DISCUSIÓN 2027

Presupuesto y basura, los desafíos de Jorge Macri para mostrar músculo antes de 2027

Ambas negociaciones abren un juego de mayorías e intereses que medirá la capacidad política del alcalde porteño. Las señales hacia LLA y Mauricio Macri.

La derrota electoral del año pasado, le exigió a Jorge Macri un reordenamiento de su dispositivo político más leal. En el último trimestre de 2026, lo esperan dos frentes que pondrán a prueba el funcionamiento de un equipo que busca la reelección del jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires el año que viene en la tierra prometida del PRO.

La negociación del Presupuesto 2027 y el inicio de la discusión por el nuevo contrato de higiene urbana medirán su capacidad para construir acuerdos, ordenar intereses y mostrar poder propio antes del año electoral.

Si bien ambos frentes son disímiles, allí juegan buena parte de los actores de poder de la Ciudad. Empresas proveedoras del Estado, fuerzas políticas, sindicatos y áreas delicadas de gestión obligarán al jefe de Gobierno a desplegar distintas facetas de una misma capacidad de conducción.

El Presupuesto, una vez más, reclama la construcción de una mayoría en una Legislatura porteña fragmentada que se muestra más áspera que otros años. La basura, por su parte, abre una mesa más amplia, donde confluyen empresas, sindicatos, cooperativas de recuperadores urbanos, organismos de control y una de las principales ecuaciones fiscales de todo el Estado local.

El resultado ofrecerá, de alguna manera, un estado del arte de la administración política de Macri que será seguido de cerca por La Libertad Avanza, con la que el PRO mantiene abierta la discusión sobre una eventual confluencia en 2027, y por Mauricio Macri, su principal contrapoder dentro del partido amarillo.

El Presupuesto como primera prueba

Esta semana el Ejecutivo envió a la Legislatura porteña el proyecto de Presupuesto 2027, que anticipa gastos por poco más de $24 billones, equilibrio fiscal, baja de impuestos y una fuerte inversión en infraestructura, con el subte como una de sus principales apuestas.

El proyecto funciona también como una pieza para fijar su posicionamiento político. Macri busca exhibir disciplina fiscal y alivio impositivo, dos señales compatibles con la agenda libertaria, pero sin abandonar una impronta propia apoyada en obra pública, salud, educación y transporte.

Ahora, poder expresar ese equilibrio en la Legislatura es otro cantar. Hasta acá, el oficialismo navegó en un recinto donde construyó acuerdos variables con libertarios, radicales, larretistas y, para determinados proyectos, sectores del peronismo. El problema es que varios de esos actores ya pusieron la mira en 2027 y eso se va a empezar a expresar en esta discusión.

Horacio Rodríguez Larreta ya avisó que va a profundizar su diferenciación del jefe de Gobierno y anticipó que el Presupuesto será uno de los terrenos de esa disputa. El peronismo, por su parte, comenzó a tensar el trámite con el reclamo para que todos los ministros concurran a defender las partidas previstas, frente a la intención del oficialismo de reducir las audiencias respecto de otros años.

Macri tendrá entonces que conseguir los votos para aprobar no sólo una ley clave de gestión, sino también el instrumento con el que pretende mostrar el perfil de gobierno que llevará al año electoral.

La basura y un talón de Aquiles

El segundo frente tiene otra escala, pero igual relevancia. Este lunes comienza formalmente la discusión por el nuevo servicio de higiene urbana, aunque Camioneros ya se anticipó con asambleas para defender el esquema de indemnizaciones de los trabajadores de las empresas que actualmente prestan el servicio.

La licitación toca además uno de los puntos más sensibles de la gestión porteña. La higiene urbana fue, al menos durante los primeros dos años, uno de los principales focos de críticas a la administración de Jorge Macri. En ese terreno, Larreta encontró una consigna particularmente efectiva cuando instaló que en la Ciudad “hay olor a pis”.

