Patagonia: el petrolero Marcelo Rucci quiere replicar su partido en Río Negro y La Pampa
El sindicato es la base orgánica, como sucedió en los tiempos del MPN. Quiénes arman en tierra de Alberto Weretilneck. 25 de mayo y Medanito, joyas pampeanas.
Marcelo Rucci, el líder del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa empieza a expandir su influencia por la Patagonia.
Marcelo Rucci, conductor del poderoso e influyente Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa, consolidó su partido y ahora busca expandirse en el norte de la Patagonia como un actor necesario para los gobernadores Rolando Figueroa y Alberto Weretilneck.
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Con la estructura que supo darle músculo a la Agrupación Azul y Blanca en el Movimiento Popular Neuquino (MPN), el sindicalista más poderoso de Vaca Muerta se propone ocupar lugares de relevancia en toda un área estratégica para el sistema político y especialmente para el gobierno nacional: la joya energética es una de las pocas esperanzas de entrada de dólares en el país.
El aval definitivo de la Justicia Federal fue motivo de celebración para Rucci. Eso se dio luego de transitar una serie de requisitos formales en los despachos de la capital patagónica gestionados por el abogado y apoderado Estanislao López, un hombre que ingresó al sindicato petrolero de la mano de la familia del fallecido secretario general Guillermo Pereyra.
López logró que en instancias municipales, provinciales y nacionales Fuerza Neuquina y Federal obtenga potestad legal para competir electoralmente. Desde finales de 2025, sumó la misión de cruzar los ríos Neuquén y Limay para afianzarse en Río Negro. En principio, la organización vinculada al mundo del trabajo encontraría un escenario amistoso en la cúpula del poder a la que se aferra Weretilneck.
Gracias a una gestión de 14 años de corte provincialista, con Juntos Somos Río Negro, otro partido creado a imagen y semejanza del MPN, podrían converger en el esquema de alianzas desde estructuras similares. Los puntos de contactos y los vasos comunicantes son diversos entre la escudería petrolera y el gobernador.
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Marcelo Rucci, Alberto Weretilneck y el fallecido Guillermo Pereyra. La relación de los petroleros con Río Negro es más que cordial.
La relación de Rucci con el equipo de Weretilneck es cordial. “Hay comunicación, colaboración y, en principio, no habría colisión de intereses”, explicó a Letra P una fuente vinculada al gobernador, que no se sorprendió del anuncio. Nadie descarta, a futuro, cuando finalmente se alcance el marco legal, lo que se denominará Fuerza Rionegrina y Federal traccionen en alianza. “Todo es posible”, recordaron desde Viedma.
El último antecedente de mimos entre ambos fue por la fallida planta de GNL. Rucci, como el resto de los actores de la industria, se la jugó por Río Negro en la pelea con el polo industrial de Bahía Blanca. “Se trata de procesar los hidrocarburos en el lugar en el que se producen”, justificó entonces.
La relación con el cipoleño, obviamente, suma episodios e intereses en común. Weretilneck, cuando le tocó ocupar una banca en el Senado, se quedó con el equipo de asesores que acompañaron a Pereyra durante su mandato entre 2013 y 2019, en una confirmación de la estrategia unánime en materia de energía.
Quiénes arman en Río Negro
Rucci tiene lugartenientes desperdigados en los principales puntos de operación y sus delegaciones de Catriel y General Roca. Desde el histórico municipio petrolero, o el del Alto Valle donde se instalaron las principales explotaciones hidrocarburíferas no convencionales, las embajadas del gremio empezaron a buscar avales.
Fernando Valenzuela, subalterno regional en Río Negro, es uno de los que motorizaba la reunión de avales para el sello, aunque todo seguía coordinado por la pata legal del abogado López.
El desafío inmediato
Río Negro es un desafío, no solo por lo que empezó a gestarse desde la expansión de los ductos, sobre todo el V-MOS de YPF que finaliza en Sierra Grande, sino por el pasado que mostraba cierta competencia con otros gremios en tiempos que conducía “El Caballo” Pereyra. En el mundillo de los trabajadores se recuerdan los enfrentamientos entre petroleros privados y Camioneros, que fue diluyéndose en el tiempo.
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En el entramado sindical tampoco fue novedad lo del proyecto partidario. En la CGT rionegrina se rumoreaba el intento de replicar el partido, pero los petroleros privados no tienen -por ahora- la potencia y arraigo que sí atesoran en el dominio de Figueroa, por eso las delegaciones aúnan esfuerzos para alcanzar los avales que se requieren.
La mejor opción para Rucci
“Tenemos que participar en política, trabajamos por el pedido de los compañeros. Tuvimos muy buena repercusión, muchas personas se acercaron. Hay que sumar gente para lograr la participación que corresponde”, analizó Rucci sobre este tema.
En declaraciones radiales, deslizó que “no habrá dedocracia” y cada espacio se logrará en el ámbito de la representación o autonomía que tiene su organización. “Tenemos nuestro propio partido, es una apertura para muchas personas que trabajan con nosotros”, afirmó.
De la situación rionegrina, pronosticó un final similar al territorio que lo tiene como figura estelar. “Estamos pronto a conformar Fuerza Rionegrina y Federal, será cuestión de poco tiempo tener representatividad”, celebró.