DISCUSIÓN 2027

Las piedras de la economía en el camino de Javier Milei a la reelección

El Presidente celebra la calma financiera, pero la inflación se retoba, la actividad y el consumo no repuntan y los salarios seguirán a tiro de motosierra.

Las ventajas que le dan a Javier Milei trabajar sin obstáculos en su reelección, el avance de su reforma laboral y la considerable aprobación que siguen marcando las encuestas le auguran un año ideal para encarar la Discusión 2027. Sin embargo, la economía podría ponerle piedras en el camino.

La calma de un dólar, que parece un traje dos talles más chico que el que necesitaría la economía real, y la reducción del riesgo país a un nivel que pone en la mira el objetivo de volver al mercado internacional de deuda no remueven el obstáculo que supone un nivel de actividad y un consumo fríos. Los crecientes índices de morosidad son muestras de lo que duele en la carne de muchas familias argentinas.

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Ahí radica la gran amenaza de 2026 al plan político que, supone la Casa Rosada, debería culminar con éxito en octubre-noviembre de 2027, cuando nacería una Argentina sin marcha atrás.

Javier Milei tiene un triunfo a mano y una mochila a futuro

Los pronósticos en torno a la reforma laboral oscilan entre su aprobación resonante en el Congreso y la posibilidad, mucho menor, de que el peronismo y la CGT consigan los votos necesarios para patearla para más adelante. El primer escenario –se insiste: el más probable en el inicio de este mes de sesiones extraordinarias– sería una demostración fenomenal de fuerza política para la extrema derecha gobernante.

La reforma en ciernes es tan dañina para los trabajadores que hasta sus impulsores de siempre afirman que ntoo son los responsables de su redacción. Sus efectos lesivos sobre el consumo y el crecimiento se verán con el tiempo. Mientras, la economía de Milei y Toto Caputo entrega otras señales capaces de moderar la felicidad política del momento.

La piedra de la inflación

Habitante punta a punta desde hace 15 meses en el altiplano del dos y pico por ciento, la inflación no parece ceder, lo que aleja la promesa-compromiso de Milei de verla empezar con cero en agosto a más tardar.

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Maldita inflación, primera piedra en el camino de Javier Milei a la reelección.

Maldita inflación, primera piedra en el camino de Javier Milei a la reelección.

La consultora Analytica registró una desaceleración del avance de los precios de los alimentos en el tramo final de enero, pero proyecta que el mes terminó con un promedio general de 2,7%. Si el INDEC ratificara un número similar, Caputo quedaría otra vez en deuda y con más peso en su mochila.

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Otras consultoras marcan el extremo bajo de la horquilla de pronósticos en 2,3%.

Aunque Milei insista, manual en mano, con el carácter únicamente monetario de la inflación, lo que no le está funcionando al plan económico es un universo de otras causas. Entre ellas, una inercia hecha del comportamiento de agentes acostumbrados a reaccionar demasiado sensiblemente, los episodios de tensión cambiaria que esta política no termina de despejar y, sobre todo, el laissez faire oficial a la indexación de los combustibles, las prepagas, Internet y el cable, además de diversos contratos.

De hecho, febrero comienza con subas fuertes. Transporte, hasta 4,8%; cable y telefonía, entre 2,8 y 3,5%; prepagas, 2,8%; alquileres, hasta 34,6%, y luz y gas con subas diseñadas para que las tarifas se estabilicen arriba sin mayores picos estacionales. Todo eso, más los rebeldes alimentos y otros rubros, le pone un piso a lo que viene.

Cuando el electroencefalograma de la actividad deje de dar plano, llegaría también el turno de los salarios –más pisados que nunca por voluntad oficial y debilidad negociadora de los trabajadores en un contexto cuasirrecesivo– y de la recomposición de márgenes de ganancia en diversos sectores.

La inflación, mucho menor que el desastre dejado por Alberto Fernández y Sergio Massa, empeorado por Milei y Caputo en su debut, es la principal acechanza al proyecto reeleccionista por constituir el mandato excluyente que el Presidente recibió de la sociedad en noviembre del 23.

