La provincia de Salta vivirá una elección inédita desde la restauración de la democracia. Por primera vez, un apellido tradicional de la política no estará en las boletas en octubre. No obstante, nadie duda de que, aun sin ser candidato, Juan Carlos Romero sí jugará ese domingo porque el resultado puede ser clave para su supervivencia política.
El paso al costado del senador, cuyo mandato vence en diciembre, es interpretado como un fin de ciclo y celebrado como tal por las otras vertientes políticas del peronismo, encabezadas en menor medida por el exgobernador Juan Manuel Urtubey y por el senador Sergio “Oso” Leavy; y en mayor proporción por el mandatario Gustavo Sáenz. De hecho, en el saencismo se jactan de haberle dado el primer empujón de salida al romerismo cuando en 2023 le arrebataron la intendencia de la Capital a Bettina Romero, la hija del senador.
Más allá de estas especulaciones, todo indica que quien fuera el hombre fuerte de la política salteña se involucrará en los comicios legislativos de este año y que reaparecerá con mayor ímpetu a medida que se acerque el 26 de octubre. Apuesta por un triunfo libertario. En ese contexto, vale la pregunta: ¿qué poder de fuego conserva el veterano que durante 12 años gobernó Salta y que durante más de 18 años se mantuvo en la cámara alta del Congreso?
La dinastía Romero se extiende a sus hijos. Juan Esteban Romero es diputado provincial e integra el bloque saencista Salta Tiene Futuro, aunque su relación con la Casa de Gobierno es tirante. De hecho, fue noticia hace un tiempo porque incomodó al oficialismo provincial con la presentación de un proyecto de ley que exige rinoscopías a los funcionarios públicos.
romerosáenz
En abril, Juan Carlos Romero y el gobernador de Salta Gustavo Sáenz mantuvieron una reunión, pero la tirantez entre ambos dirigentes creció en los últimos meses.
Bettina Romero fue intendenta de la capital salteña entre 2019 y 2023. Luego de haber perdido la reelección, tomó distancia de la política, aunque suele expresarse en las redes sociales. Por ejemplo, en mayo festejó el triunfo libertario en la principal ciudad de la provincia y el ausentismo registrado en aquellos comicios locales. Cuentan que papá Romero nunca perdonó que Sáenz le haya plantado un candidato a su hija para quitarle el dominio de la Municipalidad.
Tanto a Juan Esteban como a Bettina se los mencionó como posibles integrantes de las listas de La Libertad Avanza para estos comicios, pero finalmente el mileísmo local se inclinó por dirigentes “puros”.
La pata en el gobierno de Gustavo Sáenz
En paralelo, hay quienes aseguran que el romerismo todavía conserva una pata dentro del gobierno de Sáenz. Se trata de Sergio Camacho, ministro de Infraestructura y coordinador de Enlace y Relaciones Políticas. Proviene del riñón de Romero y es una suerte de jefe de Gabinete, siendo el dirigente más visible de la gestión en los asuntos políticos.
A pesar de la declaración de prescindencia pública que lanzó Saénz de cara a octubre, a Camacho lo identifican como uno de los armadores de la lista que lleva como primera candidata al Senado a Flavia Royón, secretaria de Minería con Alberto Fernández y de Energía durante los prmeros tres meses de mandato de Javier Milei. El frente Primero los Salteños lleva en la nómina para Diputados al médico Bernardo Biella, quien con su partido Salta Independiente pasó de opositor a oficialista en menos de un año.
Alfredo Olmedo, contacto violeta
¿Quién maneja LLA en Salta? Aunque la “dama de hierro” es la diputada Emilia Orozco, que encabeza la lista para el Senado, el mandamás violeta en el territorio es el exdiputado Alfredo Olmedo. En esta parte del país nadie duda de que el sojero es uno de los grandes financistas que tiene la estructura libertaria en el distrito.
Olmedo mantiene una excelente relación con Romero, que excede la política. Por eso se especula con la posibilidad de que el senador, próximo a cumplir los 75 años, pase a ocupar algún cargo en el gobierno nacional a partir del 10 de diciembre. Se menciona en Salta como posibles destinos desde la Auditoría General de la Nación hasta la revitalización del Ministerio del Interior.
Por lo pronto, Romero prepara su salida del Senado con mensajes ambivalentes. Esta semana votó en contra de los intereses del presidente Milei en la sesión en la que se rechazó el veto a la ley de emergencia en discapacidad y se aprobó la modificación en los alcances de los DNU.
Además, sumó en sus redes sociales posteos en los que coquetea con el incipiente espacio Provincias Unidas, que integran gobernadores no peronistas de centroderecha. Felicitó a Juan Pablo Valdés por su triunfo en Corrientes y al gobernador Gustavo Valdés por la consolidación de "una gestión que honra el federalismo”, tras la derrota catastrófica del mileísmo en ese distrito, y añadió: “El desarrollo de la Argentina se construye con provincias sólidas que defienden los intereses de su gente”.
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Pesos pesados. Romero discute con José Mayans en la sesión de este jueves en el Senado.
El mensaje se sumó a sus quejas por el desfinanciamiento de organismos clave para el interior del país, como Vialidad Nacional. “Fue usado por el kirchnerismo para cometer los actos de corrupción que la Justicia comprobó. No se puede culpar ni a los empleados ni castigar el fin que el organismo debe cumplir”, escribió el senador.
“Entendió el mensaje de la gente” y “se corrió de una pelea que no tenía que dar”, fueron algunas de las frases con las que Sáenz reflexionó sobre la decisión de Romero de no buscar otro mandato más en la cámara alta. No obstante, aunque el nombre del ex gobernador no vuelva a estar escrito en las boletas, nadie duda de que un triunfo de La Libertad Avanza en Salta será celebrado por una de las dinastías políticas más influyentes del Norte Grande desde 1983.