LETRA PEPE

Malvinas, Javier Milei y la reelección: jugada exitosa o bluf

La Casa Rosada echó mano al nacionalismo, pero consultores advierten que resulta poco creíble. Es la economía, Presidente. Acciones urgentes por la soberanía.

Ahora es tiempo de otros desafíos. Cabe preguntarse cuánto podrá Milei sostener en el tiempo una retórica que, hasta ahora, le resultó completamente ajena; con qué acciones concretas mostrará el Gobierno el novedoso compromiso con la soberanía y, finalmente, si el ropaje malvinero puede hacerle recuperar al Presidente el apoyo perdido en los últimos meses.

“El mensaje es inteligente porque toma las banderas de la oposición. En principio, le va a servir al Gobierno para intentar solidificar a sus votantes. Milei mantiene más o menos el 70% del apoyo de los que lo votaron, pero perdió el 30 restante. Precisa evitar que se le vayan más y recuperar parte de lo perdido”, dice el consultor y analista Hugo Haime. ¿Puede la causa Malvinas detener esa sangría de un mandatario que intenta cimentar el camino para lograr su reelección en 2027?

Javier Milei, en busca del voto perdido

El nacionalismo es una de las herramientas clásicas a las que echan mano los gobiernos democráticos y autoritarios, sin distinción, que están en baja en su imagen. Más temprano que tarde, la jugada encuentra su límite. Los ejemplos sobran. En nuestro país, la causa Malvinas fue el salvavidas que intentó construir la dictadura militar en su ocaso, con Leopoldo Fortunato Galtieri a la cabeza. El desenlace es conocido.

“Malvinas ni ninguna otra causa que enaltezca sentimientos nacionalistas será nunca un marco de discusión que le sirva a Milei para absolutamente nada”, escribió el viernes Juan Courel. El problema de la estrategia presidencial radica, para el consultor, en tres ejes principales: Milei se hace fuerte en la polarización, no en la propuesta de unidad nacional, su discurso malvinero es poco creíble y, por último, una vez que baje la espuma, la demanda de la sociedad volverá a lo que más le importa, la economía.

La credibilidad del discurso libertario está herida por las expresiones previas del propio Presidente y las acciones del Gobierno en torno a la causa. Son conocidas las declaraciones de Milei sobre su admiración por Margaret Thatcher. El Presidente deseó el año pasado que los isleños algún día "decidieran ser argentinos”. Esa siempre fue la propuesta del usurpador. El jueves dio un giro copernicano, se alineó con la posición histórica de Argentina y explicó que los kelpers no gozan del derecho a la autodeterminación porque se trata de una población implantada.

“Mieli es un anglófilo, admirador de Thatcher. No creo ni por un segundo que quiera una confrontación con el Reino Unido por esta cuestión. Pero también enfrenta una difícil campaña por la reelección y puede considerar necesario agitar el sentimiento popular apelando al tradicional nacionalismo", lo fulminó el exprimer ministro británico Boris Johnson.

Que el Presidente no tiene una fibra patria arraigada es un dato que las encuestas registran desde hace tiempo, pero que se hizo más evidente después del episodio de la bandera por Malvinas que desplegó la Selección en el Mundial.

A mediados de agosto, la consultora Analía del Franco preguntó en un estudio si los argentinos tenemos en el último tiempo un sentimiento más nacionalista. El 65,1% dijo que sí. Luego, consultó cuál era la percepción sobre el Presidente al respecto. El 62,7% dijo que Milei era casi nada o nada nacionalista.

La encuesta de Analía del Franco sobre el nacionalismo de Javier Milei.

La encuesta de Analía del Franco sobre el nacionalismo de Javier Milei.

Del Franco coincide con Haime en que hay un electorado blando dispuesto a entusiasmarse con estos gestos amistosos de Milei. Por lo pronto, el Presidente reemplazó su “viva la libertad, carajo” por un forzado “viva la Patria”. Son acciones dirigidas al segundo círculo de su electorado, que votó al libertario en el ballotage y hoy está enojado con el Gobierno.

Aunque Milei diga públicamente que no piensa cambiar en nada sus políticas por las elecciones, hay un hilo conductor entre el discurso malvinero elaborado por el asesor Santiago Caputo, la mención a la “justicia social” que hizo el ministro de Economía, Toto Caputo, cuando anunció el lanzamiento de los nuevos créditos hipotecarios; el aumento del 2,1% en septiembre de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y el incremento del presupuesto destinado al pago de prestaciones previsionales, asignaciones familiares y el plan de lo 1000 días, que salió publicado en el Boletín Oficial de este viernes. Es un sutil recalibramiento que admite que algo no anda bien.

La lupa sobre Malvinas

“El discurso sirve como impacto y para retomar control de agenda en el corto plazo. El problema es la verosimilitud. Milei siempre tuvo una posición casi antimalvinera. Para que logre acumular apoyo con este tema, el discurso debería tener alguna continuidad, resultados concretos. Que, por ejemplo, el Reino Unido se siente a negociar algo. El anuncio sirve para retomar el control de agenda, pero es medio pobre en términos de logros”, apunta Facundo Nejamkis, director de Opina Argentina.

Este viernes, el Gobierno anunció que la Cancillería iniciará procedimientos sancionatorios contra 45 personas humanas y jurídicas por actividades de exploración y explotación de hidrocarburos en las Islas Malvinas. Se servirá, para eso, de la ley 26.659, que fue sancionada en 2011, durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

La aplicación de una norma que lleva 15 años vigente deja en evidencia la inacción del Gobierno hasta el momento. Con apoyo en la ley, en 2012, el gobierno de Cristina declaró ilegales las actividades de la empresa británica Rockhopper Explorarion y dispuso la inhabilitación por 20 años para operar en Argentina. En 2022, Alberto Fernández hizo lo mismo con la israelí Navitas Petroleum y otras petroleras que operan en Malvinas.

