SEMANA SANTA FE

Salven a las PASO: el peronismo de Santa Fe le hace la segunda a la reforma electoral de Pullaro

Las cabezas del PJ empezaron intentan unificar posturas. El desafío: mantenerse unidas. Coincidencias y diferencias. El interrogante sobre Omar Perotti.

El desafío del peronismo de Santa Fe

El tema se charló en el asado que las cabezas de las distintas tribus del Partido Justicialista compartieron en Pérez. Allí, entre achuras, vacío y pases de factura, los capos -y la capa- se juramentaron volver a las bases: “Basta de mensajeros, basta de operarse por los medios, volvamos al cara a cara, a hablarnos de frente”, sintetizó una fuente al tanto de las conversaciones. En ese sentido, la reforma electoral es un desafío: es la primera oportunidad en la que se pueden poner a prueba los nuevos códigos internos del peronismo.

Incluso, aquellos que vieron al asado como “una mera cordialidad más que un lugar para tomar decisiones” coinciden en la necesidad de que el justicialismo tenga una instancia de discusiones donde se definan “criterios vinculantes para todos los legisladores peronistas”. Nadie quiere que se repita lo sucedido en el proceso de reforma constitucional, donde cada tribu jugó al Antón Pirulero y atendió su juego: la tropa de Omar Perotti se cortó sola y aportó los votos para la Ley de necesidad de la reforma y los senadores hicieron lo propio a la hora de darle la chance de buscar la reelección a Pullaro.

Hay, además, una cuestión que invita a la negociación. A diferencia de la reforma constitucional, que requirió dos tercios de los votos, la Casa Gris no necesita a la oposición para sancionar un nuevo código electoral: debe ser sancionado por mayoría absoluta, es decir, la mitad más uno de los legisladores de ambas cámaras. Los bloques de Unidos en los dos recintos superan ese número. Con la certeza de que, en última instancia, la reforma saldrá con votos oficialistas, el peronismo quiere ofrecerle legitimidad a Pullaro a cambio de meter mano en la hipotética ley.

Coincidencias y diferencias

En ese escenario, el peronismo puede celebrar una buena noticia: las posiciones de las tribus que lo componen no están muy lejanas entre sí. Hay una coincidencia básica, troncal, transversal en torno al sostenimiento de las PASO tal como están. Para el peronismo es una condición innegociable. Con un frente atomizado, en busca de su renovación y con socios de peso como el Frente Renovador y Ciudad Futura, las primarias son la herramienta que vislumbran en todos los campamentos para ordenar la casa en las elecciones que tendrán lugar dentro de un año y monedas.

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El último Congreso Partidario del PJ Santa Fe.

El último Congreso Partidario del PJ Santa Fe.

El requisito “como están” significa que el justicialismo no piensan ceder ante la idea, que por ahora solo tiene estatus de rumor, de que Unidos pretende eliminar su obligatoriedad o delegar su organización en las fuerzas políticas. A favor del peronismo, eliminarlas no es una opción para el oficialismo ya que tiene tantos o más líos internos que la oposición. La única grieta en la postura justicialista tiene que ver con el piso de votos necesario para entrar al reparto de lugares en la lista para las generales: las posiciones son encontradas entre elevarlo o dejarlo igual que ahora, que es el 1,5%.

Otra cuestión que encuentra coincidencias es la de elevar el piso mínimo de votos exigido para entrar al reparto de bancas. Es una forma de evitar la atomización tras la reforma que definió que los 50 escaños de la Cámara de Diputados se repartan por sistema proporcional. Por su parte, pegar la boleta de gobernador a la de diputados y la de concejal a la de intendente, como quiere Unidos, es de los asuntos más espinosos de la cuestón. Hay posiciones a favor y en contra. “Le regalamos estabilidad a Pullaro. La cámara pasaría a ser un ministerio más”, se escuchó en un espacio con presencia en la Legislatura. Probablemente sea una de las monedas de cambio en la negociación con Unidos.

Omar Perotti, una incógnita

El frente de tormenta más complejo que asoma en el horizonte peronista es la interna entre los senadores y el perottismo, es decir entre Armando Traferri y Omar Perotti. El exgobernador fue el único jefe que no estuvo presente en el asado de Pérez. No fue por falta de invitaciones, ya que recibió dos llamados distintos, sino por una decisión calculada. Es una ausencia que hace ruido: el bloque peronista de la cámara baja no es compacto como el de los senadores, pero Perotti allí tiene cinco de los nueve escaños. Una postura única sin su participación no es posible.

El exgobernador tiene un proyecto escrito. Su tropa mantuvo diálogos con figuras importantes de Unidos sobre el tema y hasta estuvo cerca, incluso, de autorizar su presentación. El proyecto sostiene las PASO, eleva todos los pisos -que ya se elevan de por sí por la autorización del voto a los mayores de 16 años- y propone una boleta única a la cordobesa, donde cada lista debe tener sí o sí un candidato a gobernador. Mala noticia para las clásicas fuerzas legislativas como las que lideran Carlos Del Frade o Amalia Granata.

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Omar Perotti y Maximiliano Pullaro.

Omar Perotti y Maximiliano Pullaro.

En principio, el proyecto de Perotti tiene coincidencias casi totales con el de Pullaro. Es lógico, ya que ambos se consideran las personas más taquilleras de sus alianzas. Hay una sola diferencia: como se dijo, la Casa Gris quiere unir las boletas de gobernador y diputado; pero Perotti pretende sumarle, además, la de senadores. La condición es a todas luces inaceptable para los senadores peronistas: los diluye en la arena electoral y les lima toda su legitimidad política. Así las cosas, unificar criterios será todo un desafío. El riesgo es romperse y perder en otra rosca, algo que el peronismo no puede permitirse.

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