Las universidades del país expusieron como nunca la situación financiera que las deja al borde del abismo y los rectores se plantaron para el inicio de una nueva etapa en su guerra contra la ofensiva ajustadora del gobierno de Javier Milei.
El CIN eligió en La Pampa al radical rosarino Franco Bartolacci como nuevo presidente. Radiografía de la crisis y nueva etapa en la guerra con Javier Milei.
Las universidades del país expusieron como nunca la situación financiera que las deja al borde del abismo y los rectores se plantaron para el inicio de una nueva etapa en su guerra contra la ofensiva ajustadora del gobierno de Javier Milei.
Ese tono de denuncia y advertencia tuvo la cumbre del plenario de rectores que se celebró este viernes en La Pampa y en la que como mensaje político fue elegido presidente del Consejo Interuniversitario Nacional Franco Bartolacci, rector de la Universidad de Rosario y uno de los referentes de aquella marcha federal que puso en aprietos en 2024 al gobierno de La Libertad Avanza.
El encuentro en tierra pampeana sirvió para la despedida formal del cargo de presidente por parte del rector de la UNLPam local, Oscar Alpa, que en base al recorrido hecho en los últimos años seguirá siendo actor protagonista en la rosca que se viene.
Es tradición en el CIN que la rotación de la presidencia alterne cada año figuras del filoperonismo y del radicalismo, denominado reformsmo en la rosca de los claustros. Bartolacci es un hombre fuerte de la UCR de Santa Fe que no se refugia en territorios académicos, sino que juega sin medias tintas en la política partidaria. En el CIN tendrá como vice a Anselmo Torres, de la Universidad de Río Negro.
Sumó volumen político al encuentro del CIN la presencia del gobernador peronista Sergio Ziliotto, quien bancó a las universidades, denunció el “ataque” libertario contra la educación y reafirmó su discurso antiajuste.
Lo hizo en compañía del intendente de la capital Santa Rosa Luciano di Nápoli, y de otros referentes del peronismo pampeano, que además hizo de anfitrión para la ocasión del jefe del bloque en la Cámara de Diputados, Germán Martínez. Marcó presencia en el encuentro el senador del radicalismo pampeano Daniel Kroneberger.
Alpa avisó lo que viene: sin eufemismos anunció que el CIN profundizará su nueva ofensiva con “un rol político distinto” y más presencia, porque directamente interpreta que “debe hacerse cargo, de manera más directa, de la política universitaria" ante el retiro del Estado.
Ante la ausencia real de la Secretaría de Políticas Universitarias, que el propio Alpa ocupó durante la presidencia de Alberto Fernández, las autoridades universitarias interpretan que se inicia otra etapa.
“Hay que hacer todo al mismo tiempo: reclamar con firmeza, reformar y resguardar”, marcó la cancha Bartolacci.
Parte de la avanzada es, desde ya, el planteo judicial que tiene el CIN para que el Estado cumpla la ley vigente.
El informe respecto de la situación de las universidades argentinas fue demoledor: si bien no es novedad la crisis disparada a partir del desfinanciamiento que motorizó el gobierno de La Libertad Avanza, los números concretos pusieron en blanco sobre negro la oscura perspectiva para el sector.
Las universidades se asoman a un año crucial: su funcionamiento lejos está de quedar garantizado. El vaciamiento impacta en el día a día por múltiples costados: las dificultades para pagar los servicios, las becas que se caen, estudiantes que abandonan los estudios y vuelven a sus localidades de origen.
A eso se suman, de modo sistemático, constantes conflictos laborales con docentes y no docentes, como los que impactaron con la semana de paro completa entre el 16 y el 20 de marzo y las nuevas medidas de fuerza que se aproximan para la semana que viene. Las plantillas docentes también se reducen, porque trabajadores del sector abandonan las universidades por empleos mejor pagos.
El diagnóstico de las autoridades universitarias advierte que desde el inicio de la gestión de Milei se perdió el 45,6% de los recursos. El sistema universitario argentino, históricamente un orgullo del país, es ahora uno de los peor financiados en el continente, revelaron, pese a que se mantiene una de las tasas más altas de acceso.
Agregaron, como lo planteó en conjunto la Red Argentina de Autoridades de Institutos de Ciencia y Tecnología (RAICyT), la “extrema preocupación y máxima alerta” por el deterioro y el desfinanciamiento “sin precedentes que atraviesa el sistema científico tecnológico del país” en sus condiciones de trabajo y de infraestructura.
Tomando el presupuesto efectivamente ejecutado, en 2025 el poder adquisitivo de las partidas para el fortalecimiento de la ciencia y la técnica equivale al 38,05% de lo ejecutado en 2023.
Los salarios docentes tendrían que recomponerse en un 47,5% para equiparar los sueldos que se pagaban en el sector antes de que Milei fuera presidente, añadió el análisis del plenario número 95 del organismo.
El documento aseveró que los salarios universitarios están “en uno de los niveles más bajos desde el retorno de la democracia”. Germán Pinazo, el rector de la Universidad de General Sarmiento, fue el encargado de hacer ese repaso por los números que muestran el impacto devastador de la motosierra.
El poder adquisitivo de las partidas correspondientes a gastos de funcionamiento nunca superó el 64 % del nivel que tenía en enero de 2023. Actualmente se encuentra en torno al 40% de esos valores.
El programa de infraestructura universitaria tuvo ejecución cero en 2024 y 2025 y ahora fue eliminado del presupuesto. Las becas Progresar pierden entre el 75% y el 96% de su valor real. Con ese panorama, uno de los reclamos más claros y fuertes es que se cumpla la Ley de Financiamiento Universitario, que está promulgada y vigente, pero que Milei esconde bajo la alfombra con el retaceo de fondos a su antojo.