del INDEC. A partir de este mes, el organismo comenzó a aplicar una basada en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo 2017-2018). Con las nuevas ponderaciones, los servicios ganan un peso significativamente mayor dentro de la canasta, en detrimento de los bienes, mientras que los precios regulados aumentan su incidencia y el IPC núcleo pierde participación relativa.
El Banco Central reconoció que estas modificaciones “afectarán la sensibilidad de la inflación a distintos shocks de corto plazo”, aunque aseguró que no deberían alterar de manera sustancial la tendencia esperada del índice.
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El Banco Central ajustó el índice para medir el dinámica de precios, que impacta sobre el registro de inflación
Al pesar más los servicios, el IPC se vuelve más vulnerable a los ajustes de tarifas de electricidad y gas programados para este trimestre. Sin embargo, para el BCRA, esta mayor incidencia de los servicios permitirá que, una vez terminada la corrección de precios relativos, la inflación refleje con mayor fidelidad la estabilidad monetaria buscada.
Consultoras privadas, sin embargo, advierten que el mayor peso de los servicios —más ligados a salarios, tarifas y contratos— puede hacer más lenta la convergencia inflacionaria.
Qué muestran los datos de alta frecuencia
Las mediciones privadas confirman que el inicio de 2026 estuvo marcado por una inflación todavía elevada. Según el reporte de Max Capital, se esperan riesgos estacionales importantes para el primer trimestre de 2026, motorizados por la carne (que impacta en la zona núcleo) y la educación en marzo.
Según Equilibra, enero cerró con una suba de 2,2%, por debajo del 2,8% de diciembre, mientras que la inflación núcleo también descendió a 2,2%.
ADCAP estimó una inflación de alta frecuencia cercana al 2,5% mensual en enero y alertó sobre “anclajes nominales más débiles”, que podrían aumentar el pass-through cambiario.
LCG informó que en la cuarta semana de enero los precios de alimentos y bebidas subieron 0,7% semanal, con aumentos persistentes en carnes y verduras, parcialmente compensados por caídas en bebidas y lácteos.
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EconViews publicó un relevamiento de precios que "arroja una variación de 0.2% en la S4 (cuarta semana) de enero, para una canasta de alimentos y bebidas en supermercados GBA. Esta semana destacan Verdulería (-1.7%) y Bebidas (+0.9%). Las últimas 4 semanas acumulan +2.8%".
Mientras que para igual período, Analytica Consultores registró "una variación semanal de 0,1% en los precios de alimentos y bebidas de Gran Buenos Aires. El promedio de cuatro semanas es de 2,4%."
Expectativas: qué esperan los economistas
Pese a las tensiones de corto plazo, las expectativas muestran una moderación. Según la encuesta de expectativas de inflación de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), los argentinos proyectan una inflación de 31,5% para 2026, en línea con el dato con el que cerró 2025 y uno de los registros más bajos de los últimos años. Esta cifra sugiere que el mercado y la sociedad no esperan un descontrol de precios, pero sí una meseta difícil de quebrar.
El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), que el BCRA utiliza como referencia ante la ausencia de proyecciones propias, también anticipa una reanudación del proceso de desinflación a lo largo del año.
De acuerdo con Criteria Inversiones, el desafío estará en la dinámica de los servicios, que aún muestran rezagos relativos y concentran las principales presiones inflacionarias latentes: "La continuidad de la recomposición de precios debería venir acompañada de una desaceleración progresiva de su tasa de inflación, permitiendo que los no transables converjan hacia la inflación núcleo sin reabrir presiones significativas".