LETRA P EN BRASILIA

Flávio Bolsonaro ganó el show del debate

Manejó mejor que Lula da Silva las reglas y la gimnasia del espectáculo televisivo, aunque también tropezó y reculó. Ahora, el examen definitorio de las urnas.

BRASILIA (enviado especial) Si un debate entre dos candidatos presidenciales en un show en el que se impone quien muestra un mejor physique du rôle, quien logra prometer más y quien logra ocultar mejor los detalles inconfesables de su plataforma, Flávio Bolsonaro venció a Luiz Inácio Lula da Silva este viernes en la TV Globo.

Si en cambio, se trata del intercambio honesto de ideas, de la exposición de planes de gestión, del respaldo que da una biografía y de la demostración de integridad, el veredicto no sería ese.

Los núcleos duros opinaron lo previsible, los analistas de los medios dividieron balances y el seguimiento que hizo la consultora Qaest entre los espectadores independientes permite hablar de paridad, salvo una ventaja clara del opositor cuando dijo que haría el ajuste que promete sobre la corrupción y la burocracia, y sobre el final.

Los debates tienen a ser espectáculos, y ahí salió bien parado el retador. Pero un mejor desempeño "sobre las tablas" no es el pasaje a un triunfo en las urnas, sobre todo en un contexto de paridad tan extrema en las encuestas. Si así fuera, Sergio Massa gobernaría la Argentina, no Javier Milei.

No es que el performer de la extrema derecha no haya tenido tropiezos. Los tuvo y fueron gruesos. Sin embargo, desde lo actoral impuso su imagen de hombre de 45 años, que logró hablar de corrido y también apegarse a un guion eficaz.

Tuvo enfrente a una leyenda que, a sus casi 81 años, demostró estar en buena forma para la edad, pero que lidió con los primeros planos, con cierta rigidez de movimientos, con dificultades —menores, pero perceptibles— para esquivar el atril a la hora de salir de su posición para exponer, con un manejo más desordenado de los tiempos disponibles y, en algún momento, con alguna dificultad para adaptarse a las limitaciones del formato.

Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, dos que se detestan

Se enfrentaron dos personas que intentaron, pero no consiguieron, disimular lo mucho que se detestan.

Lula no ahorró referencias a "este muchacho", a su vieja mochila como colaborador de las milicias parapoliciales de Río y a lo que designó como ignorancia y desprecio por los pobres. Flávio, en tanto, trató de contenerse, pero incurrió en una gaffe severa: le sirvió a Lula su mejor momento cuando dijo, con pésimo gusto: "No sirve de nada que ustedes le den (a la gente) con una mano y después le saquen con nueve dedos". Un lugar común del bolsonarismo más rancio.

La referencia fue al meñique izquierdo que le falta al presidente desde que, como tornero mecánico, sufrió un accidente mutilante.

Lula reaccionó indignado, dijo que no aceptaría ofensas de un "miliciano" que "no trabajó en su vida" y le exigió disculpas. Para alivio de los estrategas que le recomendaron esta vez mostrarse, si no amable, al menos correcto, Bolsonaro debió ofrecer sus sinceras disculpas.

En una remake de Juan Domingo Perdón ataca de nuevo, también aplicó el humilde ejercicio del pedido de disculpas por haber votado como legislador en 2009, como miembro de la Legislatura de Río de Janeiro, contra un proyecto para ampliar las licencias por parto en el marco del programa Auxilio Maternidad.

"Fue hace demasiado tiempo y yo era muy joven", se excusó y se mostró arrepentido por haber descubierto el valor de las madres recién después de haber formado su propia familia.

¿Perdón? No hay dos sin tres

Lula le reprochó haber actuado como abogado defensor del policía militar Bruno Dias Delaroli, responsable de la muerte de Ana Clara Gomes Machado, una niña de cinco años que fue alcanzada por un disparo de fusil lanzado por el acusado el 2 de febrero de 2021, cuando jugaba frente a su casa en la comunidad de Monan Pequeno (Niterói) y se desarrollaba un operativo de la Policía Militar.

Esa vez no llegó al pedido de perdón, pero trató de interpelar a la madre de la pequeña, sin éxito se supo despúes.

A esa lista podría añadirse su decisión de la última semana de votar a favor de la reducción de la semana laboral de seis a cinco días y de 44 horas a 40 "porque así lo desean los trabajadores", borrando con el codo todo lo que había dicho su boca. En el debate, al menos se evitó un cuarto ejercicio de contrición.

