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SIN 2028 NO HAY PARAÍSO

Las tres reelecciones de Javier Milei

De hablar de un segundo mandato por lo hecho a prometer que lo mejor está por venir. Los dos Caputo, estrategas. Factor Pato.

Como en Un Cuento de Navidad, de Charles Dickens, el relato de Javier Milei fue visitado por tres fantasmas: el de la reelección pasada, el de la reelección presente y el de la reelección futura. Esta semana, parado en auditorios norteamericanos y ante potenciales inversores, la narrativa presidencial pasó de enarbolar que un segundo mandato estaba supeditado al éxito o no de su gestión, como se encomendó ante el electorado local, a anclarlo en un 2028 venturoso.

"Me gustaría comenzar esta exposición con una verdad simple pero poderosa: todos los inversores y actores económicos del mundo libre saben que si nuestro gobierno es reelecto en 2027, el 2028 será el mejor año económico de la historia argentina", arrancó Milei su alocución en The Economic Club de Nueva York.

Fue un mensaje dirigido a los presentes, pero al final deslizó un guiño a los oyentes que estaban a 8 mil kilómetros, quienes en las encuestas se muestran desencantados, si bien en la Casa Rosada destacan que en el peor momento del Adornigate la imagen presidencial nunca perforó el piso de 30 puntos. "No solo en términos financieros, sino también en la economía real", les dedicó a quienes saldrá a buscar en la próxima campaña.

Tomada como pieza de laboratorio, aséptica, la frase fue leída en distintos búnkeres preelectorales como una admisión de debilidad: la reelección pasó a ser una probabilidad, no más. Pero Milei siguió leyendo el discurso.

Poco más de veinte minutos después, la confianza libertaria regresó. "Hemos construido una bazooka de reservas (...), estamos armados hasta los dientes para enfrentar el riesgo kuka, como llamamos al riesgo político que induce el kirchnerismo. El año que viene nos convertiremos en el primer gobierno no peronista que logre la reelección desde el retorno de la democracia a nuestro país".

La bazooka, al parecer es de cebitas, porque por la reciente suba del Riesgo País (superó los 600 puntos) culpó a Axel Kicillof por visitar Nueva York al mismo tiempo que él.

La confianza plena es la estrategia que viene enarbolando Caputo, no el asesor Santiago. "Para mí, 2027 será el año en el que más vamos a crecer y el presidente va a ganar cómodamente”, dijo Toto Caputo a fines de mayo, cuando ya iban dos de los "18 mejores meses" de las últimas décadas que pronosticó a partir de abril. Como Milei en los Estados Unidos, el ministro de Economía busca entusiasmar a un electorado muy específico. Los mercados se mueven por expectativas.

Ya compró el discurso esperanzador Facundo Gómez Minujín, ceo de JP Morgan Chase para Argentina, Uruguay, Bolivia y Paraguay, quien este miércoles consideró que el país alcanzará la máxima calificación crediticia "si Milei reelige". El hijo de la artista Marta Minujín vota en el país, si bien no lo hizo en el ballotage 2023, según el registro de infractores electorales.

Es el estratega Caputo quien, cuentan en la Casa Rosada, estaría pensando la narrativa 2027 para que haya 2028. Reivindicado por la malvinización discursiva, el "arquitecto de la victoria" de 2023 recuperó un espacio del cual lo había desplazado el karinismo.

El Little money plan

Pero las cartas en el mazo son cada vez menos. "El perfil disruptivo ya lo usamos y la gestión tiene sus agujeros, lo que queda es instalar la idea de esperanza", opinó una fuente libertaria, graficando una narrativa electoral bastante tradicional, lo que haría cualquier político de la casta.

En realidad, en LLA imaginan una campaña heterodoxa por el mero hecho de la ausencia de un "plan platita" ("El rumbo no se negocia", repite Milei en público y privado) o algún shock que ayude a reactivar la economía real. No vieron que Donald Trump prometió enviar cheques por u$s 5 mil si gana: un Little money plan.

A pesar de la bazooka, nadie descarta que el riesgo kuka sea un pilar narrativo, como se convirtió en las legislativas nacionales, después del fracaso en los comicios bonaerenses de septiembre, para cuando el mileísmo había pronosticado "terminar con el kirchnerismo".

Javier Milei en La Matanza con los candidatos de las ocho secciones electorales bonaerenses.

El factor Patricia Bullrich

¿Por qué Milei habló otra vez de su reelección esta semana? Si bien fue parte del pitcheo corporativo para los empresarios que lo escuchaban, usando la jerga del emprendedurismo, el análisis doméstico en Balcarce 50 es que esta semana se alinearon tres planetas con potencial de eclipsar la bonanza libertaria postmalvinización del Gobierno: la rebeldía de Pato Bullrich, pese a la pax armada que acordó con Karina Milei, que hace tambalear el fin de las PASO; la reaparición de Mauricio Macri, que manda a calentar a Hernán Lacunza mientras retoma su gira "Próximo Paso", y la suba de la pobreza a 32,3% revelada por el INDEC.

"Aparece Pato como la solución para el sector del Círculo Rojo que quiere el rumbo del modelo pero con otro conductor, uno con mejores modales", desconfían de la senadora en un despacho violeta. Con la viveza de su extenso currículum partidario, la exministra habló de la reelección del "proyecto", no la del Presidente. Como rezaban el lema de su archienemiga Cristina Fernández de Kirchner, el candidato es el proyecto.

Con Diego Santilli rosqueando con gobernadores para suspender las PASO, prueba de ello es el sincericidio de Carlos Sadir, a quien mandan a espiar y toca el timbre, Bullrich blanqueó en público que "los votos no están". Como ella no da puntada sin hilo, más de una mente afiebrada comenzó a imaginar una interna entre Milei y la exministra para potenciar la marca La Libertad Avanza frente al peronismo o la irrupción de otro outsider. Primitiva, la idea no está germinando sólo en la trinchera bullrichista.

Las reelecciones de Milei

Al Presidente le bastó un corto tiempo en el sillón de Rivadavia para instalar la idea de su reelección. En septiembre de 2024, reveló que aspiraba "a un segundo mandato”. Eran épocas de la fundación de los pilares libertarios, cuando el ajuste estaba cimentado en la herencia que dejó el Frente de Todos.

En mayo de 2025, Milei lanzó: "Es obvio que nos vamos a presentar para la reelección” si "seguimos cumpliendo las promesas y haciendo delivery de todo lo que le prometimos a la gente". El futuro anclado al pasado, a la campaña.

Pero en sus relatos de junio y julio, antes de las legislativas, Milei indicó que un segundo mandato formaba parte de su programa económico, para cumplir promesas que quedaría debiendo en 2027. Así, el año 2031 se convertiría entonces en el final de la planificación del crecimiento y la reducción de impuestos. El Presidente suele repetir que después de ocho años de gobierno dejará el poder para vivir de dar conferencias.

La derrota bonaerense lo hizo recapacitar y entonces afirmó: "No pienso en la reelección, pienso en hacer mi trabajo". La elección de octubre le infló el pecho y, entonces, este año asomó la segunda reelección de Milei, la que depende del presente: en resumen, si gobierna bien, la consecuencia será un segundo mandato. La frase que lo sintetiza: "No compito contra otros espacios políticos, yo compito contra mí mismo, haciendo cada día un gobierno mejor".

En agosto ganó confianza: afirmó que tiene definido a su compañero de fórmula para 2027. Al cierre de esta nota, aún no lo había revelado.

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