El peronismo de Santa Cuz se rearma para enfrentar a La Libertad Avanza en 2027. Pablo Grasso, que teje vínculos en el peronismo federal, espera por su par de El Calafate, Javier Belloni, cuyo sector pegó el faltazo al congreso partidario en Caleta Olivia. “Pensamos distinto, pero tenemos que converger”, afirma el intendente de Río Gallegos.
El PJ santacruceño sabe que tiene que elegir un candidato a gobernador, pero todavía no quiere decirlo en voz alta. A cuatro meses de la interna partidaria prevista para agosto, la conducción evita definir mecanismos para elegir candidaturas y posterga la disputa de liderazgo. Primero la unidad, después los nombres.
"No definimos aún cómo se van a elegir las candidaturas, falta mucho", le dijo a Letra P Eloy Echazú, presidente del PJ de Santa Cruz. La indefinición, más que una omisión, parece una táctica: si se apuran, se rompe.
El armado de Pablo Grasso
En ese marco, Grasso avanza. El intendente de Río Gallegos lleva tiempo recorriendo la provincia, armando con dirigentes del justicialismo y de otras expresiones del sector nacional y popular que se paran “frente a la derecha de Javier Milei y Claudio Vidal ”, según le dijo a este medio. La forma en que se anuncia a ese adversario no es casual. En el peronismo no creen que Vidal, cuya lista terminó tercera en 2015, tenga demasiado futuro electoral. Ante eso, se preparan para enfrentar el aparato libertario o eventualmente a un armado en el que confluyan las fuerzas del Presidente con las del gobernador.
En marzo inauguró una mesa de intendentes y exintendentes que discute, entre otras cosas, una nueva ley de coparticipación provincial. El armado combina gestión y política: la idea es construir una alternativa con capacidad de gobierno antes de pedir votos. "No alcanza con juntarse para ganar", señalan en su entorno. La crítica a experiencias recientes no necesita traducción.
La proyección también tiene dimensión nacional. Grasso, que se referencia “en el peronismo federal”, se vio en fotos recientes con los gobernadores Axel Kicillof y Ricardo Quintela, dos nombres que orbitan por fuera del cristinismo duro. También lanzó mensajes de unidad junto a diputados de distintas provincias.
A la espera de Belloni
No todo el peronismo santacruceño parece mirar, por ahora, en la misma dirección. El sector del intendente de El Calafate, Javier Belloni, otro nombre que desde hace tiempo suena para la gobernación, no participó del último congreso partidario. El gesto marcó distancia con la conducción y dejó una señal sobre los tiempos del reordenamiento.
Belloni, según apuntan medios locales, participa de un espacio que propone construir por fuera del armado de Grasso. En ese grupo ubican a otro peso pesado del peronismo provincial, Sergio Acevedo, exgobernador, extitular de la SIDE y juez designado en el Tribunal Superior de Justicia santacruceño.
Belloni
El intendente de El Calafate, Javier Belloni, en el centro de la foto.
De cara a 2027, en la conducción pejotista confían en que el calafateño se acerque cuando se aproxime la hora de las definiciones. Sin embargo, no le cierran la puerta a las urnas si la síntesis no se logra. “Si tiene que haber internas, que haya”, proponen.
Una señal sin partido
Las elecciones internas de agosto buscan ser el puntapié inicial para definir una propuesta que permita “reconstruir la provincia”. De todos modos, hay señales que indican que la convivencia peronista aún es una meta difusa.
Un ejemplo de eso se vio con el caso de Rocío García. La designación de la exministra de Salud de Alicia Kirchner como vicepresidenta segunda de la Cámara de Diputados provincial fue leída como un movimiento individual, sin respaldo partidario.
"Hoy en día cada uno quiere salvarse el culo solo. Regalar la dignidad por una cuestión individualista destruye la política", disparó el jefe comunal de la capital provincial. La frase dice más sobre el estado del peronismo santacruceño que cualquier gesto formal de unidad.
Rocío García
Sin aval del PJ, Rocío García asumió como autoridad en la Cámara de Diputados de Santa Cruz.
Hacia afuera, el PJ muestra más cohesión. La conducción coincide en ubicar a los libertarios como el principal adversario y mete al gobernador Vidal en esa misma bolsa, a quién no ven con fuerzas para pelear por su reelección en soledad. "El oficialismo provincial sacó un 14% en las elecciones de octubre pasado y hoy vive en una realidad paralela", analiza Echazú.
En ese diagnóstico, advierten que en 2023 el pueblo de Santa Cruz creyó en una propuesta tentadora que con el correr del tiempo se vio que era simplemente una promesa de campaña. En “la provincia con mayor desocupación” de la Argentina, donde se perdieron 10.700 puestos de trabajo en el sector petrolero, se vive “una decepción, la población fue estafada. Más o menos como pasó con el gobierno nacional”.
El piso electoral
Ese relato tiene un antecedente para apoyarse: en las legislativas de 2025, el peronismo santacruceño fue uno de los pocos en el país en cantar victoria. Con el sacerdote Juan Carlos Molina al frente, dejó segundo a La Libertad Avanza y duplicó en votos al oficialismo de Vidal. El resultado oxigenó a un espacio que todavía acusaba el impacto de la derrota de 2023.
La interna de agosto apunta a renovar autoridades, no a resolver el liderazgo. "Muchos están pensando en 2027, ya se están probando el traje", advierten en el PJ. El paraguas opositor aguanta por ahora, pero la convivencia tiene fecha de vencimiento. En el peronismo santacruceño todos lo saben. Por eso nadie se apura, y por eso nadie se detiene.