¿Un debate hace a una elección?

¿Cuánto les importará todo eso a los espectadores-ciudadanos? ¿Cuánto la parte que tocó del intercambio de atribuciones de corruptelas en la que se transformó el cuarto y último bloque del debate? ¿Cuánto alguna confusión de Bolsonaro sobre localidades de un Brasil que no parece conocer del todo?

Todo eso existió, pero el costado teatral del encuentro lo benefició, y también el guion que pergeñó para impotencia del jefe de Estado que, pese a todo, va por el tetra.

Muchas de las preguntas de Lula aludían al anunciado ajuste, el tesouraço, a cuáles serían las partidas que cortaría para conseguirlo y, como espera, reducir el déficit financiero del Estado, reducir la deuda pública y, con ese combo, reducir las tasas de interés que afectan el crédito para las empresas y ahogan a decenas de millones de familias endeudadas.

No hubo caso.

El ajuste invisible

Flávio Bolsonaro prometió ajustar el salario mínimo —en este país sí es una referencia— y las jubilaciones por encima de la inflación.

Lo mismo respecto de los reajustes según inflación de las asignaciones sociales, como la del Bolsa Familia. Sobre ese programa, incluso le reprochó a Lula haberlo congelado hasta la semana previa al balotaje, cuando lo actualizó de golpe en un 15%. "¿Este es el hombre que dice que defiende a los pobres?", lo azuzó.

Bolsonaro también aseguró que invertirá más en el cuidado de las mujeres víctimas de abuso, una estrategia dado que el electorado femenino es el que más lo resiste. Igual cosa sobre salud y educación.

Respecto del endeudamiento de las familias, le hizo copy and paste a un proyecto ya en curso de Lula y dijo que bancos oficiales comprarán las deudas en mora para refinanciarlas luego a los deudores en condiciones muy favorables. Para eso, convertirá un banco oficial en el Banco de la Prosperidad, anunció.

Gasto, gasto y más gasto: el ajuste prometido se volvió invisible, aunque la parte esclarecida de la sociedad sabe que no hay tesouraço posible sin afectar lo que aquí se llama "gasto obligatorio". No por nada esta vez sí reivindicó a Milei, a quien había negado tres veces en el debate precedente.

El futuro según Flávio Bolsonaro

Buena parte del debate giró en torno a los legados de Lula da Silva y de Jair Bolsonaro. El presidenciable de la extrema derecha asumió el de su padre como un gobierno propio.

Más allá de la exposición de las perforaciones de su integridad y de haber tenido que reivindicar al bolsonarismo realmente existente, ganó al hablar de mafias que prometió designar como "narcoterroristas" —esto le gusta a Donald Trump— y, sobre todo, al hablar de futuro, prometiendo gastos sociales urbi et orbi y numerosas obras de infraestructura. De modo significativo, también fue eficaz —aunque plagiario— al hablar de morosidad.

Sus promesas de ajustazo y, a la vez, de no dejar a nadie atrás pueden ser un fraude, pero ese tipo de engaño manda factura solamente en el tiempo.

Lula defendió su legado con datos y prometió más de lo mismo. Más pasado que futuro. En su cierre, apeló al voto miedo.

Fue justamente en el final cuando el retador dio mejor en el clavo.

En medio de una emocional alusión a Dios, dijo: "Haga una reflexión conmigo. ¿Su vida mejoró o empeoró en los últimos cuatro años? Ellos tuvieron la oportunidad de hacer cosas que por casi 20 años no hicieron. ¿Usted camina por la calle con más o con menos miedo? ¿Siente más miedo? ¿Usted debe más o menos a causa del actual gobierno? Usted debe más. Entonces quiero pedirle humildemente: vote a Flávio Bolsonaro, lista 22. Por el futuro, por el futuro de la nuestra nación, por el futuro de nuestro Brasil, por el futuro de su familia, por su futuro, por el futuro de esa criatura que está a esta hora ya en el cuarto al lado durmiendo. Brasil tiene futuro".

¿Qué futuro?

¿Habrá logrado Bolsonaro cortar el momentum de Lula en las encuestas?

¿Inciden realmente los debates?

Este domingo, las respuestas.

Eduardo, Jair y Flávio Bolsonaro.
Luiz Inácio Lula da Silva asciende.

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