Se quedó con la UCR sin pasar por las urnas. Llega con el partido ordenado a la disputa que importa: negociar con Bornoroni quién liderará la oposición en 2027.
Rodrigo de Loredo controlará la lapicera de la UCR de Córdoba
La UCR de Córdoba vive atrapada entre lo que fue -un partido de poder- y lo que parece que no quiere volver a ser -un partido de poder- producto de un laberinto interno y su guerra de egos. En ese marco, Rodrigo de Loredo ganó la primera elección que importaba en su plan para suceder al gobernador Martín Llaryora.
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No hubo méritos personales en las líneas internas contrapuestas. Otra vez, la Justicia prestó asistencia para que su dirigencia resuelva lo que no puede hacer con diálogo o herramientas democráticas, como una elección de afiliados.
La puja por la sucesión de Marcos Ferrer en la conducción del radicalismo cordobés terminó este viernes en el despacho del juez federal con competencia electoral Miguel Vaca Narvaja, que rechazó la apelación de Más Radicalismo y ratificó la resolución de la Junta Electoral partidaria que había dejado afuera a esa lista opositora, que llevaba como postulante al exintendente de Río CuartoJuan Jure.
Generación X quedó como lista única y entonces el polo que lidera De Loredo se aseguró el control formal del partido sin necesidad de contar los votos de los afiliados. El jefe de la bancada boinablanca en la Legislatura, Matías Gvozdenovich, quedará al frente del partido en la provincia.
Le ganamos la primera al peronismo: ni con toda la plata pudieron completar una lista para robarnos el partido.
Ahora vamos a ganarle el 2027 con @rodrigodeloredo gobernador. Tenemos un despliegue territorial, dirigentes y un gran equipo para que sea la plataforma de una alianza…
El fallo clausuró una pelea que importa bastante más que la conducción de un comité. De Loredo necesitaba llegar con el radicalismo acomodado a la negociación que imagina con La Libertad Avanza para 2027. Lo logró: ganó la elección necesaria para pensar en la contienda ejecutiva que sigue.
En ese extremo, lo viven como un triunfo sobre el peronismo; sobre los opositores internos que no pudieron reunir a la gente necesaria para sostener su lista y también sobre potenciales socios que decían que el expresidente de la bancada radical en la Cámara de Diputados no controlaba el partido.
Una de cal y otra de arena para la UCR de Córdoba
La Junta Electoral había bajado la lista de Más Radicalismo, que cuenta con el apoyo de referentes como el exintendente capitalino Ramón Mestre y el legislador Dante Rossi. El sector promovía una vía del medio para 2027, lejos de un acuerdo con Javier Milei y también del cordobesismo.
En un acto realizado en el Club Hindú, enclave de innumerables tertulias de la política mediterránea, Jure pareció anticipar lo que se conocería cerca de las 18 del viernes. Ante la militancia denunció un intento de proscripción.
El órgano electoral partidario le achacó incumplimientos propios de un espacio flaco. Más Radicalismo presentó su armado en 18 de los 26 departamentos, pero perdió validez en varios y terminó sin alcanzar las exigencias de la carta orgánica.
La discusión llegó a Vaca Narvaja con dos planteos. Más Radicalismo sostuvo que la Junta había hecho una interpretación restrictiva de la obligación de presentar listas en la mitad más uno de los departamentos y cuestionó que se descartaran nóminas ingresadas apenas fuera de término por un supuesto bloqueo de seguridad de Google.
El juez al que el deloredismo acusó un año antes de ser funcional al cordobesismo, en las sombras en esta interna, no compró ninguno de los argumentos.
Matías Gvozdenovich, alfil de Rodrigo de Loredo, será el nuevo presidente de la UCR de Córdoba
El magistrado repasó departamento por departamento y concluyó que Más Radicalismo no cumplió con los requisitos en ninguno de los 15 distritos analizados por la Junta Electoral. También reivindicó la perentoriedad de los plazos electorales. Que algunas presentaciones hubieran ingresado apenas unos minutos tarde no alcanzó para salvarlas.
El fallo contiene, además, una observación incómoda para los derrotados. Según Vaca Narvaja, la alianza expresó su discrepancia con la Junta, pero no aportó argumentos ni documentación sólida que permitieran demostrar que efectivamente había alcanzado la representación territorial exigida por la carta orgánica.
Así terminó la ilusión de Jure, Mestre y Rossi de que pesara la predilección que el magistrado mostró en otras oportunidades por habilitar a los afiliados a decidir el rumbo de su partido. Ya lo había hecho con el PRO.
Imposible olvidar ese espectáculo decadente que el mismo presidente del partido intervenido, Oscar Agost Carreño, había mostrado en sus redes sociales con imágenes de sedes partidarias con menos comodidades que una garita de colectivo en medio de un camino polvoriento y olvidado.
El antecedente que inquietaba a Rodrigo de Loredo
Vaca Narvaja no es santo de devoción del deloredismo. En la antesala de las elecciones de octubre de 2025, el juez habilitó la interna por las candidaturas para la Cámara de Diputados. La competencia finalmente no ocurrió porque el entonces diputado decidió dar un paso al costado y quedó proclamada la lista de Mestre. De Loredo tampoco aceptó el tercer renglón de la boleta libertaria que le ofrecía Martín Menem en reuniones reservadas.
