Cobró Raúl Jalil: la Nación se retiró y Catamarca manejará la mina de oro que partió al peronismo en Diputados
El Estado nacional salió de Yacimientos de Agua de Dionisio. Para lograrlo, el gobernador armó bloque propio, rompió UP y LLA se convirtió en primera minoría.
A partir de esta medida, formalizada mediante el Decreto 2/2026, publicado este lunes en el Boletín Oficial, la firma estatal que arroja jugosos dividendos para las arcas catamarqueñas queda conformada en un 60% por la provincia de Catamarca y en un 40% por la Universidad Nacional de Tucumán. A partir de ahora, ambas partes podrán acordar en el futuro la incorporación de nuevos integrantes o la transferencia de sus participaciones, pero el control total de YMAD quedó en manos de Jalil.
Decreto 2-2026
El Gobierno justificó la desvinculación como parte de un plan para reducir el déficit fiscal y el sobredimensionamiento del Estado. Según los considerandos del decreto, el Estado nacional no participa en la distribución de utilidades de la mina, pero mantenía la posibilidad de realizar contribuciones financieras, lo que representaba un riesgo para el Tesoro.
Novedades en Catamarca
Con la modificación de la estructura de YMAD, Catamarca pasa a designar al presidente del directorio y a dos vocales, mientras que la Universidad Nacional de Tucumán nombra a los otros dos vocales. Anteriormente, la designación del presidente era una facultad del Poder Ejecutivo Nacional.
El nuevo esquema establece que el ente se regirá por el derecho privado en sus relaciones con terceros y podrá gestionar créditos bancarios para financiar sus operaciones. El Decreto 2/2026 aprueba el acuerdo firmado el 15 de diciembre pasado entre las tres partes integrantes y modifica la Ley N° 14.771 para adecuarla a la nueva realidad institucional.
Ahora, la empresa deberá aprobar un nuevo estatuto en un plazo de 180 días corridos. Una vez cumplido este paso, quedarán derogados diversos artículos de la ley original que regulaban la intervención directa del Estado nacional en la administración y control de los yacimientos.
Una mina en Catamarca
Yacimientos Mineros de Agua de Dionisio es una empresa estatal que desde 1958 desarrolla en suelo catamarqueño la exploración y operación de minas, así como la refinación y la comercialización de la producción de minerales.
La dirección de la empresa era ejercida por dos vocales por Catamarca, dos por la UNT y un presidente designado por el Poder Ejecutivo Nacional. Por esa silla pugnó Jalil para garantizarse el control total de la compañía.
La zona de Agua de Dionisio se encuentra ubicada en el distrito de Hualfin, sobre un afluente del río del mismo nombre, en el departamento Belén. Tiene una extensión de 344 kilómetros cuadrados situados a unos 2.000 metros sobre el nivel del mar. En 1978, YMAD inició la producción de oro y plata al constituir el complejo minero industrial Farallón Negro, que continúa hasta hoy.
En la zona funcionó durante dos décadas, la mina Bajo de la Alumbrera, el emprendimiento minero de cobre y oro más importante de Argentina. Operó a cielo abierto, con grandes excavaciones en la superficie terrestre, entre 1997 y 2018. Cada año producía en promedio unas 100.000 toneladas de cobre y 300.000 onzas troy de oro en forma de concentrado, que se transportaba por un mineraloducto de 320 kilómetros hasta Tucumán, donde se filtraba y luego se enviaba en tren al puerto de San Lorenzo, en Santa Fe, para su exportación.
La Alumbrera era operada por Glencore, que poseía 50% del paquete accionario, junto a las canadienses Goldcorp y Yamana Gold. YMAD era dueña de los derechos de exploración y explotación. Percibía el 20% de las utilidades. El último año, sus exportaciones alcanzaron los 472 millones de dólares.
De Carlos Menem a Raúl Jalil
YMAD fue una de las pocas compañías de su rubro que zafó de la ola privatizadora menemista de los 90. Con la llegada de Milei a la Casa Rosada, el complejo minero catamarqueño fue incluida entre las empresas que el Gobierno dispuso poner en venta. En aquellas primeras semanas turbulentas de la gestión libertaria, Jalil logró quitarla del listado mientras maniobraba con sus legisladores durante el debate de la primera Ley Bases en el Congreso.
Sin embargo, en abril de 2024 Milei designó al frente de la compañía a Juan Pablo Limodio en reemplazo de Fernando Jalil, el hermano del gobernador. A partir de allí, el lobby del mandatario catamarqueño se enfocó en capturar la presidencia de YMAD para capturar la mayoría del directorio y el comando de la empresa.
Voces opositoras de la provincia norteña, tal vez demasiado cándidas, dieron por logrado el objetivo cuando el año pasado Catamarca firmó su adhesión al Régimen de Extinción de Obligaciones Recíprocas, el plan Canje ideado por Toto Caputo para saldar deuda entre los gobernadores y el Tesoro. En marzo pasado, hubo quienes aseguraron que la ayuda del bloque de Jalil para la aprobación del DNU que habilitó el acuerdo con el FMI había sellado la entrega de la compañía a manos del mandatario.
Lo cierto es que el pescado seguía sin venderse y el 17 de noviembre pasado, según consignó el diario La Nación, Jalil visitó la Casa Rosada para hablar sobre los Yacimientos Mineros de Agua de Dionisio, en medio de las negociaciones por la nueva conformación de las bancadas en el parlamento.
En el norte argentino hace años se habla de las causas por corrupción que involucran a YMAD. En 2024, el exrector de la UNT Juan Alberto Cerisola fue condenado a tres años y medio de prisión por malversación de fondos de la entidad que provenían, justamente, de su participación en la minera catamarqueña. En la mira está como siempre el histórico José Hugo Saab, secretario general de la UNT y el poder en las sombras de la casa de altos estudios desde hace 40 años.
En Tucumán algunos sectores alertan que Catamarca quiere dejar fuera del negocio minero a la UNT y señalan que sigue pendiente la construcción de la Ciudad Universitaria en San Javier, un compromiso nunca cumplido. Denuncian que tres exrectores de la UCR falsificaron documentos para quedarse con regalías mineras "de libre disponibilidad". En una década se esfumaron 300 millones de dólares.