La renuncia de Diego Piquín de la Agencia de Turismo de Río Negro( ATUR) aparece como la crónica de una crisis anunciada en uno de los sectores más importantes para la economía provincial. La agencia nunca funcionó como fue pensada y la privatización de la política turística que ensayó el gobierno de Alberto Weretilneck mostró tempranamente sus falencias.
Ahora, en vísperas de la temporada de verano, Río Negro tiene descabezada la conducción del turismo, la segunda economía provincial detrás de la fruticultura. Y el gobierno deberá buscar una alquimia para reemplazar a Piquín en un plazo mínimo, aunque la renuncia se haga efectiva recién el último día del mes de noviembre.
“Las explicaciones las tiene que dar él” es la frase que se repite ante todas las consultas y pertenece al ministro de Producción Carlos Banacloy, en cuyo organigrama contiene la responsabilidad sobre el turismo rionegrino. Y el interpelado es Piquín, que por el momento elige no abundar en detalles.
Un renuncia inorportuna
En el gobierno leen con recelo la elección del momento de anunciar la renuncia por parte de Piquín. No sólo porque abandona la agencia en la previa de la temporada de verano, fundamental para la Cordillera y la zona atlántica, sino también por haber sido informada en la previa de uno de los tres eventos más importantes que tiene la zona Andina: el festival gastronómico Bariloche a la Carta.
El centro de esquí Cerro Catedral de Bariloche, la joya turística de Río Negro.
Además, esta dimisión que impacta en el corazón de la actividad cordillerana se conoce a tres semanas de la elección de convencionales constituyentes para la reforma de la Carta Orgánica, en unos comicios que la política provincial lee como la antesala del proceso electoral del año próximo.
El CEO informó sobre el final de la última reunión de Directorio, sorprendiendo a propios y extraños. Su argumento fue que se debía a motivos personales. Desde ahí, cerró su teléfono a explicaciones. El ministro Banacloy fue uno de esos sorprendidos. “Todas las explicaciones las debe dar Piquín”, repite.
Este jueves habrá un cónclave entre el ministro y Piquín.
Desprolijo desde el vamos
La ley que creó la ATUR fue sancionada por unanimidad y comenzó a regir en 2025. La autora fue la legisladora barilochense, entonces integrante del bloque de Juntos Somos Río Negro, Marcela Abdala.
Fue precisamente Abdala quien convenció a Weretilneck de crear la herramienta. Era una forma de responder a un requerimiento del siempre exigente sector empresarial andino. Se trataba de replicar la positiva experiencia del ente de turismo de Bariloche, Emprotur, a nivel provincial.
El proceso de designación de Piquín estuvo empañado de sospechas. Casi todos los actores coincidían en que el licenciado en marketing era la persona indicada, pero el concurso de postulantes exigía residencia en Río Negro. Ese aspecto fue un impedimento para Piquín, que reside en Buenos Aires.
Diego Piquín dejará la Agencia de Turismo de Río Negro en noviembre.
Sin embargo, en una maniobra que muchas acusaron por su desprolijidad, el gobierno declaró desierto el primer concurso en el que se habían anotado 37 aspirantes, y para el segundo llamado quitó la restricción domiciliaria. Ahí si, Piquín pudo presentarse y obtener la designación. La presidencia quedaría en manos del Estado, a través del ministro de Gobierno Fabián Gatti.
Críticas municipales
A poco de andar, la gestión de Piquín mostró que la mirada del sector privado estaba muy alejada de los ritos de la política. En principio, lo que llamó la atención de los intendentes fue la falta de apoyos, especialmente simbólicos, a las tradicionales fiestas populares. El último verano fue notable en ese sentido. El CEO de ATUR estuvo ausente en todas las celebraciones importantes, lo que generó descontentos generalizados.
La gota que rebalsó el vaso en la relación con los municipios fue una criticada presencia en la Feria Internacional de Turismo de fines de septiembre, en la Rural de Palermo. El stand y las condiciones para que las ciudades rionegrinas puedan ofrecer sus productos colmaron la paciencia y las críticas hacia adentro se hicieron cada vez más fuertes.
El stand de Río Negro en la Feria Internacional de Turismo de 2026.
Bariloche es la excepción, ya que en la FIT siempre tiene su propio stand debido a la potencia de su oferta y su posición privilegiada dentro de los destinos nacionales.
Burocracia y disfunciones
Mientras se apagaba la estrella de Piquín, el propio CEO iba perdiendo su paciencia ante las trabas burocráticas que supone el manejo de un presupuesto público calculado en más de mil millones de pesos.
En el marco del recambio de ministros del año pasado, la secretaría de Turismo y la presidencia de la ATUR pasaron de Gobierno a Producción, pero la ATUR no logró la autonomía política y burocrática que pretendía su director ejecutivo. Para colmo, en el gobierno había un sentimiento de que entregar la política turística a la patria barilochense los eximía de responsabilidades.
De hecho, el Estado sólo tenía un rol de fiscalizador en el nuevo esquema, sin opinar de las estrategias promocionales, objetivo principal de la agencia. Por eso, tardó meses en designar a una secretaria de Turismo y María Sol Canalda fue puesta en funciones a fines de abril de este año.
El gobernador Weretilneck con María Sol Canalda y el ministro Carlos Banacloy.
El andar errante tuvo su consecuencia en el descontento de los empleados del área. Semanas atrás enviaron misivas a los gremios y al gobierno planteando superposición de funciones entre la Secretaría y la ATUR, manejo discrecional de adicionales salariales y plantearon sospechas sobre "las erogaciones que la ATUR realiza en concepto de personal, servicios contables, alquiler de dependencias y mobiliario”.
Los palos de Abdala
“Lo que faltó fue compromiso de parte del gobierno. Cuando el presidente de ATUR era el ministro Fabián Gatti tampoco lo tenía, pero al menos se apoyaba en Diego Piquín”, le dijo la legisladora Abdala a Letra P. Y luego fue más allá al señalar que “el ministro Banacloy intentó romper la ATUR”.
A pesar de los problemas, la legisaldora ahora cercana a La Libertad Avanza sigue defendiendo la agencia. “Estoy convencida de la herramienta. Con liderazgo político esta herramienta vuela. No fue una ley de Weretilneck ni mía, se construyó con todo el sector público y privado”, dice.
“Diego tenía que hacer el desarrollo del plan estratégico para posicionar a Río Negro como marca y planificar la infraestructura, pero eso lleva tiempo”, dijo Abdala al destacar la preparación del renunciado CEO. Añadió que a pesar de las dificultades “pudo hacer la promoción sin plan estratégico” y lo atribuyó a la experiencia.
Así las cosas, el gobierno analiza los pasos a seguir para el reemplazo del director ejecutivo de un ente que en su primeros meses de funcionamiento estuvo lejos de las expectativas de todos los sectores.