Nuevas y conmocionantes revelaciones sobre el Libragate que apuntan otra vez directamente contra Javier y Karina Milei surgieron ayer apenas después de que los miembros opositores de la comisión de la Cámara de Diputados que investigaron el escándalo tomaran una serie de decisiones que determinarán en las próximas semanas de qué material está hecha la institucionalidad argentina o, en otras palabras, cuán terminal es –o no– su deterioro.
La pregunta por el material, desde ya, no alcanza al Gobierno, porque eso ya se sabe. Mientras, carente de narrativa para enfrentar la tormenta multidimensional que amenaza con desencadenarse, la Oficina de Respuesta Oficial y Acoso a Periodistascalla y otorga, y la extrema derecha busca con afán alguna buena noticia –intriga pensar cuál podría ser– con la cual hacer el control de daños posible.
El diputado Maximiliano Ferraro, de la Coalición Cívica, que presidió la comisión investigadora hasta el final de sus tareas en noviembre, leyó lo decidido, buena parte de lo cual deberá pasar por el tamiz de la Cámara Baja. Todo un desafío. Esto dijo:
Se denunciará al fiscal Eduardo Taiano, responsable del cajoneo de las pericias realizadas en el teléfono del lobista Mauricio Novelli, ante el Tribunal de Disciplina del Ministerio Público y se pedirá su apartamiento de la causa judicial por haber entorpecido su avance y encubierto a los más altos funcionarios del Gobierno.
Además, se reclamarán por escrito explicaciones a todos los involucrados en las comunicaciones con Novelli –destapadas por el periodista Ariel Zak, atribución que ayer omití involuntariamente–: el Presidente, su hermana secretaria general y el asesor Santiago Caputo.
Más, se pedirá la interpelación de Karina Milei y a Manuel Adorni.
La comisión abrirá una segunda fase de investigaciones, que incluirá la declaración de los periodistas de diferentes medios que han contribuido en los últimos días al revelar lo que Taiano cajoneó bajo la comprensiva mirada del juez federal Marcelo Martínez De Giorgi.
Sobre esto último, defendió a la abogada y periodista Natalia Volosin, quien contó en primicia el mal proceder del fiscal y quien, a modo de represalia, fue citada por Taiano a declarar en la causa, algo carente de toda pertinencia procesal y sólo interpretable como un apriete.
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La decisión de la comisión surtió un primer efecto: Taiano dejó ayer a la tarde sin efecto ese abuso, acaso preocupado por las sospechas de connivencia que provoca que su hijo Federico sea titular de la Unidad de Bienes Decomisados del Poder Ejecutivo.
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¿Hasta dónde escalarán las consecuencias de este escándalo? ¿Hasta el juicio político al Presidente?
Una caja de sorpresas
El teléfono de Novelli sigue probándose una caja inagotable de sorpresas.
Un nuevo trabajo de El Destape, cuyos periodistas no dejan de bucear en esa pericia, aportó ayer "dos documentos recuperados del teléfono de Mauricio Novelli (que) hablan explícitamente de pagos a Karina y Javier Milei. Se trata de un mensaje de audio a través de WhatsApp y un texto enviado por la misma plataforma, ambos de 2024, cuando el economista y su hermana ya tenían despacho en la Casa Rosada", escribió Nicolás Lantos.
"'Pago Javier kari', dice el texto que Novelli se envió a sí mismo unos minutos antes de las nueve y media de la noche del 1 de noviembre de 2024. El peritaje recuperó ese texto, que había sido eliminado. Esa misma tarde, el traderhabía pasado cuarenta minutos en la Casa Rosada: ingresó a las 14:06 y se fue a las 14:46", siguió.
"El segundo documento es un mensaje de audio de abril de ese año, en el que una administrativa de N&W, la empresa de Novelli, recibía instrucciones. En el audio le piden que reciba una cantidad de dinero necesaria para hacer frente a varios pagos. 'También ya podemos pedir los 4000 de lo que hay que darle, viste, a Karina' dice no una, sino dos veces, completó Lantos. Aquí, el audio en cuestión.
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En tanto, en La Nación, Hugo Alconada Mon y Martín Rodríguez Yebraseñalaron que "no hubo un acuerdo firmado: hubo varios. El estadounidense Hayden Mark Davis y el lobista argentino Mauricio Novelli sellaron al menos dos convenios entre 2024 y 2025, todos con el presidente Javier Milei como activo transaccional decisivo".
"El último, firmado el 30 de enero de 2025, dos semanas antes del lanzamiento de $LIBRA, ya había sido revelado meses atrás. Pero antes, el 21 de noviembre de 2024, rubricaron otro, según surge de la copia de ese documento que peritos oficiales recuperaron del teléfono de Novelli", añadieron. Eso sí: todo pudorosamente ad honorem.
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En otro audio, el lobista que no sabe vaciar teléfonos describe con pelos y señales el modus operandi de la estafa: "Que la gente diga 'invierto en el proyecto' (…) y después se terminó, todos los boludos con la pija en el orto", relató.
