La ciudad de Córdoba tiene un valor estratégico doble: puede ser causa de un triunfo o una derrota provincial y es un activo en toda mesa de negociación preelectoral. Estas razones bastan para explicar por qué Martín Llaryora, Luis Juez, Rodrigo de Loredo y Gabriel Bornoroni le dieron (y le darán todavía más) centralidad en sus estrategias rumbo a 2027.
También sirve para entender las razones sobre el festival de lanzamientos de precandidaturas para la sucesión del intendente Daniel Passerini que se disparó en las últimas horas. No alcanzan los dedos de las dos manos para sumar los nombres anotados por todos los partidos que componen la fauna política cordobesa.
La lista infinita de nombres en Córdoba
Marcelo Rodio, Juan Pablo Quinteros, Javier Pretto, Leonardo Limia, Carlos Giraudo, Juan Pablo Viola, Héctor Pichi Campana, Myrian Prunotto, Miguel Magnasco, Dante Rossi, Javier Bee Sellares, Juan Negri, Soledad Carrizo, Verónica Sikora y Sebastián García Díaz son algunos de los dirigentes que han deslizado o han dicho con todas las letras que quieren gobernar la ciudad de Córdoba el año que viene. Un verdadero pelotón multipartidario.
Dirigentes del PJ de la ciudad de Córdoba lanzaron la Junta Promotora Llaryora 2027
Sin embargo, hay candidatos en las sombras que no han dicho nada, pero están jugando. Llaryora y Bornoroni mueven sus fichas en medio de versiones cada vez más altisonantes que apuntan a que la elección capitalina no será en la misma fecha que los comicios provinciales, pero que estará lo suficientemente pegada para jaquear la opción de dobles candidaturas.
La capital como prenda de acuerdo ya sea entre fuerzas políticas o entre aliados vuelve en Córdoba, como un clásico cinematográfico.
El candidato no tan oculto de Martín Llaryora
Un dato objetivo: Miguel Siciliano está en todas las recorridas de Llaryora en la ciudad y tiene agenda propia de gestión en la capital. Otro dato cualitativo: el intendente Passerini también flexibilizó su veto contra el dirigente y lo sumó a sus actividades por los barrios capitalinos.
Siciliano quiso estar en el lugar del médico en 2023, pero aceptó la decisión de Llaryora. Ahora mueve con perfil bajo porque en su entorno sostienen que no es momento de hacer campaña.
El cordobesismo no vive su mejor momento de aceptación vecinal. Según los datos que manejan en el propio espacio, Llaryora está recuperando terreno en la opinión popular de la ciudadanía, pero la brecha con sus guarismos a nivel provincial es altísima. Hablan de 35 puntos en el bastión que gobernó como intendente y cuya diferencia lo empujó a la gobernación. “Estaba peor”, soplan para resaltar el mérito de aquella remontada.
Recuperar presencia es un objetivo que se piensa no sólo en clave provincial, también en la municipal. La oposición no debe interpretar que el distrito es territorio servido para el triunfo. Mantener el control del bastión es un requisito inapelable para las discusiones que atravesarán el verano cordobés.
Daniel Passerini, Martín Llaryora y Miguel Siciliano en un obrador
Siciliano es peronista y goza de la confianza del gobernador. Passerini lo suma a sus comitivas territoriales para dar un mensaje a un peronismo que, como anticipó este medio, ya empezó a moverse con la excusa de las juntas promotoras 2027. Nadie puede dejar de observar que varios de ellos quieren estar en la consideración capitalina del gobernador.
“No nos van a poder parar. Las obras se empiezan a ver ahora y todo será ganancia”, dijo un peronista confiado en que los números terminarán a favor del cordobesismo, como en 2023, cuando arrancaron con 16 puntos de desventaja y un De Loredo que parecía el sucesor de Llaryora.
El candidato no tan oculto de Gabriel Bornoroni
El presidente de La Libertad Avanza en Córdoba encargó una encuesta en la ciudad de Córdoba para saber dónde está parado. Los resultados preliminares son previsibles, teniendo en cuenta el origen: afirman que Llaryora está mal en la capital y también su arsenal de candidatos. El informe completo estará la semana que viene.
Lo curioso es que el empresario estacionero mandó a medir a todos: al senador Juez y a su hijo, el concejal Martín Juez; a la libertaria amarilla Laura Rodríguez Machado y a su apuesta en las sombras, el diputado Gonzalo Roca.
El nombre puesto a rodar anticipa el plan de Bornoroni y no es otro que repetir la fórmula ganadora: figuras libertarias encabezando la boleta y nombres aliados acompañando.
Roca logró el shot de conocimiento y quizás la cucarda histórica de haberle ganado a Juan Schiaretti en octubre de 2025. Agitar su nombre sirve al presidente de la bancada oficialista en la Cámara de Diputados para despejar cualquier fantasma de pacto, que agitó el propio peronismo, pero también un socio como Juez.
Gonzalo Roca y Karina Milei en Córdoba
Juez concentrará sus acciones de precampaña en la capital. El peronismo mete ruido en el campamento libertario al afirmar que el líder del Frente Cívico es el que mejor mide en el principal bastión electoral del interior del país.
Cabe preguntarse sobre un descenso de las pretensiones de Juez. Nadie lo ve como candidato a intendente, pero sí pidiendo mucho a Bornoroni. ¿La fórmula para el hijo? El senador chilla de bronca cuando reducen sus jugadas al sostenimiento de su coto de poder. “La pyme”, le dice el cordobesismo.
“Estoy de tu lado, Gabriel, no me muevo de este acuerdo”, le dijo Juez a Bornoroni en la cena reservada que tuvieron el martes pasado en el coqueto quincho del senador.
La duda sigue siendo cómo se va a repartir el mazo. La capital puede ser la prenda de este acuerdo. Bornoroni va por eso.