Hugo Moyano hijo, Huguito, fue el nombre que la conducción de la CGT le propuso a Axel Kicillof cuando el gobernador bonaerense pidió un nombre para la lista de postulantes a la Cámara de Diputados del Congreso que pudiera dar el debate por la reforma laboral que propone Javier Milei.
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Especialista en la materia, el hijo del sindicalista camionero se ganó la valoración de dirigentes gremiales por la solidez en sus intervenciones públicas, y cosecha elogios del mandatario. En diálogo con Letra P, Moyano desgrana la reforma laboral, habla sobre la estrategia de la CGT, defiende a las organizaciones sindicales y dice que el Gobierno "miente descaradamente" en el debate.
—El Gobierno parece confiado en que la reforma laboral va a salir, ¿está tan sencillo el trámite como dice Patricia Bullrich?
—No sé si lo veo tan confiado, incluso trasciende que habría modificaciones y está en reuniones permanente con los gobernadores. Desde Economía siguen insistiendo con el capítulo fiscal, que no tiene nada que ver con la reforma laboral, pero que claramente se presentó en el paquete como moneda de cambio con los gobernadores. En este contexto, con la baja de la recaudación que hay, la negociación se tensa mucho más.
—En el movimiento obrero se plantean diferentes estrategias frente a los gobernadores. La conducción de la CGT tiene una postura dialoguista mientras que otro sector plantea una posición más dura.
—Con respecto al contenido del proyecto, no hay una visión disímil. Es íntegramente regresivo. Todos los sectores del movimiento obrero lo ven de esa manera. Recoge las peores reformas que tuvimos en la historia y las condensa en el mismo paquete. Puede haber diferencias en cuanto a la metodología y las estrategias, pero desde el 18 de diciembre, que se hizo una marcha en contra de la reforma, la postura de la CGT fue en contra del proyecto. Eso se planteó desde que se dijo que no se iba a aceptar nada que replique el decreto 70/2023. Que haya conversaciones con los gobernadores no implica que no existan medidas. De hecho, se retrasó el tratamiento y se están planteando marchas a las provincias.
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Hugo Moyano (h) en el acto que Axel Kicillof compartió con los gremios el 17 de octubre, en La Plata.
—Sí, eso no es incompatible, y se puede hacer en simultáneo con las gestiones políticas, que tienen que existir porque, de última, los que votan son los legisladores.
Los puntos calientes de la reforma laboral
—¿Cuáles son los puntos que considera inaceptables de la reforma?
—Si bien muchas veces se pone esa suerte de batalla cultural contra los gremios, creo que lo que refiere a las modificaciones sindicales es muy grave para los trabajadores porque la herramienta colectiva más eficaz de pelea de los trabajadores es la de los sindicatos. Debilitar a la organización sindical es la forma de poner de rodillas a los trabajadores. Cuando habla de las cuotas solidarias, que pagan los no afiliados por hacer uso del convenio, el Gobierno usa el eslogan de la caja de los sindicatos. Pero en realidad busca debilitar el uso del convenio colectivo.
—¿Qué pasa en lo individual?
—Los funcionarios dicen "en ninguna parte dice que la jornada va a ser de 12 horas". No lo dice expresamente el texto, pero habilita la posibilidad de que existan jornadas más allá del límite diario de ocho horas con el banco de horas. Peor aún, plantea que el trabajador pueda negociar con el empleador. Y acá está lo grave, que es la negación del derecho del trabajo entendido como el que protege a la parte más débil. El proyecto desconoce la asimetría. Pero lo particularmente grave es el fondo de asistencia laboral.
—¿Por qué?
—Porque encierra varias cuestiones, lo del derecho individual, la seguridad social y también quiénes son los amigos del poder que van a hacer negocios. O sea, los jubilados van a financiar a los empleadores que quieran despedir trabajadores, mientras hacen negocios los fondos de inversión que, como ocurrió con las AFJP, van a administrar plata que hoy va a la seguridad social. El Gobierno miente descaradamente.
Hoy, en el Camping de SOSBA @prensasosba acompañamos al Gobernador Axel Kicillof en el plenario del Movimiento Derecho al Futuro.
Con la convicción de que es posible otro camino, uno que priorice la producción, el trabajo, la justicia social y la soberanía de nuestra Patria… pic.twitter.com/w3AD9g7w47
—Hay cuestiones en las que el Gobierno viene ganando el debate público.
—Si entrás a profundizar es claramente demostrable que lo que plantea el Gobierno es una falacia. Lo que pasa es que se han encargado de fortalecer la instalación de los títulos. Lo que dicen sobre modernización laboral, la creación de empleo y la protección de las PYMES es falso. No hay una sola referencia a los temas fundamentales de la modernización, como el impacto de la tecnología en el mundo del trabajo.
—Hay un punto cierto y es que en Argentina no se genera trabajo formal desde 2011.
—Hay que apuntar a las causas, ¿no? La evidencia empírica demuestra que eso no tiene que ver con la ley laboral, ni acá ni en el mundo. En Argentina se tocaron los dos dígitos de desempleo por primera vez en un gobierno de características similares a la actual, que abría las importaciones, que bajó el consumo. O sea, la causa de la creación o destrucción del empleo son las políticas económicas.
—Pero está instalado incluso dentro del peronismo que algo debió haber hecho antes, porque ahora llega tarde a la discusión. ¿No es así?
—Puede haber algo de cierto, pero me parece que tampoco hay que caer en el discurso que quiere instalar el Gobierno. Si hay que hacer modificaciones que atiendan al impacto de la tecnología, los convenios colectivos de trabajo son la norma flexible para que se puedan adaptar. Si alguien dice que tenemos convenios del año '75 nunca vio una negociación colectiva y está tomando por estúpidos a los representantes sindicales y a los empleadores. ¿Vos pensás que con todo lo que avanzó la tecnología no se adecuaron las categorías? Es una mentira total.