UNIDOS, PERO TENSOS

Santa Fe: la UCR y el socialismo enderezan el diálogo para destrabar las leyes de seguridad que pide Pullaro

Los socios mayoritarios de Unidos pulen un texto con más controles y garantías. En la Legislatura hay optimismo de cara a la sesión de este jueves.

Radicales y socialistas habrían acercado posiciones para destrabar el paquete de leyes de seguridad que reclama el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro. Tras una reunión este miércoles, los socios mayoritarios de Unidos trabajan sobre la redacción final y crece el optimismo por un acuerdo para la sesión de Diputados de este jueves.

El posible entendimiento llega después de una semana de cruces que dejaron expuesta la interna oficialista e impidieron avanzar con las reformas la semana pasada. En las últimas horas, incluso, Pullaro volvió a pedir la aprobación del paquete y distintas espadas de la UCR endurecieron sus reclamos ante la prensa.

La UCR y el socialismo acercan posiciones

El Partido Socialista venía planteando reparos sobre las nuevas facultades que el Ejecutivo pretende otorgar a policías y fiscales. Las principales diferencias pasaban por el formato de los allanamientos, las declaraciones de personas investigadas y las zonas de intervención especial. Así, el PS reclamaba mayores garantías y controles, mientras que el radicalismo buscaba preservar lo más puras posibles las herramientas centrales de la reforma.

Sin embargo, del lado boinablanca aseguran que el panorama empezó a cambiar. Fuentes legislativas cercanas a la negociación confiaron a Letra P que el acuerdo "está cerca" y que, a la tardecita del miércoles, representantes de ambos sectores seguían reunidos y abocados a la redacción del despacho.

Por lo pronto, los negociadores mantienen hermetismo sobre las modificaciones concretas, pero transmiten optimismo. La expectativa es cerrar un texto que conforme a las dos partes y permita avanzar con el dictamen.

Las presiones de Maximiliano Pullaro antes de la reunión

En la previa al encuentro que habría encaminado el acuerdo, no habían sido pocas las presiones del Ejecutivo para destrabar las reformas. De hecho, apenas unas horas antes, Pullaro aprovechó la apertura de la ExpoSeguridad Rosario para insistir con la aprobación del paquete.

El gobernador defendió la necesidad de sumar herramientas para combatir el delito, pero evitó profundizar la interna con sus socios. "No hay tensión en el frente Unidos. Hay miradas que a no son iguales. Tengo expectativas de que mañana van a salir muchas de las leyes", sostuvo.

El reclamo también llegó desde otras voces del oficialismo. Por ejemplo, el presidente de la UCR e intendente de Venado Tuerto, Leonel Chiarella, pidió avanzar con las reformas con celeridad. "A los delincuentes no hay que darles ni un centímetro de ventaja", afirmó en diálogo con LT10.

Por su parte, el ministro de Justicia y Seguridad, Pablo Cococcioni, defendió las zonas de intervención policial especial. "Estado de sitio es el que les ponen los delincuentes a los vecinos normales en los barrios", respondió ante los cuestionamientos constitucionales.

Casi seis meses de negociación y una cuenta de votos distinta

El paquete ingresó a la Legislatura en mayo y lleva casi seis meses de discusión. La demora contrasta con las primeras reformas de seguridad aprobadas al inicio de la gestión de Pullaro, cuando el gobernador consiguió un amplio acompañamiento opositor y avanzó rápidamente con los proyectos.

Esta vez el escenario es distinto. El peronismo cuestionó las iniciativas y anticipó su rechazo al proyecto principal, mientras otros sectores opositores también plantearon objeciones a la ampliación de facultades policiales.

Por eso, el entendimiento entre radicales y socialistas resulta clave para ordenar los votos de Unidos. La coalición tiene mayoría en la Cámara baja, pero necesita resolver sus diferencias internas para evitar otra postergación.

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