Rockhopper y Navitas controlan el proyecto petrolero Sea Lion y anunciaron su inversión final el 10 de diciembre de 2025. En aquel entonces, la Cancillería se limitó a manifestar su “mas enérgico rechazo”, pero no inició acción alguna. Milei tampoco puso el tema en agenda en el tercer viaje a Israel que hizo desde que es presidente, en abril de este año. El 21 de julio, una periodista de la agencia rusa Sputnik le preguntó por el tema al vocero presidencial Adrián Ravier, que respondió: "Averiguamos". Este jueves, Milei dijo que el Gobierno lleva “meses” trabajando en la causa. Es cierto que hay que hilar fino para ver los agujeros del discurso oficial. El golpe de efecto ya fue dado.

El anuncio del Presidente dejó también otros temas relevantes sobre la mesa, la decisión de avanzar en la construcción de la base naval integrada de Tierra del Fuego y la conformación de un Consejo de Seguridad integrado por Cancillería, los ministerios de Defensa y Economía y la Secretaría de Inteligencia del Estado. Hay alguna inquietud en la oposición sobre si el Consejo de Seguridad no tendrá como objetivo introducir a la SIDE o las Fuerzas Armadas en cuestiones de seguridad interior hasta ahora vedadas. Habrá que ver la letra de la ley.

En tanto, el proyecto de la base naval fue anunciado en 2022, durante la gestión de Alberto Fernández. Milei lo paralizó apenas asumió, junto con el resto de la obra pública. Sin embargo, recibió allí en abril de 2024 a la entonces comandante del Comando Sur de Estados Unidos, Laura Richardson. Dijo que la mejor forma de defender la soberanía era "reforzar la alianza" con el país del norte. La visita conjunta alimentó sospechas sobre la eventual participación estadounidense en la construcción y posterior uso de la base. El Gobierno lo negó.

El canciller Pablo Quirno dijo este viernes que la construcción se hará con fondos propios. Cualquier ingreso de personal militar estadounidense requeriría de la aprobación del Congreso. Sin embargo, es claro que la cuestión es de interés de Estados Unidos. En las últimas horas, Donald Trump utilizó la causa Malvinas para tensionar con el gobierno británico por diferencias públicas en torno al gasto militar de la OTAN y la guerra en Irak. Hace menos de un año, elogiaba la “inestimable y eterna" alianza con el Reino Unido junto al rey Carlos III.

“Los hechos objetivos son correctos, las sanciones a las empresas, la construcción de la base naval. Pero la intencionalidad de Milei es reposicionar al Gobierno y la motivación para eso es la geopolítica de Trump. Milei actúa como un alfil de Trump”, dice el diputado peronista Agustín Rossi, exministro de Defensa y extitular de la SIDE.

A la cuestión de las relaciones con el Reino Unidos hay que sumarle la preocupación de Trump por la presencia china en el Atlántico Sur. La participación del gigante asiático en la construcción de la base ya había sido planteada al gobierno de Fernández por Craig Faller, que estuvo a cargo del Comando Sur durante el gobierno de Joe Biden.

La relación de Argentina con China atraviesa su peor momento. Esta semana, el gobierno de Xi Jinping perdió la paciencia con la administración de Milei y llamó urgente al embajador argentino en ese país, Marcelo Suárez Salvia, para protestar por la fake news difundida por el director de Comunicación Digital libertario, Juan Pablo Carreira, que señalaba a China como responsable por la tragedia de Nepal. Como reveló Letra P, China evalúa cancelar el swap de 19 mil millones de dólares que el Banco Central cuenta en sus reservas.

La hoja de ruta por Malvinas

Para Courel, la causa Malvinas “le abre la puerta a la oposición para meter detalles sobre la soberanía que el Gobierno no cumple". El excanciller Jorge Argüello planteó este viernes que, para activar los reclamos de forma seria, “hay dos caminos que deberían activarse coordinadamente: volver a la Asamblea General de la ONU y explorar seriamente las herramientas jurídicas” de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar).

“Argentina debería llevar el caso a un arbitraje internacional previsto por la Convemar y, si corresponde, pedir medidas provisionales al Tribunal Internacional del Derecho del Mar. El objetivo es claro: impedir o condicionar la explotación mientras se resuelve el planteo”, dijo Argüello.

Para el exsecretario de Malvinas Guillermo Carmona, el Gobierno debería retirarse del acuerdo Mondino-Lammy -firmado por la excanciller Diana Mondino y su par británico David Lammy, que avanzó en una agenda bilateral perjudicial para el reclamo de soberanía argentina- y exigirle al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu que “realice las acciones necesarias para que Navitas se retire” de las islas.

A eso se sumaría el reclamo a Chile para que Punta Arenas cancele el acuerdo con el gobierno británico de las islas para poner en marcha una ruta de comercio bilateral. Milei estuvo el jueves con el presidente José Antonio Kast y ni siquiera mencionó el tema, al tiempo que elogió al dictador Augusto Pinochet, cuyo gobierno colaboró con el Reino Unido durante la guerra. ¿Está dispuesta la Casa Rosada a avanzar con esas acciones?

Para Nejamkis, “si bien es cierto que el tema Malvinas es transversal y le importa mucho a la sociedad, no neutraliza una situación económica altamente negativa”, que la población percibe más allá de lo que diga el Presidente. La agenda malvinera no tardará en agotarse frente a una sociedad agobiada por otras cuestiones.

Javier Milei, en cadena nacional.
Javier Milei, en cadena nacional.

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