CONGRESO EN LLAMAS

La Libertad Avanza sumó una banca: cómo fue el pase de Razzini que desairó a Chumpitaz y a Provincias Unidas

La diputada cedió ante el canto de sirenas de Bullrich. La oferta que rechazó su exjefe político, a quien se le complicaron todas las negociaciones.

El fichaje de Verónica Razzini en La Libertad Avanza vino acompañado de una sorpresiva acusación de traición de parte de Gabriel Chumpitaz. La diputada de Santa Fe anunció su pase con una foto con Patricia Bullrich y Martín Menem en el Congreso a la que su ¿ex? jefe político respondió: “No tenés palabra ni memoria”.

La Libertad Avanza suma una banca en el Congreso

Razzini venía deshojando la margarita sobre su futuro y, aseguraba, lo deliberaba junto a Chumpitaz. Juntos habían conformado un bloque cuando decidieron irse del PRO en la cámara baja y se enfrentaban a la decisión de qué hacer tras una elección difícil en la que el aún diputado no había logrado renovar su mandato. Sobre la mesa, las opciones eran variopintas: desde mantener un monobloque, pasando por fichar con Provincias Unidas, volver al PRO o irse a La Libertad Avanza. Chumpitaz, mentor de Razzini, protagonizaba todas las negociaciones.

Por eso, cuando Razzini anunció su traspaso a la tarde del viernes vía una foto con Bullrich y Menem -que saludaron su decisión en redes sociales-, todos creyeron que Chumpitaz formaba parte del acuerdo. Hubo sorpresa cuando, dos horas después, el dirigente expuso a su expupila: “No tenés palabra ni memoria. Bullrich no te trajo a la política. Nosotros te hicimos diputada nacional en la lista de Horacio Rodríguez Larreta y del gobernador por tu provincia. Hay que defender a los santafesinos y no entregarse a la primera de cambio. Roma no paga traidores”, tuiteó, ardiendo.

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El juego de Verónica Razzini

“Vine a la política con la convicción de devolverle fuerza y previsibilidad a las pymes y empresas, que son el alma productiva de la Argentina. El rumbo que Javier Milei emprendió es coherente con este sueño”, había dicho Razzini. “Vamos a trabajar para proteger las fuentes de empleo, dejar atrás las viejas formas que ya caducaron y abrir una etapa de verdadero crecimiento para la Argentina. Estoy profundamente agradecida con Patricia Bullrich que fue la primera en abrirme las puertas, y con Romina Diez por recibirme en su equipo de Santa Fe”, completó su mensaje.

Con el anuncio ya hecho público, el entorno de Razzini sostenía que Chumpitaz estaba dentro del acuerdo. Incluso, filtraron también un ofrecimiento de Bullrich para él que todavía no había sido aceptado. Es cierto: la aún ministra le ofreció “un cargo fuerte” en el Ministerio de Seguridad, reconocieron cerca de Chumpitaz, pero él lo rechazó porque “no hace política por cargos”. La bronca era total en el despacho del santafesino: “Me traicionó, es una desagradecida”, bramó ante su equipo.

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La trastienda de la traición

El miércoles, Chumpitaz estuvo en Buenos Aires. Un rumor que corrió sostenía que se vería con Bullrich, pero su entorno lo desmintió. Su intención, dicen, era que Razzini ingrese al bloque de Provincias Unidas de la mano de Maximiliano Pullaro. Una contraprestación para encontrar refugio en su gabinete tras no poder renovar su banca. Se enteró de la decisión de Razzini por un tercero, en algún momento de las siguientes 48 horas. “Ni siquiera tuvo el valor de dar la cara”, dijeron en su despacho.

Una versión periodística señaló que Razzini le exigió a Mauricio Macri que intervenga el PRO de Santa Fe y la nomine como interventora. El sello es conducido por Gisela Scaglia, vicegobernadora de Pullaro y próxima jefa de bloque de Provincias Unidas en la cámara baja. Macri se negó. No trascendió si lo hizo solo porque no lo consideró conveniente, si le pareció una exigencia abusiva o si le hizo notar a Razzini que ella no está afiliada al PRO y que, por lo tanto, no tiene derecho a opinar de la organización partidaria. En Santa Fe descreían de esa información.

Un puñal en el futuro de Chumpitaz

La decisión de Razzini es un puñal clavado en el futuro de Chumpitaz. No es una pérdida más para el aún diputado: la banca de su exprotegida era lo último que le quedaba en la billetera para negociar su próximo paso. Ya sea Bullrich o Pullaro, cualquier oferta que le hiciesen implicaría que asegure a Razzini en uno u otro bloque. Sin control sobre la diputada, Chumpitaz ya no tiene más qué ofrecerle a ninguno de los espacios con los que negociaba. Encontrar refugio, ahora, es mucho más difícil para él. Contenerlo, ahora, es casi un acto altruista.

Con Pullaro, la situación es incluso más compleja. No solo se complicó el intento de que le hagan lugar en el gabinete a cambio de sumar una banca al bloque de Provincias Unidas, sino que lo que le queda a Chumpitaz son algunos cargos en el gobierno santafesino. Esos lugares, ahora, están en riesgo. Un dato a favor: el diputado viene en un juego zigzagueante hace meses -tanto él como Razzini llegaron a la cámara baja por acuerdos con el hughense-, pero el gobernador mantuvo a los funcionarios que le responden en su gabinete.

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Otros tiempos: Chumpitaz junto a Patricia Bullrich

Otros tiempos: Chumpitaz junto a Patricia Bullrich

Hoy por hoy, son al menos dos los nombres del gobierno santafesino que responden a Chumpitaz. Una es su hermana Karina, subsecretaria de Articulación y Enlace con el Sector Privado del Ministerio de Seguridad y Justicia. Con Esteban Bretto, presidente del directorio del Aeropuerto de Rosario, la cosa es más brumosa: es otro que se peleó con el aún diputado en las últimas semanas con una intensidad tal que Chumpitaz le pidió que renuncie. Bretto, por ahora, resiste.

Esteban Bretto, presidente del directorio del Aeropuerto de Rosario
Gabriel Chumpitaz va por otro mandato como diputado por Santa Fe, pero esta vez jugará solo.

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