Miguel Nina, rector de la Universidad Nacional de Salta.
En Salta empieza a dibujarse un triángulo de poder cada vez más visible. El gobierno libertario deJavier Milei marca un rumbo, la gestión de Gustavo Sáenz acompaña y, ahora, la sede local de la universidad nacional parece hablar el mismo idioma. El gremio docente, en pie de guerra con la Casa Rosada, ya puso el grito en el cielo.
Registrate para continuar leyendo y disfrutando de más contenidos de LETRA P.
La chispa que encendió el conflicto fue la Resolución Rectoral 79/2026 de la Universidad Nacional de Salta (UNSa), mediante la cual el rector Miguel Nina dispuso que la institución adhiera al Decreto 56/2026 del Poder Ejecutivo Nacional y adopte en los membretes de su documentación institucional el eslogan impulsado por el presidente Javier Milei: “Año de la Grandeza Argentina”.
En política, los gestos importan. Y cuando se repiten en distintos niveles del Estado, dejan de ser casualidad para convertirse en señal. Para la Asociación de Docentes e Investigadores de la UNSa (ADIUNSa), el de Nina no se trata de un gesto administrativo sino de una definición política con fuerte contenido ideológico. “La UNSa es autónoma. No tiene ninguna obligación de adherir a los dictados del Poder Ejecutivo”, advirtieron desde el sindicato docente.
Además, el cuestionamiento aparece en un contexto de fuerte ajuste al sistema universitario. Según ADIUNSa, los docentes acumulan una pérdida salarial superior al 50 por ciento mientras el gobierno nacional sigue sin cumplir con la Ley de Financiamiento Universitario. “Nos parece una posición sumamente servil y genuflexa. Es como si el verdugo que te está asfixiando y vos lo salís a celebrar”, sostuvo el secretario general del gremio, Diego Maita.
Ante el revuelo, el rectorado de la UNSa sólo atinó a decirle a Letra P que, “en principio no va a hablar nadie al respecto”.
El gesto a Javier Milei que abrió otro conflicto
La reacción dentro de la universidad no tardó en aparecer. El gremio docente impulsó un petitorio para exigir la derogación del lema adoptado por el rectorado y proponer uno alternativo: “2026 – Año de la Memoria, contra el Terrorismo de Estado. A 50 años de la última dictadura cívico militar”. El formulario sumaba adhesiones en el momento en que fue denunciado y dado de baja.
001-decreto-Grandeza.jpg
En paralelo, las facultades de Humanidades y Ciencias Naturales resolvieron incorporar en sus comunicaciones un membrete propio que recuerda los 50 años del golpe de Estado de 1976 y reivindica las banderas de memoria, verdad y justicia.
A la adopción del lema en el membrete se sumó otra polémica. Según explicaron los gremios, la moción aprobada por mayoría en el Consejo Superior incluía cinco puntos: rechazar el proyecto de reforma a la Ley de Financiamiento Universitario impulsado por el Ejecutivo nacional, exigir el cumplimiento de la ley vigente, adherir al pronunciamiento del Consejo Interuniversitario Nacional, declarar la emergencia salarial en la UNSa y solicitar a diputados y senadores nacionales que defiendan el financiamiento universitario.
Sin embargo, cuando se publicó la Resolución CS Nº 26/2026, dos de esos puntos no aparecían: el rechazo explícito a la reforma impulsada por el Gobierno nacional y la declaración de emergencia salarial. “Nos llevamos la sorpresa de que la resolución publicada no respeta lo votado”, denunciaron los gremios.
En ese caso, desde el rectorado le dijeron a Letra P que “se va a publicar una resolución rectificativa en breve”, sin mayores precisiones.
Los puentes con Gustavo Sáenz
Nina llegó al rectorado en 2025 tras imponerse en la interna universitaria frente al entonces rector Daniel Hoyos, cercano al peronismo. Es radical y dentro del mundo universitario suele ser mencionado como “soldado de Emiliano Yacobitti”, uno de los armadores más influyentes del radicalismo universitario.
Su trayectoria está estrechamente ligada a la gestión de Víctor Hugo Claros, quien condujo la UNSa entre 2013 y 2019 y hoy forma parte del gobierno provincial que encabeza Sáenz. En ese mismo entramado aparece también el ministro de Economía Roberto Dib Ashur, considerado en la política local como uno de los dirigentes más cercanos a Claros.
Gustavo Sáenz, Miguel Nina y represnetantes de la UNSa
Gustavo Sáenz y Miguel Nina junto a la decana de la Facultad de Ciencias Económicas, Teodelina Zuviría, y al secretario general del Rectorado, Juan Mariscal Rivera.
Dentro de la universidad, uno de los principales respaldos del rector proviene del Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Económicas, aunque Nina no es contador, lo que también genera tensiones con algunos sectores de esa comunidad profesional.
En la política local también se le atribuyen vínculos con el sector cooperativo y con el Banco Credicoop, además de acuerdos con la familia del diputado Bernardo Biella y respaldo de entidades profesionales como Consejo Profesional de Agrimensores, Ingenieros y Profesiones Afines de Salta.
La cercanía con el oficialismo provincial también quedó expuesta recientemente cuando Nina participó de la jura de nuevos ministros de la Corte de Justicia de Salta, donde fue fotografiado abrazado con Martín Plaza, dirigente de la línea política del gobernador. Como ya contó este portal, Sáenz viene sosteniendo desde el inicio de la gestión de Milei una estrategia de cooperación con la Casa Rosada. Sus legisladores acompañaron votaciones clave del oficialismo, incluida la Ley Bases.
En el plano interno, Nina forma parte de una familia de tres hermanos vinculados a la vida universitaria. En la elección que lo llevó al rectorado, los otros dos respaldaron la candidatura de Hoyos. Dentro de la comunidad académica también circulan cuestionamientos sobre una maestría obtenida en España, aunque esas críticas nunca tuvieron tratamiento institucional.