Federico Lifschitz se anotó en la carrera por la intendencia de Rosario. Para el hijo del exgobernador de Santa Fe es una decisión tomada: será candidato independientemente de los apoyos o rechazos que coseche su nominación, aunque mira de reojo las definiciones de los demás.
El concejal socialista no ocultó en distintas entrevistas que está interesado en pelear por la intendencia de la ciudad más populosa de la bota. Para el político de 35 años se trata de una cuestión personal que va más allá de las definiciones de los espacios políticos que integra.
El vínculo de Lifschitz con el Partido Socialista
Lifschitz saltó a la política institucional impulsado por Maximiliano Pullaro en 2023. Aunque provenía del socialismo, su candidatura desafió a las dos tribus mayoritarias del partido. En su primera experiencia electoral, venció en la interna de Unidos a Susana Rueda, ungida por el espacio conducido por Antonio Bonfatti, y a Pablo Seghezzo, quien era apoyado por el sector de Clara García, aunque quedó por debajo de la candidata más votada, la radical María Eugenia Schmuck.
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Bulrich y Pullaro ayer llegando al acto en el Monumento a la Bandera; en segunda fila el intendente de Rosario Pablo Javkin y el concejal Lifschitz.
Un año más tarde, el edil lanzó su espacio dentro del PS: Nueva Energía. Desde ese momento, acercó posturas con la plana mayor del partido y su tribu integrará la nómina de la nueva Junta Provincial.
Si bien el espacio del hijo de Miguel Lifschitz tiene una posición minoritaria dentro de la estructura del PS, los más de 46.000 votos que cosechó en la última elección le sirven como base para venderse ante el resto del partido como un gran elector. Más aún si se considera que la posición del partido centenario se debilitó en Rosario luego de que perdieran los gobiernos municipal y provincial en 2019. Otro síntoma: en 2025, el partido de la rosa no pudo ingresar ningún edil propio en la ciudad por primera vez desde el retorno de la democracia.
La interna de Unidos en Rosario
Unidos enfrenta un escenario complejo en Rosario. De cara a 2027, en el frente oficialista reinan más las dudas que las certezas. Por un lado, el intendente Pablo Javkin aún no descartó competir por un tercer mandato, lo que sería inédito para la política rosarina, pero al mismo tiempo subió al ring a Sebastián Chale, secretario de Gobierno y uno de sus alfiles.
Por otro lado, María Eugenia Schmuck, quien ostenta la presidencia del Concejo desde 2019 y fue la más votada cuatro años después, tampoco esconde sus ganas de buscar la conducción de la ciudad.
Como si fuera poco, como contó Letra P, el gobernador Pullaro también anotó un nombre propio en la contienda: Gustavo Puccini, el ministro de Desarrollo Productivo.
Cerca de Lifschitz creen que debe jugar, independientemente de las matemáticas que haga el resto. Razonan que aun saliendo perdedor, el saldo resultará favorable y lo posicionará mejor dentro de la política de la bota, en un año donde a las elecciones provinciales le sucederán las nacionales.
Aun así, en el campamento del concejal reconocen el liderazgo indiscutido de Maximiliano Pullaro y saben que la lapicera del hughense podría ordenar la interna rosarina, como ya sucedió con el cierre de listas de concejales en 2025. Para Lifschitz, un escenario abierto, donde distintos espacios compitan, le sería más redituable que uno cerrado en el que la oferta se reduzca.
La distancia de Lifschitz con Pablo Javkin
La agenda de temas que impulsa La Libertad Avanza en el Concejo de Rosario tiene varios puntos en común con la de Lifschitz. Incluso, en algunas oportunidades, el edil socialista acompañó proyectos impulsados por la tropa libertaria. Algunas de estas coincidencias se dieron en temas relacionados con el empleo público.
En otras ocasiones, por el contrario, Lifschitz encontró puntos de acuerdo con la oposición por izquierda. En votaciones referidas al planeamiento urbano, el edil, junto al bloque socialista, se negó a acompañar las iniciativas del intendente.
Tanto en unas ocasiones como en las otras, el socialista tomó distancia de la gestión de Javkin. A la par, tampoco se subió a la ola de críticas contra Juan Monteverde, el líder de la oposición filoperonista en Rosario. Pese a que nunca se mostró de acuerdo con las propuestas de Ciudad Futura, Lifschitz tampoco salió en defensa de la gestión municipal.