El peronismo de Santa Fe sale a buscar el tercio grande que le devuelva las chances de victoria
La división del electorado le representa una oportunidad, pero debe resolver su interna. Nombres competitivos y una pecera donde tirar la caña, prioridades.
El peronismo de Santa Fe sale a buscar el tercio grande que le devuelva las chances de victoriaCaren Tepp y los integrantes de la lista del peronismo en Santa Fe.
Elperonismo de la provincia deSanta Fe se debate entre su actual estado de balcanización y la expectativa por el renovado escenario de tercios electorales, elemento decisivo para recuperar la competitividad perdida y mirar con cierta esperanza la batalla por la Casa Gris en 2027.
Registrate para continuar leyendo y disfrutando de más contenidos de LETRA P.
La fragmentación que domina al justicialismo en los últimos años es, en realidad, parte de un proceso bastante más largo. Se podría ubicar el inicio de la atomización en 2007, por una razón muy evidente: por primera vez desde el retorno de la democracia, el PJ perdió la gobernación. El poder es una cobija que abriga al conjunto, el llano es cruento y empuja al sálvese quien pueda.
Hay otro hito notablemente significativo en la deriva desintegradora del peronismo santafesino: la implementación de la Boleta Única de Papel (BUP). Al establecerse de manera sistémica el corte del voto entre categorías, cada fracción se desentendió de la otra e intentó una interlocución sectorial con el oficialismo de cada época, según su peso legislativo. Más allá de las acusaciones internas de turno, lo cierto es que constituyó una práctica transversal.
Para el peronismo de Santa Fe, la BUP significó, en la práctica, lo opuesto a la Ley de Lemas. Aquel mecanismo electoral le permitía contener a los distintos segmentos internos y volcar todas las diferencias en un mismo recipiente de votos. En términos rigurosamente pragmáticos, era un elemento virtuoso para el PJ.
PJSantaFe.jpg
El Partido justicialista de Santa Fe sueña con la unidad de cara a octubre.
No por casualidad, el arco no peronista pugnó por, en primer término, eliminar la Ley de Lemas, para posteriormente avanzar con la Boleta Única. Es el mismo motivo que impulsó a esa heterogénea franja política a instaurar la BUP a escala nacional, con el objetivo final de la Provincia de Buenos Aires. Los supuestos fraudes nunca comprobados son, en realidad, el ropaje retórico de este interés. Nada que reprochar: como se sabe bien, cocodrilo que se duerme, es cartera.
Por supuesto que el sistema no lo es todo, pero establece reglas de juego que nunca son neutrales. Es un dato de la realidad. Claro que ésta es dinámica: la posibilidad de una reforma electoral que reenganche parcialmente las categorías es una prueba palmaria de ello.
Las claves del éxito
Existe una única vía, al menos hasta ahora, para desarticular la lógica de transacción segmentada con oficialismo ajeno: un proyecto de poder. Es decir, la chance concreta de recuperar el gobierno provincial. Para que eso ocurra, son necesarios tres ingredientes fundamentales: escenario de tercios, unidad y candidato atractivo.
El primero de los componentes se explica porque en Santa Fe hay una mayoría electoral refractaria al peronismo en cualquiera de sus modalidades, pero especialmente al kirchnerismo. Es condición sine qua non que esa franja de votantes, alrededor de un millón de santafesinos, se divida. De lo contrario, no habrá paraíso para el PJ. La irrupción de La Libertad Avanza resuelve ese problema.
En cuanto a la exigencia de unidad, se torna indispensable para justamente evitar las filtraciones en el voto propio. Dicho de otra manera: no puede haber un solo sufragio peronista que vaya fuera del continente común. Difícil, teniendo en cuenta la multiplicidad de intereses intestinos, pero no imposible.
Por último, la cara y la voz de la oferta justicialista tiene la obligación de captar voluntades en la zona hostil del electorado, especialmente en sus variantes más blandas. Si el abanico de votantes está dividido en tres, al peronismo no le alcanza con su tercio duro. Debe ir por más.
Hubo, en este sentido, una experiencia que logró la mágica combinación en las difíciles tierras del Brigadier: el frente Juntos en las elecciones de 2019. Fue efímera, por motivos distintos según quién cuente la historia, pero reveladora.
Una pecera para el peronismo de Santa Fe
La infinidad de vertientes del PJ santafesino y aliados obliga a un talento descomunal para la rosca. Hay nombres propios con probada eficacia electoral a escala provincial o local, como Marcelo Lewandowski, Juan Monteverde, los senadores y, por supuesto, el último gobernador peronista, Omar Perotti. Hay corrientes de gran peso simbólico, pero escaso volumen en las urnas, como las vinculadas al kirchnerismo. La realidad es que no sobra nadie, un concepto que hace rato dejó de ser un mero eslogan.
Esa diversidad, por decirlo de un modo elegante, complejiza aún más la propuesta que le debe presentar el peronismo a la sociedad santafesina. No obstante, hay algunos puntos de confluencia. Uno en particular: los ingresos del personal de planta pública provincial.
Se trata de un universo de unas 250 mil personas. De ellas, el 80% son docentes, asistentes escolares, policías, penitenciarios, médicos, enfermeros y profesionales del sector sanitario en general. No por nada los presupuestos de los ministerios de Educación, Seguridad y Salud son, estructuralmente, los más elevados.
WhatsApp Image 2025-09-25 at 08.46.30
Omar Perotti, ex gobernador de Santa Fe.
Ese heterogéneo mundo se volcó masivamente por Maximiliano Pullaro en 2023, pero ahora se encuentra en estado de irritación por considerar que tanto la política salarial como la reforma previsional de los últimos dos años resultaron perjudiciales para sus intereses. El 26 de octubre pasado, esos votos viraron de Unidos a LLA, en lo que además fue una demostración de que una porción significativa de la sociedad se niega a indultar al peronismo por el trauma del período 2019-2023, no ya exclusivamente por razones provinciales sino por el extenso encierro como consecuencia de una pandemia atroz y el final a toda orquesta con 160% de inflación.
Hubo en la campaña electoral del 26-O un intento del justicialismo y aliados por pescar en la pecera del empleo público de la provincia. No resultó, por diferentes motivos, pero está claro que allí hay un potencial. En comicios de tercios, esos 250 mil votos pueden definir el resultado.
Perotti también lo ve con claridad. En los discursos con los que cerró el año pasado los encuentros de su espacio político, Hacemos Futuro, destacó persistentemente que en su gobierno los sueldos le ganaron a la inflación, que las tarifas de servicios públicos se ajustaron por debajo de la evolución salarial, que implementó el Boleto Educativo Gratuito que favorece a docentes y asistentes escolares (el segmento más importante de los trabajadores estatales) y que activó Billetera Santa Fe como herramienta de consumo.
¿Puede estar allí uno de los puntos de confluencia para el peronismo santafesino? Lo que es seguro es que será un territorio en disputa.