Toto Caputo y los peores mejores 18 meses de la historia
El ministro prometió un despegue fenomenal en abril y, desde entonces, la actividad no para de desplomarse. Desinflación con recesión, el consenso que emerge.
Toto Caputo y los peores mejores 18 meses de la historia Imagen generada con IA
El 14 de abril, Toto Caputo prometió que los siguientes "18 o 20 meses" serían "los mejores" de las últimas décadas. Cinco meses después, el contraste es evidente: el EMAE del INDEC mostró que en julio la actividad cayó 1,4% interanual y 2,9% frente a junio, mientras crecen las advertencias sobre un escenario recesivo.
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Ese día, el ministro sostuvo que el Gobierno ya había "estabilizado la macro" y que esa era la condición para destrabar inversiones. También apostó a que la concesión de 9000 kilómetros de rutas reactivaría rápidamente la construcción vinculada al mantenimiento vial.
Hasta ahora, el rebote no aparece: el comercio retrocedió 5,1%, la industria cayó 4,6% y el impulso de la minería, el agro y la pesca no alcanza para compensar la debilidad del resto de la economía.
Una historia de terror
La industria y la construcción también quedaron en rojo en julio, según el INDEC. Entre abril y julio, la industria acumuló una caída de 4,1% y la construcción, de 2,7%. El asfalto, insumo clave para la obra pública que debía reactivarse y generar empleo, se desplomó 23,1% interanual en julio. Los concesionarios cobran peaje mientras cortan el pasto al costado de rutas agrietadas.
Toto Caputo y los mejores 18 meses de la historia.
La consultora MAP consideró que la recuperación de la construcción prometida se demora. “Los motores que esperábamos para esta etapa, especialmente el crédito y las primeras obras vinculadas con el RIGI, no alcanzaron la tracción prevista, por lo que el balance del año será débil”, añadió.
Los créditos hipotecarios apalancados por el fondeo público del FGS y el esperado inicio de tareas de mantenimiento en las rutas deberían apuntalar al sector.
Con y sin dinero
Las ventas en supermercados caen por goteo y acumularon un retroceso del 0,24% entre abril y junio, según los datos del INDEC. En los shoppings -aunque Javier Milei celebre fotos llenas de gente- el índice desestacionalizado cayó 4,2% en los últimos tres meses.
Shopping Soleil... Esto es inteligencia artificial o alguien está mintiendo mucho (las basuras de los micrófonos -95%- o los chantas de las encuestas berretas)... CIAO! pic.twitter.com/7Ox2N2lA3q
Caputo vaticinó que la reforma laboral iba a provocar una formalización del empleo. No ocurrió. Según los datos de la Secretaría de Trabajo, el empleo privado asalariado cayó 0,28% entre abril y junio -último dato disponible- y las perspectivas eran negativas para julio. El empleo público cayó 0,17% en ese trimestre. Solo mejoró la cantidad de monotributistas, un 0,4%. Solo en junio, se destruyeron 12.260 empleos asalariados formales. El empleo privado registrado acumula 13 meses seguidos de caídas. Los salarios, en el mejor de los casos, le empatan al IPC.
El empleo asalariado privado registrado no para de caer. Fuente: Luis Campos en base a SIPA.
La cantidad de empresas también se retrajo. Entre abril y junio inclusive, se dieron de baja más de 3000 empleadores, de acuerdo con los datos oficiales.
El Índice General de Actividad (IGA) que elabora la consultora Orlando Ferreres estimó un crecimiento acumulado de apenas 0,3% entre enero y julio. Pero los últimos meses fueron contractivos. Desde abril, su medición se retrajo 0,04%. Los polos exportadores de materias primas, hipertrofiados por incentivos fiscales y precios altos, ya no compensan el declive del resto de economía.
Toto Caputo y una recesión en puerta
Desde que Caputo vaticinó el despegue, economistas recortaron sus perspectivas con fuerza. En enero, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que difunde el Banco Central, esperaba un crecimiento de la actividad para 2026, punta a punta, del 3,3%. En mayo, se revisó al 2,9%. El último dato disponible, difundido la semana pasada, recortó el promedio de proyecciones a 2,1%.
“La desinflación reciente empieza a parecerse menos a una convergencia virtuosa de expectativas y más a un resultado de la caída de la demanda agregada”, indicó la consultora Epyca, en un informe titulado “La recesión como fuente de la desinflación”. Traducido: la desaceleración del Índice de Precios al Consumidor (IPC) obedecería más a la falta de plata que hay en la calle por el ajuste permanente.
Desinflador anímico
Es una duda que empieza a manifestarse. La inflación de agosto fue de 1,7%, el registro más bajo en 14 meses, pero las canastas Básica Alimentaria y Total subieron 2,6%. Los gastos fijos familiares y los alimentos de primera necesidad aumentaron por encima de la media, mientras la indumentaria y los productos electrónicos quedaron por debajo. El bolsillo no tiene resto para bienes postergables.
“Milei eligió un programa de ajuste con tintes recesivos”, dijo Emmanuel Álvarez Agis a radio Con Vos. “Mi impresión es que estamos entrando en una fase de este programa de ajuste que está exacerbando los costos en términos de actividad y no baja la inflación, porque seguimos en la zona de 1,7% o dos y algo”, agregó.
Vectorial hizo zoom en la evolución del impuesto al Cheque, un tributo procíclico. El economista Haroldo Montagu sostiene que es un buen predictor del EMAE, el Estimador de Actividad del INDEC. “En los últimos dos meses, tuvo caída reales de 11,3% en julio y de 9,2% en agosto”, escribió. Para quitar dramatismo, aclaró que “la volatilidad del impuesto es sensiblemente mayor a la del EMAE”.
Pero el pesimismo sobre la actividad se instaló. La Universidad de San Andrés (UDESA) profundizó su pronóstico de contracción del PBI para el segundo trimestre, del 0,71 al 0,89%. Así, dijo se “borra por completo el crecimiento con el que arrancó el año”.
Caputo tomó nota e hizo anuncios para intentar reactivar -usó la palabra maldita- una actividad que, sabe, no despega. El dogma de Milei no le permite aumentar el gasto e intenta movilizar otros recursos mientras profundiza el ajuste para cumplir con la meta fiscal ante la caída de la recaudación. El mercado sabe que la tiene difícil y anticipó la dolarización de portafolios.