El oficialismo acusó recibo de esas críticas con movimientos dentro del gabinete. En marzo, Matías Lanusse asumió al frente de la Secretaría de Higiene y el área pasó a reportar directamente a la Jefatura de Gabinete que conduce Gabriel Sánchez Zinny, uno de los principales laderos del jefe de Gobierno.

Así, el nuevo pliego es algo más que una licitación de servicios públicos. Le exige a Jorge Macri ordenar uno de los contratos económicamente más importantes de la Ciudad y, al mismo tiempo, buscar un giro modernizador en un área crítica, con cambios que incluyen nuevas plantas de biomasa y un reordenamiento de las cuadrículas de servicios.

Para 2026, los servicios de Higiene Urbana tiene asignados alrededor de $1,34 billones, lo que representa el 7,7% del presupuesto porteño. El contrato actual comenzó en 2014 y, luego de distintas prórrogas, seguirá vigente hasta septiembre de 2028.

La decisión de adelantar la nueva contratación busca evitar que una negociación tan sensible transcurra en paralelo al proceso electoral del año que viene. No es una discusión menor. Camioneros ya puso sobre la mesa un reclamo millonario en indemnizaciones para más de 7.000 trabajadores y convocó a movilizarse ante la Legislatura durante la primera audiencia pública, una señal del nivel de conflicto que puede acompañar todo el proceso.

Con todo, esa cronología acerca también una pista sobre otra definición clave todavía pendiente. Si el objetivo es despegar la discusión del pliego de la campaña, el movimiento resulta más compatible con una elección porteña atada al calendario nacional que con un eventual desdoblamiento temprano. No alcanza para cerrar esa discusión, pero sí suma un indicio sobre cómo el gobierno está ordenando sus tiempos políticos.

A diferencia del Presupuesto, en la basura no alcanza con juntar votos. El gobierno porteño deberá hacer equilibrio entre empresarios, Camioneros, recuperadores urbanos y definir mecanismos de control para un servicio que comprometerá a futuras administraciones.

Una señal hacia La Libertad Avanza y Mauricio Macri

Esos dos temas, pero sobre todo la pericia política para encauzarlos, convierten este cierre de año en un punto clave. En los últimos meses, Jorge Macri buscó consolidar su estructura de conducción. Daniel Angelici ganó peso dentro del dispositivo oficialista, Sánchez Zinny se afirmó como una de las principales terminales del Ejecutivo y la salida de Ezequiel Sabor, uno de los puentes con el PRO nacional, terminó de mover piezas en ese esquema.

Ahora deberá demostrar cuánto de ese ordenamiento se traduce en poder efectivo.

Para el team libertario, el resultado servirá para medir a un eventual socio con el que todavía quedan por discutir candidaturas y condiciones de una posible alianza. Para Mauricio Macri, la lectura será distinta.

El expresidente conserva la conducción nacional del PRO, pero Jorge Macri administra el principal distrito del partido y necesita llegar a 2027 con músculo propio para discutir desde otra posición la estrategia partidaria y cualquier eventual acuerdo con LLA.

Atravesar el último trimestre con capacidad para construir una mayoría que le dé luz verde al presupuesto y ordenar uno de los contratos más sensibles de la Ciudad no resolverá esa disputa. Sí permitirá medir cuánto poder real acumuló el alcalde porteño.

Jorge Macri pasó buena parte de 2026 acomodando piezas. Los últimos meses del año mostrarán cuánto pesan.

La presidenta del bloque Fuerza por Buenos Aires, Claudia Neira, critica la alineación del presupuesto de Jorge Macri con la agenda económica de Javier Mieli y asegura que esa decisión afecta a la estructura productiva de la Ciudad de Buenos Aires.
La presidenta del bloque de La Libertad Avanza, Pilar Ramírez, reclamó que el presupuesto oficial enviado por Jorge Macri contemple un mayor recorte del gasto público.

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