Partida al medio, la UCR de La Pampa va a unas internas teñidas de violeta
Tras el porrazo electoral, votará el 14 de diciembre. Milei, Provincias Unidas y el desafío de un nuevo armado antiperonista. El rol de los intendentes.
Separador por una silla vacía, Francisco Torroba y Martín Berhongaray, referencias históricas de la Azul y la Celeste de la UCR de La Pampa. FOTO: www.radiokermes.com
La UCR de La Pampa se preapra para renovar autoridades el 14 de diciembre, en medio de una grieta interna que encontrará motivos para profundizarse. Partido al medio, el radicalismo debatirá su propio futuro mirando de reojo a La Libertad Avanza, el espacio al que le birló la referencia antiperonista y al que una facción boinablanca ve como su socio inevitable.
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Con las elecciones en el horizonte, la discusión respecto al futuro del partido podrá en cuestión el rol del actual presidente y frustrado candidato legislativo Federico Guidugli , el referente más golpeados tras las últimas elecciones.
Guidugli sacó menos del 9% de los votos, el radicalismo se quedó sin la banca nacional que Marcela Coli abandonará el 10 de diciembre y sobre todo perdió esa imagen de fortaleza territorial que le quedaba a partir de las 28 intendencias que ostenta y del clásico funcionamiento de “un comité en cada pueblo”.
Las dos caras de Martín Berhongaray
El espacio de la UCR que motoriza desde hace años un rejunte opositor para enfrentar al peronismo ni siquiera esperó a que se enfriaran las urnas. Poli Altolaguirre, jefe del bloque legislativo, agitó otra vez la necesidad de una alianza de todos los colores contra el PJ.
Altolaguirre sostiene la idea del rejunte antiperonista desde hace rato, y siempre asevera que el líder de esa coalición debe ser Martín Berhongaray, que en 2023 quedó a 5 puntos de evitar la reelección del peronista Sergio Ziliotto.
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Tiempo de victorias y unidad hasta que duela: Martín Berhongaray, con Poli Altolaguirre y Francisco Torroba, en el último triunfo contra el PRO. FOTO: www.radiokermes.com
Pero ahora Berhongaray también está golpeado. Aunque una lectura plantea que salió indemne de la derrota porque no participó de la elección, amplios sectores correligionarios le reprochan la ausencia y le pasan factura porque le sacó el cuerpo a una candidatura que se caía de madura y que asomaba como la del consenso.
“Pachequito” cuida el silencio desde antes del 26 de octubre y aunque hizo alguna aparición moderada y poco visible en la campaña se gana las miradas de reojo de las jefaturas comunales que jugaron a fondo y de los sectores internos que siempre lo consideraron en la vereda de enfrente.
Los puentes con Provincias Unidas
Altolaguirre y Berhongaray son “celestes” y no sólo pretenden una alianza con La Libertad Avanza y el PRO, sino también con el tiernismo de Comunidad Organizada. Esos espacios asoman intragables, también desde hace años, para las principales referencias del sector “Azul”.
Las intendencias del radicalismo junto a integrantes de la lista legislativa frustrada. El mal resultado potenció las grietas.
El otro azul en el candelero es Abel Sabarots, el intendente más fuerte de la UCR: gobierna la sureña General Acha. En esa ciudad tuvo lugar la mejor elección boinablanca en La Pampa: cosechó el 21%. Sabarots y Torroba han sido contundentes en interpretar como sus “límites” por ultraderecha al exintendente de Santa Rosa Juan Carlos Tierno y al presidente Javier Milei.
El radicalismo busca “ordenar la casa” también en La Pampa
Otra dirigencia radical, incluyendo a intendencias fuertes, maneja tiempos distintos a los de Berhongaray, Altolaguirre y compañía. Creen que hay que desensillar hasta que aclare y en lugar de apretar el acelerador es tiempo de parar la pelota.
Mónica Curutchet, la intendenta más importante de la UCR, como jefa comunal de la norteña Eduardo Castex, desaconseja cualquier apuro justamente porque antes de pegotearse con otras fuerzas, interpreta, hay que curar las heridas.
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Agustina García (Alvear), Gustavo Salvadori (Luiggi, Abel Sabarots (Acha), Mónica Curutchet (Castex), intendencias radicales que reclaman atención e incidencia.
Para Curutchet, “el partido debe fortalecer su estructura y renovar dirigentes para volver a representar a la gente". "Nadie va a querer aliarse con alguien que no representa a nadie”, advierte. Y reprocha el relativo ninguneo que sufren de modo sistemático las intendencias cuando la pelea visible pasa por la Legislatura o la puja entre líneas internas.
Coincide la diputada Andrea Valderrama, con una metáfora bien radical: dice que antes de buscar alianzas hay que “ordenar la casa”. Desecha cualquier apuro y asegura que antes de pensar con quién aliarse, "hay que fortalecerse, reconstruirse y ofrecer una alternativa clara".
La UCR en su laberinto
En ese laberinto está la UCR y ahora se le viene una fecha que ya es excusa para ahondar la grieta. Ya se convocó a elecciones partidarias para el 14 de diciembre. Aunque la mayoría de los popes reniegan de la posibilidad de una interna, tampoco asoman ánimos de acuerdo.
Hasta el 24 de noviembre hay tiempo para presentar listas. También se renuevan la representación ante los organismos partidarios nacionales y la conducción de los comités más importantes: Santa Rosa, General Pico y General Acha.
Los enemigos internos del joven presidente Guidugli lo empujan a que salga del cargo. Sus allegados le reconocen haber dado la cara y también destacan el vínculo que supo armar con los distintos comités en este tiempo. Pero nadie desconoce el proceso cargado de desprolijidades en la previa electoral. Él dice que “no hay decisión tomada”.