FUNCIONARIOS QUE NO FUNCIONAN

Federico Sturzenegger, el Terminator de Javier Milei

El cerebro del decretazo y la ley ómnibus se prepara para desembarcar en el gabinete de Javier Milei. Vuelve desde del pasado macrista para matar al Estado.

Federico Sturzenegger, el cerebro detrás del decretazo de necesidad y urgencia y de la ley ómnibus, se prepara para asumir un cargo de ministro en el gobierno de Javier Milei. A diferencia del androide que protagoniza el clásico de James Cameron, que viene del futuro para matar a la mujer que engrendrará al líder de la resistencia humana en la guerra contra las máquinas controladas por inteligencia artificial, el economista ultraliberal vuelve desde el reciente pasado macrista con la misión de terminar con el Estado y sus regulaciones, la maquinaria de impedir que aborrece el libertario. Como buen killer, no lo hará con buenos modales: la megarreforma de Sturzenegger saldrá a los tiros de lapicera presidencial, sin perder tiempo en debates parlamentarios que la casta podría embarrar.

The Terminator - I'll be back

Sturzenegger presidió el Banco Central durante el 62,5% de la administración Cambiemos: 30 de los 48 meses del gobierno que encabezó Mauricio Macri. Asumió con el ingeniero, en diciembre de 2015, y dejó el cargo en junio de 2018.

En noviembre de 2019, cuando la aventura cambiemista ya había sido cancelada por la voluntad popular, le tiró una tonelada de piedras al gobierno del que -otra vez- había sido un actor clave durante 30 meses. "El fracaso económico de Macri es sorprendente”, escribió en un artículo publicado en la revista Americas Quarterly. ¿Por qué, Federico? “Porque no solo se enfrentó a un escenario internacional relativamente benigno (sin cambios significativos en sus términos de intercambio, por ejemplo), sino también porque recibió un apoyo sin precedentes”, argumentó.

En ese artículo, el expresidente del Banco Ciudad se sacó el lazo por las patas: le adjudicó el fracaso de Macri a una suerte de intervención de la Casa Rosada sobre la política monetaria que, a su juicio, rompió la independencia del Banco Central y modificó las metas de inflación. La tristemente célebre conferencia de prensa del 28 de diciembre de 2017. Según Sturzenegger, él sería un santo inocente a quien no se le puede imputar el saldo de la presidencia Macri, que sintetizó en dos datos: "Una caída en el ingreso per cápita de cerca del 10% y una inflación acumulada superior al 300%". ¿Cómo se llevará ahora Sturzenegger, que viene por la revancha, con Caputo, el ministro de Finanzas que le intervino el Banco Central aquel Día de los Inocentes de 2017? El totismo asegura que de mil maravillas, pero ya se escuchan sordos ruidos de corceles y de aceros.

El economista de 57 años, que obtuvo su título de grado en la Universidad Nacional de La Plata y se doctoró en el prestigioso Instituto de Tecnología de Massachusetts (conocido como MIT, por su sigla en inglés) no nació del repollo macrista. Catorce años antes de asumir en el Central, fue uno de los responsables del "megacanje" de 2001, una de las buenas noticias que por entonces anunciaba Fernando de la Rúa como la plataforma para el definitivo despegue de la Argentina y no fue otra cosa que un eslabón más en la cadena de sobreendeudamiento que terminó ahorcando al país.

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Rescatado por Patricia Bullrich, el killer presentó en septiembre pasado, con un video que publicó en las redes sociales, su megaproyecto de "desregulación económica" que es la base del DNU que contempla, según anticipó Clarín, un desfinanciamiento de la seguridad social a través de una baja de los aportes patronales; una extensión del empleo temporario o basura; una reducción de las indemnizaciones por despido; la eliminación de multas a quienes contraten personal en negro; una desindexación de las deudas por indemnizaciones no pagadas; la generalización voluntaria del sistema "UOCRA" de seguro de despido y un recorte de los aportes de los trabajadores a sus sindicatos, además, según agregó La Nación, de la eliminación de responsabilidades de las empresas tercerizadas en caso de juicio laboral y la distinción entre "salario" y "sueldo" para excluir ciertas bonificaciones de los reclamos indemnizatorios.

El bodoque es "un shock de libertad", según su autor.

De tal palo

Federico es también Adolfo. Recibió su segundo nombre de su padre, Adolfo Sturzenegger, referente de una familia de City Bell, la zona más exclusiva del partdido de La Plata, de buen nombre en los círculos de la derecha conservadora de la capital bonaerense.

Papá Adolfo, que militó la Acción por la República de Domingo Cavallo- jefe de una las familias poderosas del gobierno de Milei-, le legó mucho más que un nombre y un apellido ilustre en el Círculo Rojo ultraliberal. Federico creció escuchando maldiciones sobre el Estado y sus regulaciones satánicas.

En enero de 2000, Adolfo le pedía al gobierno de la Alianza que diera "señales muy claras de que en los próximos cuatro años va a quedar completo un proceso de reestructuración y de reingeniería del sector público" que contemplara "la eliminación de todas las regulaciones laborales que afectan la productividad y la eficiencia".

Para Sturzenegger hijo, entonces, exterminar al Estado acaso sea un mandato familiar que ahora intentará honrar.

Javier Milei en su discurso de asunción (Foto: Télam)
Javier Milei en cadena nacional anunció el decretazo.

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