Como dijo en otra nota el mencionado Rodríguez Yebra, todo lo dicho por el Presidente sobre el escándalo resulta falso, para empezar –sólo para empezar– su afirmación de que no había estado "interiorizado de los pormenores del proyecto".
En La Nación + se recordó que apenas 22 segundos antes del posteo de Milei en X del Día de los Enamorados de 2025 se registraron 87 transferencias desde 74 billeteras virtuales vinculadas a $LIBRA por un valor total de 13,5 millones de dólares. Para los viejos: ¿Alcoyana-Alcoyana? ¿Cinco millones de ese monto se vincularán con el borrador de Novelli sobre tres pagos al jefe de Estado?
Vale recordar lo clave: sin tuit no había estafa.
Una disyuntiva de hierro
La criptoestafa es una historia densa, lo que puede limitar su penetración popular. Más sencillas y tal vez más erosivas son las historias, aunque en sí menos sísmicas, del Aero-Adorni y las internas palaciegas, blanqueadas brutalmente el domingo y frenadas ayer in extremis por el propio jefe de Gabinete para evitar una carnicería con el santiaguismo.
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Sin embargo, hacen una diferencia fuerte el contexto de inflación en alza –este mes, encima, con el piso que ponen la suba de hasta 9% de las naftas y de 7,6% de los colectivos–, el descontento creciente por el deterioro deliberado de los ingresos, el sobreendeudamiento familiar y un clima de corrupción que llega ahora hasta a presuntas fugas de información reservada desde el INDEC que habrían permitido negocios con apuestas sobre los índices de inflación. La Argentina paleolibertaria parece entrar en un acelerado estado de descomposición.
Incluso antes de todo este barro, las encuestas ya arrojaban una caída sensible de la imagen de Milei. Otra, que se suma a las que te mencioné ayer, es la de Zuban, Córdoba y Asociados, que eleva el rechazo a casi al 60%.
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Aun así, el 35,4% de apoyo no deja de resultar significativo, lo que plantea una disyuntiva de hierro: si bien las revelaciones del Libragate merecerían en cualquier país institucionalmente sano al menos la apertura de un proceso de juicio político, ¿están dadas las condiciones para ello en la Argentina actual?
La referencia no es exagerada. Si todo lo que surge fuera cierto, el Presidente podría haber incurrido en una miríada de delitos: asociación ilícita, cohecho pasivo, negociaciones incompatibles con el ejercicio de la función pública, obstrucción de Justicia, incumplimiento de los deberes del funcionario público, encubrimiento… Todo ello debería ser debidamente probado para dar lugar a una condena penal, pero eso no es así en un juicio político: basta, en tal caso, con que los diputados que acusan y los senadores que juzgan consideren que hay indicios suficientes para justificar algo más que un estado de sospecha.
Esto nos devuelve a la pregunta inicial: ¿de qué material está hecha la institucionalidad democrática de la Argentina o, en otros términos, hasta qué punto esta no está definitivamente corrompida?
Mientras, atruena el silencio de referentes como Mauricio Macri, María Eugenia Vidal, la promotora de la "ficha limpia" Silvia Lospennato, Miguel Ángel Pichetto, Martín Lousteau, Rodrigo de Loredo, Luis Juez y tantos otros, así como gobernadores y tránsfugas varios. Lo mismo cabe decir de un Poder Judicial sesgado hasta la náusea.
¿Será que toda esa gente se toma su tiempo para evaluar la densidad de las revelaciones, que especula hasta saber si conviene despegarse o bancar, o acaso que se desvela por el dilema que plantea una situación que más que justifica un impeachment y la aparente falta de contexto político para el mismo?
Para encontrar algún razonamiento desde ese palo hay que bajar a una figura de volumen político menor, pero no por ello menos representativo de la Argentina republicana: María Eugenia Talerico. Que, a diferencia de sus compañeros de ruta, se haya animado a hablar justifica detenerse en ella.
Esta, que se define en su cuenta de X como una "luchadora incansable contra los CORRUPTOS" fue vicepresidenta de la Unidad de Información Financiera (UIF) entre 2016 y 2020. Pese a ese pasado macrista, ha tomado distancia del exmandatario, justamente, por considerar que este no supo guardar la distancia más prudente respecto de Milei Hermanos.
Ayer, entrevistada en La Nación + dijo sobre los casos $LIBRA y Aero-Adorni que "un gobierno al que uno necesita que le vaya bien y que no para de dar explicaciones de distintos casos que lo rodean en algún punto o en algún momento va a poner en jaque la gobernabilidad. No entienden el daño que le pueden causar a este proyecto de gobierno si siguen saltando casos de corrupción que (obligan a) explicar lo inexplicable a cada rato".
Talerico abogó por investigar todo, pero sus dichos dejan espacio para pensar que, en la mirada que de algún modo representa, Milei y los suyos todavía merecen la oportunidad de emprolijar sus prácticas por llevar adelante un proyecto que, suponen, vale la pena.
La prueba de estrés de la república está en marcha.