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Gabriel Katopodis no es profeta en su tierra: los números de un escenario complicado en San Martín

Según una encuesta, Moreira enfrenta dificultades para lograr la reelección, aunque el peronismo se mantiene competitivo. Rivales, problemas y posicionamiento del ministro.

A poco más de un año de las elecciones 2027, el peronismo enfrenta en San Martín un escenario más complejo de lo que podría sugerir el histórico arraigo territorial de su jefe político, Gabriel Katopodis. Una encuesta de CEOP realizada sobre 1.094 casos entre el 14 y el 20 de agosto, muestra una combinación incómoda para el oficialismo.

El dato más contundente aparece cuando se consulta qué tipo de gobierno quieren los habitantes de San Martín para el próximo período. Apenas el 13,2% se inclina por la continuidad de Moreira, mientras que un 30,8% prefiere que continúe un gobierno peronista pero con otro intendente. En cambio, el 51,5% optaría directamente por "un gobierno totalmente diferente".

Según los datos de la encuesta publicada por la firma de Roberto Bacman, el problema del oficialismo no necesariamente es el peronismo como espacio, sino quién encarna su continuidad en el distrito. Sin embargo, también muestra un cambio significativo respecto de la medición anterior. Ante la pregunta sobre la elección para intendente de 2027, el 48,2% afirma que votaría por un candidato de la oposición, frente a un 32% que se inclinaría por uno del oficialismo. El resto, un 19,8%, todavía no define su posición. En mayo, la diferencia era considerablemente menor: 40,2% para la oposición contra 34,4% para el oficialismo. En apenas unos meses, la brecha pasó de 5,8 a 16,2 puntos.

La paradoja peronista

El escenario tiene una particularidad que puede ser determinante en la disputa de 2027. La demanda de cambio no implica necesariamente un rechazo mayoritario al peronismo. De hecho, casi un tercio de los encuestados quiere conservar un gobierno peronista, aunque sin Moreira al frente quién iría por la reelección, con Katopodis lanzado a la carrera por la gobernación bonaerense.

Pero el intendente cosecha apenas 13,2% cuando se pregunta específicamente por su continuidad, mientras que un 30,8% optaría por otro dirigente del mismo signo político. El estudio, además, muestra que el rechazo a Moreira atraviesa buena parte del electorado que no se identifica con el oficialismo municipal. Entre quienes se ubican como independientes críticos del intendente, la preferencia por un gobierno totalmente diferente llega a niveles muy elevados. Algo similar ocurre entre los votantes identificados con el universo libertario.

Gabriel Katopodis no es profeta en su tierra

Sin embrago, los malos datos no solo caen sobre el intendente sino también sobre su jefe político, Katopodis. El ministro, aunque tiene un nivel de intención potencial de voto superior al resto de los nombres medidos, llega apenas al 35,9% entre quienes dicen que seguramente o probablemente lo votarían.

Detrás aparecen Fernando Moreira, con 28,8%, y en tercer lugar el dirigente del Movimiento Evita, Leonardo Grosso, lanzado a la carrera municipal hace pocas semanas, con 28,7%. Atrás siguen el abogado Mauricio Dalessandro con el 25,2%, mientras que el concejal de La Libertad Avanza Daniel Mollo llega a 16,9%.

Pero el liderazgo de Katopodis no significa que tenga el camino allanado. La medición de imagen muestra otra foto: Grosso es el único de los principales dirigentes relevados que registra saldo positivo, con 32,6% de imagen positiva contra 27,3% negativa, un diferencial de +5,3 puntos.

Katopodis, en cambio, aparece con 31,3% de imagen positiva y 49,5% negativa. Mauricio Dalessandro registra 26,1% positiva y 41,8% negativa; Andrés Petrillo, 19,1% y 30%; y Daniel Mollo, 17,2% y 36,3%.

Todo en disputa

El mapa político que surge del estudio tampoco es homogéneo. El oficialismo conserva un núcleo duro importante, especialmente entre los llamados "municipalistas ideológicos", donde la preferencia por un candidato oficialista alcanza el 73,8%. Pero ese segmento representa menos de una quinta parte del electorado.

En el otro extremo, los sectores más críticos con Moreira son abiertamente favorables a un cambio. Entre los "anti-Moreira independientes", el 70,2% se inclina por la oposición, mientras que entre los "mileístas ideológicos" esa cifra alcanza el 66,2%. Entre los votantes definidos como "disconformes", la oposición llega al 73%.

El universo independiente, en tanto, mantiene un nivel elevado de indefinición: casi la mitad no sabe o no responde qué opción elegiría. Allí puede encontrarse una de las principales reservas electorales de la elección.

También hay diferencias generacionales. La oposición obtiene su mejor registro entre los jóvenes de 16 a 34 años, con 52,4%, mientras que el oficialismo alcanza 27,5%. Entre los mayores de 65 años, la diferencia se achica: 49,5% para la oposición contra 34,1% para el oficialismo.

El desafío de 2027

La encuesta no muestra un escenario de derrota inevitable para el peronismo en San Martín, pero sí una advertencia seria. El oficialismo parte con una base electoral relevante y existe un 30,8% que quiere mantener un gobierno peronista, aunque con otro intendente. Al mismo tiempo, la oposición consigue una ventaja de 16,2 puntos en la pregunta general sobre el voto para 2027.

La principal incógnita, entonces, pasa por si el peronismo podrá convertir su piso electoral en una candidatura competitiva o si el desgaste de la gestión municipal terminará arrastrando al conjunto del espacio.

En ese tablero, Moreira aparece como el eslabón más débil de la cadena oficialista. Katopodis conserva el mayor potencial de voto entre los nombres medidos, pero su imagen negativa supera ampliamente a la positiva. Grosso, en cambio, tiene el mejor diferencial de imagen, aunque todavía no consigue traducirlo en una ventaja electoral.

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