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APERTURA DE SESIONES

Gustavo Sáenz ratificó su alianza con la Casa Rosada y dijo que quiere cantar con Milei en el Movistar Arena

El gobernador reafirmó su respaldo al Presidente, pero marcó diferencias con los libertarios que pelean el poder en Salta. “Primero la patria chica”, insistió.

El gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, abrió el 128° período de sesiones ordinarias con un mensaje que combinó el respaldo político explícito a la Casa Rosada con la presión por recursos y una advertencia interna hacia los libertarios en la provincia.

El mandatario reivindicó su convicción democrática de acompañar al gobierno elegido por la ciudadanía y repitió que no negará herramientas básicas para gobernar, despejando cualquier duda sobre su alineamiento estratégico con la administración de Javier Milei. Sin embargo, introdujo un matiz: “Siempre con un límite innegociable, el interés y el bienestar de Salta”. Esa frase es, desde el inicio de la gestión libertaria, una cláusula de resguardo frente a posibles tensiones.

La imagen que eligió para sintetizar esa relación fue, fiel a su estilo, una mezcla de reclamo y guiño político. Reveló que le planteó al Presidente que no es justo que un gobernador tenga que “ir con un poncho a la Casa Rosada a pelear por las obras” mientras Milei canta en el Movistar Arena. “Lo justo es que cantemos los dos en el Movistar Arena y mostremos federalismo real”, lanzó.

La cuestión de fondo detrás del mensaje de Gustavo Sáenz

El discurso no fue en el vacío, sino que llegó después de que los legisladores nacionales que le responden acompañaran en el Congreso las principales reformas impulsadas por el presidente Milei. La reforma laboral, los cambios en el régimen penal juvenil y la modificación de la ley de glaciares contaron con votos salteños alineados con el oficialismo nacional.

Ese respaldo legislativo le permitió a Sáenz mostrar coherencia entre su prédica de “gobernabilidad” y los hechos concretos. “Le dimos las herramientas necesarias para que pueda llevar adelante su plan de gobierno”, manifestó el mandatario, en un mensaje que también funcionó como recordatorio hacia la Casa Rosada.

Gustavo Sáenz habla ante la Asamblea Legisaltiva en Salta

Gustavo Sáenz ante la Asamblea Legisaltiva en Salta.

Así, Sáenz volvió a ubicarse en el pelotón de gobernadores dialoguistas que sostienen la estabilidad parlamentaria del gobierno libertario. No es una novedad, pero sí un posicionamiento que se consolida en un año donde el oficialismo nacional necesitó votos para avanzar con reformas estructurales.

La discusión con los libertarios en Salta

El momento más filoso del discurso no estuvo dirigido a la oposición provincial sino a los legisladores nacionales por Salta, particularmente a los de La Libertad Avanza. “Es la séptima vez consecutiva que les pido que dejen de lado la soberbia”, lanzó. La frase no fue casual. Mientras sus propios diputados y senadores acompañaron reformas sensibles en el Congreso, el mandatario reclama que los libertarios salteños también gestionen obras y recursos para la provincia con la misma disciplina con la que respaldan el programa nacional. “Acompáñenme o yo los acompaño a ustedes a pelear por los derechos de los salteños”, espetó.

Lo cierto es que ahí aparece la línea divisoria que el gobernador quiso trazar. Por un lado, se sostiene la relación institucional con la Casa Rosada. Por otra, se presenta la competencia política de quienes buscan construir territorialidad libertaria en Salta, encabezada principalmente por la senadora María Emilia Orozco.

En ese sentido, Sáenz fue enfático al recordar que en Buenos Aires no se puede votar una cosa y en Salta decir otra, marcando una crítica directa a los libertarios que respaldan medidas nacionales pero cuestionan decisiones provinciales.

Equilibrio fiscal y ajuste propio

En clave de gestión, el mandatario reivindicó el sexto año consecutivo de equilibrio fiscal. Señaló que la deuda provincial bajó de 640 millones de dólares en 2019 a 346 millones al cierre de 2025, que se redujeron impuestos y que el presupuesto 2026 –de 4,2 billones de pesos– destina más del 85% a salud, educación y seguridad.

El mensaje buscó contrastar orden interno con reclamos externos. “No tenemos otra agenda que la de Salta”, repitió.

La obra pública ocupó uno de los tramos más extensos del discurso. Sáenz defendió que, aun cuando la Nación paralizó proyectos, la Provincia continuó con financiamiento propio. Enumeró 2.763 obras desde el inicio de su gestión y destacó que Salta es “la provincia con mayor cantidad de obras viales en ejecución del país”.

Reclamó la reactivación de tramos de las rutas nacionales 40, 86 y 9/34, a las que calificó como estratégicas y, en algunos casos, peligrosas. También anunció que la Provincia financiará tramos de la Ruta 51 para avanzar hacia la salida al Pacífico, una vieja aspiración del norte argentino. En paralelo, informó que este año se entregarán alrededor de 1.600 viviendas y que se superaron las 6.500 escrituras otorgadas en casi seis años.

Salud bajo presión

El gobernador también admitió que el sistema sanitario provincial absorbió una mayor demanda tras la crisis de obras sociales y la caída de cobertura privada. “El 60% de los salteños se atendió en el sistema público”, señaló.

Reivindicó ampliaciones hospitalarias, la implementación de la historia clínica electrónica en el 100% de los hospitales y la puesta en marcha del Hospital Público Digital. También defendió el cobro de atención a extranjeros y la compra de ambulancias con esos recursos.

Sobre el IPS, reconoció dificultades y defendió la intervención para ordenar cuentas y evitar el colapso. “Estas cosas hay que cambiarlas si no queremos que se caiga nuestra obra social”, planteó, en uno de los tramos más autocríticos.

Seguridad y minería

En materia de seguridad, destacó la desarticulación de 120 bandas, más de 1.500 detenciones y una baja en robos, homicidios y delitos contra la integridad sexual. Agradeció la articulación con Nación en la lucha contra el narcotráfico y volvió a pedir una ley de derribo.

La seguridad en la frontera norte fue presentada como una política sostenida en conjunto con fuerzas federales, en línea con su discurso de cooperación con el gobierno nacional.

Sáenz también puso el foco en la minería, con más de 5.000 millones de dólares en inversiones aprobadas el último año y proyecciones por 12.000 millones en litio, cobre y otros minerales. Reivindicó a Salta como una de las plazas más atractivas del país y exigió prioridad para trabajadores y proveedores locales.

En turismo, celebró la recuperación de rutas aéreas internacionales y la ampliación del aeropuerto, en un contexto nacional adverso para el sector.

Para el cierre, volvió con una de sus frases más repetidas: “Primero la patria chica”, insistió. Invitó a radicales, peronistas, libertarios y “libertarios arrepentidos” a sumarse a su frente provincial y defendió el diálogo como antídoto frente a “la Argentina del odio”. Por lo que, entre el respaldo explícito a la Casa Rosada y los reproches a los libertarios salteños, Sáenz dejó claro que su estrategia seguirá siendo la misma: sostener la gobernabilidad nacional, pero tensionar cada vez que se afecten intereses provinciales.

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