FERNET CON ROSCA

Los intendentes de Córdoba no son de nadie

El PJ, la UCR y LLA disputan el territorio. Hay 333 que sólo piensan en repetir. ¿Para quiénes juegan? La fecha electoral, los fondos y otras microluchas.

Los cruces de intendentes a distintos espacios son tan viejos como la historia política de esta provincia. El desarrollo municipalista que se expresa en 427 ciudades y pueblos en Córdoba obliga a reubicar la mira en el poder territorial de los intendentes cada cuatro años.

La experiencia enseña que no hay nada más pragmático en Córdoba que esas autoridades políticas que deciden los destinos de localidades que van desde los cinco habitantes (sí, cinco, distribuidos en 1500 metros de una calle de tierra) como Colonia Anita, en San Justo, hasta las que cuentan centenas de miles de habitantes. No tienen dueño.

Un intendente libertario que no rompe con Martín Llaryora

Zárate, el sucesor del agrodiputado libertario Luis Picat, es una muestra reciente de esto. No tuvo que firmar la ficha afiliatoria correspondiente pese a la reunión, al banner que institucionalizó la foto, a la presencia central de Karina Milei y al acompañamiento de Martín Menem. Tampoco tuvo que renunciar a su vínculo de gestión con Martín Llaryora.

Zárate le dijo a Bornoroni que no se va a pintar la cara contra el cordobesismo, con quien tiene una fructífera relación de gestión. Sigue un ejemplo práctico: en el Boletín Oficial de este viernes, el gobierno de Llaryora licita una obra de $2.087 millones para la sistematización y readecuación del cauce del río Jesús María. Una deuda histórica para todo el cordón de municipios del departamento Colón, el gran bastión después de la capital.

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Gabriel Bornoroni, Federico Zárate, Karina Milei y Martín Menem

Gabriel Bornoroni, Federico Zárate, Karina Milei y Martín Menem

La conclusión de estos juegos del hambre transversal salta rápido: Zárate es uno de los 333 intendentes que tiene chance de reelección en su ciudad. Como cada autoridad municipal, se mirará el pupo y trabará alianzas electorales a su favor.

Bornoroni les deja una oferta que estará directamente atada a la suerte presidencial en los próximos meses. Hay encuestas reservadas de febrero que muestran una contracción significativa de los 68 puntos que tenía Milei en diciembre en Córdoba. "Cayó siete puntos", celebran en la vereda de enfrente del Presidente.

¿Empieza a operar la lógica del metro cuadrado? Como sea, el potencial candidato a gobernador de LLA promete apoyar a la tropa reeleccionista afín que se suba al tren libertario: primero, para apoyar el bis de Milei; después, para la avanzada provincial que dan por hecho.

El cordobesismo endurece su columna peronista

Esta fidelidad prestada que quiere Bornoroni para 2027 es la que construyó el cordobesismo desde su origen, con mayor énfasis en el proceso electoral de 2023, cuando Llaryora eligió a Myrian Prunotto, entonces intendenta radical de Estación Juárez Celman, como su compañera de fórmula. De la paleta multipartidaria oficialista empieza a predominar el peronismo, esa columna vertebral que sufrió la escoliosis de la transversalidad en Córdoba.

Intendentes al gabinete fue el primer gesto. Llevará a tres a una gira internacional para buscar fondos para la circunvalación en la capital alterna de la provincia: Guillermo de Rivas (Río Cuarto), el nazarista Maximiliano Rossetto (Santa Catalina) y Gianfranco Lucchessi (Las Higueras). Mucha atención para los amigos de Sergio Massa en Córdoba. ¿Mensaje a Natalia de la Sota? Con todo, fue la desvinculación del radical Orlando Arduh del Ministerio de Gobierno que maneja el intendentista Manuel Calvo el movimiento reciente más que significativo.

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El gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, encabezó una reunión de gabinete en Río Cuarto. Viajará esta semana con Guillermo de Rivas a Estados Unidos

El gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, encabezó una reunión de gabinete en Río Cuarto. Viajará esta semana con Guillermo de Rivas a Estados Unidos

Hay dos versiones: que el arribo del exmestrista a una dirección de la Defensoría del Pueblo responde a una necesidad de “intervención” del coto de poder bipartidista que maneja Carlos Galoppo por falta de cintura política; la otra, que también es verosímil como la anterior, que el cordobesismo -ya menos open mind- lo tiró a la parrilla por disconformidad con algunos manejos internos.

Dicen que Arduh recibió elogios del gobernador en una reunión privada, mientras las versiones de su salida de la cartera de Calvo escalaban. Lo cierto es que el descenso del radical cordobesista es una noticia que celebran en la UCR. Sin embargo, el centenario partido no puede quedarse tranquilo. El PJ fortalecerá su núcleo, con el presidente del partido, Facundo Torres, pero Calvo, llegado su momento, retomará las definiciones electorales con las autoridades municipales de otro palo con la que alguna vez trabajó.

El cronograma electoral, los armados ajenos y la suerte de la interna de la UCR tienen que conocerse para esta operación artesanal que será el ’27. Será clave para el manejo del bisturí de la política. "Esta avanzada de Bornoroni sobre los intendentes hoy nos sirve", lanzan levantando curiosidad.

La disputa con Rodrigo de Loredo y ¿38 saltarines?

Probablemente, la principal amenaza para la UCR no sea, esta vez, el cordobesismo. Radicales con peluca y libertarios afirman que hablan con 38 intendentes de la UCR que se muestran interesados en pegar el salto. Ni uno más ni uno menos. Agitan la cláusula de confidencialidad y no sueltan nombres. Este terrorismo territorial inquieta a Rodrigo de Loredo.

Lo de Zárate, con quien había jugado a la taba en el festival, fue un golpe para el candidato a gobernador boinablanca. También para el presidente partidario e intendente de Río Tercero, Marcos Ferrer, quien llamó al jesusmariense para chequear la versión unas horas antes del ritual violeta.

En el deloredismo atraviesan dos problemas: uno de identidad -propio del radicalismo que apoya al gobierno de Milei- y otro de credibilidad. El acto que encabezará en Quality el sábado 14 debería servir para dejar bien firme la idea de que no se baja, de que esta vez no dará de cenar sapos a radicales que en 2023 confiaron en su candidatura y terminaron apoyando a Luis Juez.

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Rodrigo de Loredo y Marcos Ferrer, presidente de la UCR Córdoba.

Rodrigo de Loredo y Marcos Ferrer, presidente de la UCR Córdoba.

Necesita a esos intendentes como carta imbatible de negociación. Cierto es que, algunos, en privado temen que se baje otra vez y paran la oreja. Pensando en su metro cuadrado. Otra vez, la misma metáfora.

En Córdoba, los intendentes siempre fueron pragmáticos. Sólo basta con revisar los archivos fotográficos recientes: las mismas caras con De Loredo o con alfiles de Llaryora o con dirigencia de LLA. Cuero duro a la hora de buscar provecho para las gestiones locales.

Esta vez el nuevo escenario nacional volvió todavía más frágiles las lealtades partidarias. El cordobesismo lo sabe y busca blindar su estructura para avanzar en el segundo anillo multipartidario después y según convenga al objetivo de atomización opositora, que no perderá vigencia. La escuadra libertaria quiere perforar esa malla con la promesa del poder nacional y el radicalismo intenta evitar que su territorialidad se le escurra entre los dedos para negociar con respaldo inapelable.

En esta provincia, los intendentes no son de nadie y hay versiones más extremas que dicen que ya el electorado tampoco tiene dueño.

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