Mestre terminó probando cuánto mueve por sí solo el radicalismo estructural y le dio argumentos al oficialismo partidario, que desde hace tiempo sostiene que la UCR necesita acuerdos amplios para volver a ganar elecciones. Esa atomización, a la que le pone fichas siempre el PJ, tampoco ayudó demasiado a Provincias Unidas, porque ni siquiera el cementado nombre de Juan Schiaretti pudo frenar la ola violeta en octubre pasado.
Un año después, el desenlace fue diferente. “Está hecho un toro, va a ir para adelante resuelva lo que resuelva el juez Vaca Narvaja y lo que intente el peronismo”, había resumido la rebelión en la granja Alejandra Ferrero, espada política del radical, antes de conocerse la sentencia. Ese sector ya daba por descartado un planteo en la Cámara Electoral, a la que sí acudirá Más Radicalismo.
Generación X, la alianza interna de la UCR seguirá al frente del partido
No hizo falta poner a prueba la primera parte de la advertencia. Vaca Narvaja terminó convalidando la decisión partidaria y Generación X se quedó con la conducción.
En ese sector acusaban a la vicegobernadora Myrian Prunotto y al jefe de Gabinete, Manuel Calvo, de haberse metido en la interna y armado para Jure. Es un clásico del radicalismo culpar al peronismo de sus desgracias y también lo es la propensión cordobesista a lotear a la oposición. Al mismo juez Vaca Narvaja lo habían tildado de funcional al peronismo o, peor, de obedecerle.
¿Miguel Vaca Narvaja funcional o imparcial?
La relación de Vaca Narvaja con el peronismo cordobés tiene más matices que los que admite la etiqueta de un juez cercano a Llaryora. Su pertenencia al universo peronista y un idioma político compartido lo convierten en una figura más amigable para el oficialismo provincial que otras expresiones de la Justicia Federal, aunque eso no supone alineamiento ni mucho menos subordinación.
Hay antecedentes que marcan esa distancia. Vaca Narvaja intervino en causas que tocaron intereses sensibles del poder económico cordobés, entre ellas los planteos de vecinos contra la familia de la destilería Porta, y su nombre quedó además atravesado por la disputa que el peronismo mantiene con el camarista Abel Sánchez Torres. A eso se suma otro dato clave: como contó Luis Zegarra en Letra P, el llaryorismo busca construir una alternativa propia para el Juzgado Federal N° 1, una señal difícil de compatibilizar con la idea de Vaca Narvaja como un hombre del gobernador.
Miguel Vaca Narvaja, Martín Llaryora y Miguel Siciliano en Loma del Torito
Sí existe una zona de confluencia más visible en la agenda de derechos humanos. El gobierno provincial respaldó y aportó recursos a las tareas vinculadas con la búsqueda de desaparecidos en Loma del Torito, una política que también le permitió a Llaryora reforzar un perfil activo en un terreno históricamente asociado al schiarettismo. Allí aparecen intereses que convergen.
El vínculo, entonces, parece asentarse más en una conveniencia política recíproca y en coincidencias puntuales que en una sociedad orgánica.
El pragmatismo expresado en la interna boinablanca suma a esa línea argumental, aunque en el radicalismo decían que, está vez, se trataba de “sumar” los renglones cubiertos en las listas y no de biblioteca jurídica.
El impacto en el tablero político de Córdoba
Antes del fallo, la mesa chica de Llaryora había dejado trascender que ya no apuestan a un acuerdo bipartidista con De Loredo, como el que alguna vez sobrevoló en 2023. Después del fallo, menos.
De Loredo se aseguró el partido y puede dedicar sus energías a una discusión bastante más complicada. Quiere sentarse a la mesa de La Libertad Avanza para ser parte de la construcción provincial no peronista. Primero propuso una interna abierta y ahora le pide a Gabriel Bornoroni que acepte las encuestas para dirimir las candidaturas.
El alfil de Karina Milei ya no se muestra cerrado a un entendimiento con el radical. Al menos, perdió la tozudez de los primeros meses. Las conversaciones existen y el interés por evitar una dispersión opositora también. El problema sigue estando en el casillero que pretende ocupar cada uno.
Rodrigo de Loredo, Luis Juez y Gabriel Bornoroni
De Loredo confía en su proyección electoral y conserva la aspiración de competir por la gobernación. Bornoroni también se ve en ese lugar y no tiene pensado ceder el escaparate de la boleta. Ya arma su equipo y este medio pudo saber que trabaja sobre un plan de gobierno que mantiene bajo reserva para no alborotar a los socios potenciales.
En ese esquema, el jefe del bloque libertario en Diputados imagina a De Loredo como candidato a la intendencia de Córdoba. Difícilmente conforme con esa oferta a un dirigente que ya compitió fallidamente por el Palacio 6 de Julio y prepara desde hace meses su carrera hacia el Panal.
Ahí aparece uno de los nudos del entendimiento que viene. De Loredo llega a la conversación con la estructura radical ordenada y Bornoroni con el sello que ganó cómodamente las últimas elecciones nacionales en Córdoba. Ninguno tiene incentivos, por ahora, para aceptar el lugar que el otro le reserva, pero saben que son complementarios y se necesitan.
La interna radical terminó antes del 20 de septiembre, como estaba anotado en las martingalas de la política. La otra, la que definirá quién encabezará el intento opositor por desalojar a Llaryora del Panal, recién empieza.