Se dilata la llegada de Germana Figueroa Casas al gabinete de Santa Fe.
A pesar de que todo parecía cerrado, el desembarco de Germana Figueroa Casas en el gabinete de Maximiliano Pullaro viene demorado. Todo indicaba que la exdiputada del PRO se haría cargo de un rol desregulador, a tono con los nuevos tiempos, pero eso ahora está casi descartado. Su llegada al gobierno de Santa Fe, sin embargo, sigue en pie.
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“Aún se debe una reunión con Maxi”, dicen en el entorno de Figueroa Casas, explicando por qué no se terminó de cerrar su nuevo trabajo. La idea original apuntaba a que la dirigente del PRO fuera “la Sturzenegger de Santa Fe”, encargándose de “triturar las normativas obsoletas que hay en la provincia”. Hasta se hablaba de que sería una secretaría en la órbita del ministerio de Gobierno e Innovación Pública, conducido por Fabián Bastía. Sin embargo, las acciones de esa posibilidad ahora cotizan en baja. “Ya hay gente cumpliendo esa tarea”, reconocieron tanto en el gobierno como cerca de la exdiputada.
La función le venía casi como un anillo al dedo a Figueroa Casas. Contadora pública, docente de Finanzas Públicas en la Universidad Nacional de Rosario, sus pares le reconocen la suficiencia técnica a la hora desempeñar los distintos roles que tuvo a lo largo de su carrera. La mayoría de ellos fueron legislativos y en todos se destacó en los temas financieros y tributarios. De hecho, en su momento la sondearon para que formara parte del equipo de Federico Sturzenneger, ministro de Desregulación y Transformación. Épocas en las que el diálogo entre LLA y el PRO para explorar el aporte de funcionarios era más aceitado.
La bendición de Mauricio Macri
Más allá de la demora, la posibilidad sigue en pie. No sólo porque existieron sondeos desde la cúpula del gobierno, sino también porque una fuente al tanto de la negociación sostuvo que se presentará una oferta para que Figueroa Casas analice. En ese sentido, el entorno de la exdiputada dejó entrever dos condiciones que, en principio, estarían aseguradas: primero, que la rosarina no pretende ser ministra, pero sí ocupar un lugar acorde a su trayectoria; segundo, que sea un rol vinculado a su profesión y su experiencia. “Germana no quiere ir a cobrar un sueldo y no hacer nada. Quiere aportar”, explican.
Ni siquiera los ruidos entre la Casa Gris y Mauricio Macri parecieran haber frustrado la negociación. Como contó Letra P, el pase de diputados del bloque PRO al de Provincias Unidas provocó enojo en la cúpula del sello amarillo con Gisela Scaglia. Fue tan así que el expresidente le pidió la renuncia como presidenta del PRO Santa Fe. Scaglia contraatacó, se negó y lo invitó a Provincias Unidas. A pesar de ese ruido, cerca de la diputada contaron que hace pocos días tuvo una conversación con Macri en la que el calabrés bendijo su desembarco en el gabinete santafesino.
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Otros tiempos: Mauricio Macri en su última visita a Rosario junto a Gisela Scaglia y Germana Figueroa Casas.
Sin embargo, la política metió la cola. Pullaro pretendía perfiles técnicos para su lista de candidatos a la Convención que reformaría la Constitución provincial. Por eso, su equipo le pidió a Scaglia opciones para escoltarlo. Allí apareció Figueroa Casas y, ya electa, tuvo un rol preponderante como presidenta de la comisión de funcionamiento del Estado y participación ciudadana. Luego, la que terminó siendo candidata a diputada fue Scaglia. Sin que lo hayan planeado, terminaron haciendo enroque. Ese gesto de generosidad de Figueroa Casas es también algo que quieren retribuir en Santa Fe.