NUEVO (DES)ORDEN MUNDIAL

El factor Ormuz

El estrecho que une el golfo Pérsico y el de Omán es vital para el comercio petrolero y clave en la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. ¿Y Argentina?

Con su habitual persuasión inmobiliaria, Donald Trump sentenció este viernes que no habría ningún acuerdo con Irán, excepto su rendición incondicional; ofreció inmunidad a quienes se ubicaran "en el lado correcto de la historia". En el corto y en el mediano plazo, no hay elementos consistentes para pensar en que Irán vaya a capitular, en el sentido clásico de aceptar una derrota militar total. Farah Diba, la última emperatriz de Irán y esposa del Sha Mohammad Reza Pahlaví, consideró que la muerte de Alí Jamenei constituía un momento histórico, si bien no implicaba de por sí el fin de un sistema.

Por muchas razones, la estrategia iraní respecto del estrecho de Ormuz no es la más temeraria ni tampoco la menor. Conceder no es colapsar y por ello no desdeña negociar bajo presión, algo para lo que está entrenado: es un país resistente, persistente y resiliente.

La resistencia de Irán

Como canciller iraní, Mohammad Javad Zarif, declaró en varias ocasiones que "no le había ido mal" enfrentando sanciones. Sostuvo que el país aprendió a sortearlas, e incluso había fortalecido su autosuficiencia: sabemos "cómo vivir" bajo castigo. Durante el período de máxima presión de Estados Unidos antes de ahora (2018-2020), Zarif dijo: "Irán no se ha derrumbado y no lo hará".

El actual ministro de Relaciones Exteriores, Seyed Abás Araqchi, afirmó que era necesario "decepcionar a los sancionadores", neutralizando los golpes; se refería a estrategias como comercio indirecto, uso de intermediarios, acuerdos bilaterales fuera del sistema financiero occidental y desarrollo de industrias nacionales.

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Nada enseña mejor a combatir que hacerlo y por eso vivir bajo medidas coercitivas no es lo mismo que sufrir misiles balísticos o drones armados, pero en cualquier caso Irán pensó en el escenario que hoy le toca. El gobierno teocrático había prometido que cubriría Medio Oriente con una lluvia de explosivos, si sentía que su existencia estaba amenazada, por lo que no es una advertencia inesperada ni nueva.

El discurso de la guerra

Emiratos Árabes y otros estados del Golfo Pérsico se persuadieron de que el alineamiento pleno con Washington y con Tel Aviv les garantizaría inmunidad para sus emprendimientos e intereses, y estabilidad regional. Durante años, los responsables políticos estadounidenses presentaron a Irán como un Estado que podía ser sancionado, aislado y debilitado mediante una estrategia de contención prolongada. Sin embargo, bases militares estadounidenses en la región (Baréin, Qatar, Kuwait), infraestructura de energía (Arabia Saudita, Kurdistán), y zonas urbanas densamente pobladas (centro de Israel, Dubái), probaron que no era cierto. Hubo un fracaso en las matemáticas: ni los castigos fueron suficientes ni el aislamiento tanto como para debilitarlo hasta la parálisis.

Desde Israel, se indica que las FDI (Tzahal, sus fuerzas armadas) lanzaron una nueva ola de ataques “amplios” contra objetivos en Teherán y otras ciudades, sobre infraestructura crítica. Cuando Irán arroja sus misiles, primero eluden los sistemas Patriot que están en las bases estadounidenses en Irak, aparecen los cazas de Israel sobre el espacio aéreo de Siria, luego Jordania activa sus propios sistemas antimisiles y, a continuación, actúan los buques de guerra de EE. UU. desplegados en el Mediterráneo. Los que llegan a Israel, enfrentan un dispositivo de defensa de cinco capas: el sistema de misiles Arrow, el Thaad, el Patriot, el David’s Sling y la Cúpula de Hierro; algunos eludieron el bloqueo e impactaron en Tel Aviv, Jerusalén y Haifa.

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Hasta ahora, la contienda en curso es aeronaval, por lo que depende de misiles y bombarderos. Desde Teherán, afirman que tienen a favor el tiempo, porque la capacidad de Israel de generar interceptores es menor que la propia de producir proyectiles. Disparan los Khaibarshekan, con ojivas de racimo de 80 submuniciones, no en igual cantidad que los dos primeros días. Es un misil balístico presentado en 2022, está propulsado por combustible sólido, tiene un alcance de 1450 kilómetros y causa un efecto de saturación de las defensas aéreas al dividirse en decenas de objetivos.