El salario en la era del hielo de Javier Milei

La derrota de los salarios, decidida desde el Palacio de Hacienda y con ejecución en la Secretaría de Trabajo, explica en buena medida la era de hielo del consumo y la debilidad de la actividad.

Más allá de la anomalía estadística de lo que el Gobierno reporta sobre los ingresos de los trabajadores en negro, supuestamente enriquecidos, la realidad gambetea el "terrorismo matemático" oficial: lo que no tunea sigue muy por debajo del debut de Milei.

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La administración paleolibertaria pretende que los salarios sean un ancla contra la inflación, pero más bien logra que sean un ancla pesada para el crecimiento.

El año pasado terminó con un aumento del PBI cercano al 4%, producto de un arrastre estadístico que se fue pinchando hacia el final. Hoy, la economía crece apenas marginalmente o directamente no crece, tal como sugieren los pobres resultados de la recaudación tributaria de enero, con caídas superiores al 7% de la percepción de IVA y Ganancias.

Susurros en el Círculo Rojo

Tanto es así, que al lado de Milei y Caputo, Domingo Cavallo, quien ha regresado definitivamente del oprobio y se hace escuchar otra vez, corre al Gobierno por el lado ciego.

El padre del 1 a 1 ponderó el inicio de una política consistente de acumulación de reservas, que pidió complementar con reformas como la laboral. Sin embargo, reclamó tasas de interés menores –que Caputo afloje de una vez con la bicicleta financiera y con la apreciación artificial del peso–, el fin del cepo, que el dólar sea declarado moneda de uso legal junto al peso –idea que bien podría rondar la cabeza de Milei– y, sobre todo, que el Gobierno trabaje para que este año sea de "fuerte reactivación del mercado interno sin que tienda a aumentar sostenidamente la tasa de inflación, que a lo largo de 2025 osciló alrededor del 2% mensual". O sea, no que baje; que no aumente.

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Domingo Cavallo tiene un plan para Javier Milei.

Domingo Cavallo tiene un plan para Javier Milei.

"El manejo tipo inflation targeting a la peruana o la dolarización completa de la economía con desaparición completa del Banco Central, como la proponía el presidente Milei en la campaña electoral, sólo será posible una vez que el Banco Central haya acumulado reservas propias en un porcentaje del PBI parecido al que representa la base monetaria", añade.

Hay ideas que ciertos segmentos del Círculo Rojo, que se sienten representados por el economista cordobés, no se sacan de la cabeza. El capital, como se sabe, es cobarde y por ahora sólo las susurra.

Lo mismo cabe decir de la reactivación. Esos sectores le recuerdan a Milei que no le conviene perderse en posteos autocelebratorios por logros en materia de indicadores financieros que, por importantes que sean, no le aseguran el paraíso.

El electorado lo respaldó en 2023 y en 2025, a pesar de los sacrificios que le prometía y le impuso, pero podría demandar la quimera de vivir un poco mejor.

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La pregunta es si este modelo, que será plebiscitado el año que viene, es capaz de satisfacer esa aspiración.

Con candor, el Informe de política monetaria emitido en diciembre por el Banco Central señala que, "dado que el Presupuesto Nacional 2026 fue aprobado sin la derogación de la ley de financiamiento educativo universitario ni de la ley de emergencia en discapacidad, será necesario recortar otros gastos, en particular aquellos cuyo ajuste no es automático, por un monto cercano a 0,5% del PBI. Dentro de los rubros entre los cuales se podría concentrar el ajuste se encuentran los salarios, los subsidios, los planes sociales y los bienes y servicios. Asimismo, en caso de aprobarse el proyecto de ley de Modernización Laboral, los recursos destinados al financiamiento de la seguridad social podrían reducirse".

De tocar el gasto tributario que subsidia a grandes empresas, ni hablar. El ajuste perpetuo seguirá cayendo sobre quienes menos tienen y, confesión de parte, la reducción de los aportes patronales a la ANSES achicaría el gasto social y/o previsional. Pese a eso, el opoficialismo proveerá "las herramientas" que le pide la Casa Rosada.

Así las cosas, ¿es tan seguro lo que pasará en 2027?

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