Gobernadores Cooperativa Limitada, síntoma del big bang político de la Argentina
Mandatarios del norte le dan forma a otro ensayo de provincias unidas en medio de la fragmentación. Javier Milei celebra. En busca de la nación perdida.
Con el recuerdo fresco de la guerra civil que acababa de concluir y que todavía tendría alguna réplica, los constituyentes de 1853 aludieron, al validar los diferentes nombres que la Argentina había adoptado a lo largo de su hasta entonces breve historia, las permanentes mutaciones del magma que constituye su corazón institucional.
No es la primera vez que me refiero a esto, pero el big bang político-territorial que lleva a cada vez más gobernadores –esta vez los del Norte– a formar pequeñas ligas preocupadas sólo por los pagos chicos y a desentenderse de lo nacional invita a pensar lo que, en lugar de constituir un país, ya se parece a un mero archipiélago de territorios.
"Las denominaciones adoptadas sucesivamente desde 1810 hasta el presente, a saber: Provincias Unidas del Río de la Plata, República Argentina, Confederación Argentina, serán en adelante nombres oficiales indistintamente para la designación del Gobierno y territorio de las provincias, empleándose las palabras 'Nación Argentina' en la formación y sanción de las leyes", reza el artículo 35 de la Constitución Nacional.
La de Provincias Unidas del Río de la Plata remite a la identidad inmediatamente posterior a la Revolución de Mayo y, por extensión, al nombre del virreinato que ella vino a reemplazar. Hoy, en este sentido, puede hablarse de un neocolonial Protectorado del Río de la Plata en virtud del calado y la profundidad de la intervención estadounidense sobre las decisiones del gobierno de Javier Milei.
En definitiva, lo que queda en crisis es la idea de "Nación Argentina".
Querida, achiqué al peronismo
Los movimientos cada vez más claros de los gobernadores del Norte Grande en pos de una unificación de posturas para negociar mejor su financiamiento con el Gobierno derivaron este jueves en la reunión en la que el salteño Sáenz fue anfitrión de los peronistas Jalil y Jaldo.
Gustavo Sáenz y Osvaldo Jaldo Casa de Salta Obelisco de fondo
A la Casa de Salta en esta ciudad se acercó el neuquino Rolando Figueroa, pero este, a diferencia de los otros tres, señaló que su adhesión se limita a unir fuerzas en torno al Presupuesto 2026 y que sus legisladores nacionales mantendrán la independencia en las dos cámaras del Congreso. Lo suyo, dijo, es "la neuquinidad", no un proyecto nacional.
Dos que se creía que asistirían eran el santiagueño Gerardo Zamora y el misionero Hugo Passalacqua –este mandó parte de enfermo–, pero se cree que al final ambos aportarán al nuevo emprendimiento.
"Vamos a sostener un bloque independiente que se va a llamar 'La Neuquinidad' y no vamos a tener ningún interbloque", avisó Figueroa y agregó: "No tenemos un candidato a presidente, nuestro proyecto es provincial"
La formación de un nuevo bloque o interbloque federal–al menos en la Cámara de Diputados– le resta volumen al peronismo. Si bien los nombrados representan expresiones políticas de sesgo fuertemente provincial, en el pasado reciente han formado parte del filoperonismo. En las elecciones de 2023, cabe recordar, esos sectores trabajaron para la candidatura de Sergio Massa.
Sáenz da por descontada la adhesión de la representación misionera y también logró ayer la asistencia de satélites que salieron de la órbita del mileísmo. Como publicó este medio, "según deslizaron a la salida del encuentro en la Casa de Salta, el nuevo espacio parlamentario podría reunir entre 15 y 20 bancas en la Cámara de Diputados y diez en el Senado".
Jaldo en principio piensa en un interbloque, lo que atenúa las preocupaciones del peronismo mainstream, pero si Jalil se llevara lo suyo, Fuerza Patria perdería su condición de primera minoría en la cámara alta. Así, el peronismo quedaría reducido, en lo legislativo y en lo territorial, a expresiones mínimas sin precedentes desde la recuperación de la democracia.
A Milei no podrían alineársele mejor los planetas. Estas novedades coinciden con la cooptación de radicales, exmacristas en tránsito y otros volubles, quienes engruesan las bancadas oficialistas incluso más allá de lo que las urnas le dieron a la extrema derecha. El Presupuesto del ajuste permanente y las reformas para la irreversibilidad del modelo, empezando por la laboral, quedan así al alcance de la mano.
Que florezcan mil ligas
El nuevo armado es primo de Provincias Unidas, otro nucleamiento distrital: Córdoba, Santa Fe, Jujuy, Chubut, Santa Cruz y Corrientes. Este bloque viene de fracasar en grande en las legislativas, zafando solamente en el último de los casos.
gobernadores Provincias Unidas Obras Sanitarias
Sin embargo, el enésimo fiasco de la "avenida del medio" y su conato de ruptura posterior al 26-O no son el punto a resaltar. Más allá de esa anécdota, el big bang federal al que se asiste expresa la profundización de la crisis de representación política y la consiguiente dificultad de los nucleamientos opositores para congeniar una alternativa a Javier Milei en 2027. Una propuesta nacional.
La política entendida en grande, como agregadora y ordenadora de demandas diversas, está estallada. En buena medida por la acción del Gobierno, que trabaja con esmero en la fragmentación de un peronismo groggy, pero más profundamente por la descomposición del sistema de partidos.
La concepción del mileísmo como un Proceso de Desorganización Nacional es una expresión clara de lo que se observa: al fragmentarse la política, se difumina el propio concepto de lo nacional.
Sería fácil caerles a los gobernadores mencionados por desentenderse de las problemáticas grandes y entregarse a la fragmentación de la política, pero lo que ocurre deriva lógicamente de la necesidad de sobrevivir a la era de la motosierra, la economía cuasirrecesiva, el ajuste perpetuo, el dogma del mercado irrestricto, la demonización de la obra pública, el desfinanciamiento de servicios eminentemente provinciales como la educación y la salud, los caminos agujereados…
Paradojas de estos tiempos: quien gobierna la Confederación Argentina pretende –y, llamativamente, consigue– hacer política "con y sin dinero".
En busca de la nación perdida
Si la supervivencia de los gobernadores sólo encuentra condiciones de posibilidad en sus territorios, se hace difícil pensar en un proyecto nacional para el país.
¿Quién habla o cuando menos piensa en los problemas del empleo –más aun a la luz de la decimonónica reforma en ciernes–, la vivienda, la demorada emancipación de millones de jóvenes, la condena a los jubilados, el empobrecimiento de los trabajadores y los sectores medios, el endeudamiento, la aguda pérdida de soberanía y, para resumir otros mil conceptos sensibles, el desarrollo del país? La política no puede reducirse a las cajas previsionales de las provincias y a alguna ruta inconclusa, por respetables que sean esas demandas.
Las declaraciones de Sáenz sobre Cristina Fernández de Kirchner dan cuenta, una vez más, de la pérdida de atracción gravitatoria de la expresidenta. "Ella llevó al peronismo a esta realidad. Si quiere unidad, no es ésta. La unidad es con todos. Renovar no es reciclar, esperemos que se den cuenta", sentenció.
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Ensimismado en sus reyertas y en una pelea por el liderazgo siempre inconclusa, el peronismo deberá remar mucho, pero mucho para volver a ser una opción de poder, aunque es sabido que "la vida siempre se abre paso".
Lo que no se visualiza hoy, seguramente aparecerá mañana, pero cabe prestarle atención al preocupante eclipse de lo nacional.