Estas armas —cuyas unidades no detonadas pueden convertirse en minas antipersonales y permanecer activas durante años— están prohibidas por la Convención sobre Municiones en Racimo (2008), firmada por más de 120 países, de la que Irán no es parte. Saddam Hussein se mantuvo en pie en Irak (2003), incluso con los intensos bombardeos contra la estructura política y militar del país, hasta que la invasión terrestre provocó su caída y Bagdad quedó ocupada por los Estados Unidos.

Irán es más extenso que cualquier país de Europa Occidental, su territorio equivale aproximadamente a la suma de España, Francia y Alemania, es muy montañoso, la población asciende a los 92 millones de habitantes, y posee una fuerza de combate descentralizada.

El factor Ormuz

Aunque la diferencia de capacidad entre los contendientes es inmensa, la República Islámica no caerá sólo por los bombardeos; persistirá sin levantamiento interno o invasión. Por ello, el tiempo resulta esencial, como bien lo sabe el pueblo que recibió el ajedrez (chatrang) de la India y lo legó a Arabia, desde donde alcanzó Europa. Es en ese contexto como hay que leer el factor Ormuz. Se atribuye a Kant la frase: “La paciencia es la fuerza del más débil; la impaciencia, la debilidad del más fuerte”.

El lunes 2 de marzo oficiales militares iraníes anunciaron que cualquier barco que cruzase el crítico estrecho de Ormuz sería hundido. En su punto más estrecho, el brazo de mar mide unos 33-39 kilómetros, conecta el golfo Pérsico (al oeste/sudoeste) con el golfo de Omán (al este/sudeste), y por allí transita cerca de 20% del petróleo del mundo, más de 20 millones de barriles diarios en 3000 naves comerciales por mes, y una parte significativa del gas natural licuado global.

Entre el 28 de febrero y el 4 de marzo, para el sector marítimo internacional, es zona de guerra (oficialmente “área de operaciones bélicas).

irán eeuu

Aunque Irán controla la ribera norte, Omán tiene también soberanía sobre la ribera sur y el paso está regulado por el derecho internacional de navegación. Los persas cortaron el estrecho de Ormuz porque controlan la costa y poseen una fuerte presencia militar, especialmente a través de la Guardia Revolucionaria, que ha desplegado misiles, lanchas rápidas y sistemas de defensa capaces de bloquear el paso de buques petroleros. Tras el bloqueo se interfirieron los sistemas satelitales de navegación, subieron las tasas de aseguramiento, se rompieron las líneas de la tolerancia al riesgo, respondió el mercado, aumentaron los precios del barril, se dispararon los de los fertilizantes (la urea), subió la volatilidad del corto plazo y se desestabilizó el comercio, la inversión y el consumo.

Es improbable que Irán pueda ganar esta guerra, luego de perder a muchos de sus líderes, parte de su marina y su fuerza aérea, pero una situación no calculada podría modificar las expectativas. Se diría que el atacado desea que su sistema persista; el objetivo es tratar de resistir los ataques estadounidenses e israelíes, mantener su posición y expandir todo lo posible la guerra aumentando el peligro para la economía mundial, a la espera de que actores regionales e internacionales intervengan en un alto el fuego.

La guerra y la Argentina

Respecto de Argentina, Irán ha sido un país que —si no estuvo involucrado en el atentado contra las instalaciones de AMIA—, hizo un aporte ligero para evidenciarlo. Respecto de los EE. UU., podríamos recordar lo que dijo Elena Garro, pionera del realismo mágico y esposa de Octavio Paz: Estados Unidos arrastra a otros países a sus conflictos y después los deja solos frente a las consecuencias. Los kurdos, por poner un caso regional entre centenares, han sido armados y luego abandonados por Estados Unidos en múltiples ocasiones. Hay conflictos que son inevitables y otros que son inexplicables; Gran Bretaña y Malvinas pertenecen a los primeros, EE. UU. e Israel contra Irán, a los segundos.

Trump enfatizó que Argentina “está saliendo del olvido”; mejor ser relegado por el intermitente, que ser recordado por el inconstante.

Bombardeos Teheran
El precio del petróleo sube conforme escala la guerra en Irán (Imagen generada con inteligencia artificial).

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