LIBERTARIOS VS. FEDERALES

Javier Milei, las Provincias Unidas y el Proceso de Desorganización Nacional

El Presidente avanza en su plan de fundir al interior. Los gobernadores amenazan con iluminación a aceite. Horizontes conocidos y popularidades líquidas.

Si se discuten cuestiones como la preexistencia de las provincias respecto del Estado, el comercio sin aduanas dentro del territorio argentino, el reparto de los fondos como si no hubiesen pasado cosas en 1852, 1853 y 1860 es porque entró en crisis el concepto mismo de nación.

Una semana antes de su asunción, Letra P habló de un "Proceso de Desorganización Nacional" en ciernes. Antes, había advertido sobre la conveniencia de atender lo que pasaría en las provincias, por considerarlas eslabones débiles de una cadena propensa a romperse en medio del ajuste draconiano. Un mes atrás, se preguntó si el rol histórico de la ultraderecha argentina no era más de demolición que de construcción. "Disolución del pacto fundante de la nacionalidad y recreación del viejo conflicto entre poder central y estados provinciales", decía.

Javier Milei dixit

El propio Milei había anticipado su preferencia por que "estalle todo", pero la realidad desborda cualquier previsión. Lo que se intuía era una suelta de cuasimonedas en medio del Caputazo, de inminente puntapié inicial en La Rioja. Lo que resultaba difícil de imaginar era que un gobernador – Ignacio Torresjuntara a sus pares patagónicos en un ente bautizado "Provincias Unidas del Sur" para plantear una guerra comercial y un boicot hidrocarburífero a todo el país como represalias contra el cumplimiento de la amenaza presidencial de "fundir" a sus enemigos.

Se sabe que hay una deuda de Chubut con la Nación, una fórmula de actualización conforme al CER, una imposibilidad de pagarla en un contexto de megainflación, un pedido provincial de refinanciación, una cláusula que permite su cobro directo como descuento de coparticipación y un deseo oficial de aprovechar la situación para escarmentar al resto de las provincias. En esa puja, los líderes involucrados no reparan en costos sociales: el Presidente funde a las provincias y las provincias quieren volver a la iluminación a aceite.

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Javier Milei lo hizo.

Javier Milei lo hizo.

Mientras tanto, Milei no deja de vaciar a Guillermo Francos -¿qué rol le deja cumplir? ¿Qué diálogo con quién le habilita y con qué instrumentos? y encara los días previos al discurso que debe pronunciar el vierne para inaugurarel año legislativo con planes para cerrar Télam y cambiar la fórmula de movilidad jubilatoria por una que le es útil para licuar los ingresos del sector pasivo cuando la inflación sube, pero que le permitiría recuperar lo perdido cuando, como espera el Gobierno, comience a bajar. La oposición se embanderará en la defensa de ese sector, pero el Presidente no quiere permitir semejante afrenta: considera que los jubilados son ricos y tienen resto y tiempo para sufrir y esperar.

A la derecha del FMI

No es un simple dato de color que el Fondo Monetario Internacional (FMI) haya advertido, a propósito de la visita al país de su subdirectora gerente, Gita Gopinath, que "dados los costos a corto plazo de la estabilización, es esencial realizar esfuerzos sostenidos para apoyar a los segmentos vulnerables de la población y preservar el valor real de la asistencia social y las pensiones, así como para garantizar que la carga del ajuste no recaiga desproporcionadamente sobre las familias trabajadoras. Trabajar de manera pragmática para generar apoyo social y político también es fundamental para garantizar la durabilidad y eficacia de las reformas". Traducido: basta de licuadora para jubilaciones y planes sociales, lo que equivale a descalificar casi la mitad del ajuste de Milei. Los estallidos de Chile en 2019 y de Colombia en 2021, entre otros, fueron demasiado fuertes como para ser ignorados.

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La número dos del FMI con Javier Milei.

La número dos del FMI con Javier Milei.

Ni bien Gopinath dejó la Argentina, estalló la Patagonia, lo que la llevó a reforzar su mensaje en entrevistas con La Nación y Clarín.

Contra todos los que rayen

El argumento sobre las consecuencias de la guerra declarada por Milei y Caputo contra casi todos los argentinos podría aplicarse ahora a lo que, si no apareciera solución, las "Provincias Unidas del Sur" se proponen poner en marcha este mismo miércoles: un boicot petrolero y gasífero insostenible para las propias arcas de las provincias que lo blanden por quedar privadas de regalías. ¿Cómo sobrevivirían sin flujo de materia prima y paralización consecuente de la refinación y la elaboración de combustibles?

¿Cómo seguiría esta guerra si alguien no pisara el freno? ¿Con la ruptura de la Argentina? Por ahora, todos aceleran y flirtean con el abismo.

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Libertarios vs. federales: las últimas batallas

Conviene repasar algunos episodios no tan lejanos.

En Julio de 1991, el entonces gobernador de Río Negro, Horacio Massaccesi, se llevó 15 millones de dólares de una delegación local del Banco Central, lo que le valió, 14 años después, una condena a tres años de prisión en suspenso y una inhabilitación a perpetuidad para ejercer cargos públicos.

En Noviembre de 2001, el entonces gobernador bonaerense, Carlos Ruckauf, amenazó con embargar a la Nación para hacerse con deudas por coparticipación y hasta con invocar el Pacto de San José de Flores, de 1859, para volver a cobrar impuestos aduaneros.

1991 y 2001, respectivamente la secuela de dos hiperinflaciones y de la que ha sido, hasta ahora, la peor crisis nacional.

¿Hacia qué horizontes navegará la Argentina si la frustración y el resentimiento populares no dejan de crecer?

Todos los vientos del mundo

Si con su hiperajuste el presidente de ultraderecha altera el ánimo social e hipoteca su único escudo narrativo –la popularidad que mantiene, según sondeos, en un 45%–, con la guerra que apura contra sus enemigos los gobernadores acelera ese proceso y también socava la posibilidad de hacerse de un cerco institucional de estabilidad.

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Por un lado, tiene más para perder que para ganar al atizar el sentimiento antiporteño en provincias donde gobiernan hombres también legitimados por el voto y, por el momento, tan populares como él. ¿Qué legitimidad invocará cuando su nivel de respaldo ya no sea el 45% actual, sino el 30% de su núcleo duro o, eventualmente, menos que eso?

Si el jefe de Estado serrucha el piso sobre el que se apoyan sus pies pequeños, también hacha las paredes en las que podría apoyarse en las horas bajas que indefectiblemente van a venir.

milei y la motosierra: proceso de desorganizacion nacional
Máximo Kirchner coordinó con Kicillof el proyecto para que el Fondo Nacional de Incentivo Docente sea permanente. 

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