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TEMPORADA DE ROSCA

El PRO lima asperezas en Rosario para llegar a 2027 con una candidatura de unidad a la intendencia

Scaglia y Angelini acercaron posiciones. El exfuncionario de Milei gana pantalla y se mueve. Los nombres que se suman. El condicionante Javkin.

El PRO de Santa Fe empezó a bajar el volumen de sus diferencias internas y puso en marcha una operación política con Rosario como prioridad: llegar a 2027 con una síntesis que le permita presentar un candidato propio a la intendencia en las PASO de Unidos.

Quien más se mueve es el actual secretario de Gestión Institucional del Ministerio de Justicia y Seguridad de Santa Fe, Federico Angelini, aunque la discusión está abierta y la definición del intendente Pablo Javkin sobre una posible nueva candidatura condiciona cualquier estrategia.

Hace poco más de una semana hubo una reunión entre los principales sectores partidarios, con representantes de la conducción que encabeza la exvicegobernadora y diputada, Gisela Scaglia, y del espacio de Angelini. El encuentro fue una señal de distensión después de años en los que ambos campamentos protagonizaron buena parte de las divisiones internas del partido amarillo.

“Hoy estamos en un proceso de madurez político-partidaria. El que mejor llegue competirá”, resume ante Letra P una de las referencias involucradas en las conversaciones. La hoja de ruta tiene incluso un primer horizonte temporal: pasar los Juegos Suramericanos y acelerar desde allí las reuniones para intentar alcanzar una síntesis para presentar en febrero, plazo marcado para la presentación de las listas. Al momento hay tres dirigentes lanzados: Angelini, la concejala Anita Martinez y el secretario de Cooperación provincial, Cristian Cunha.

“Todos los que alguna vez estuvimos en la construcción del partido deberíamos intentar llegar a una síntesis. Somos todos importantes”, completa la misma fuente.

Federico Angelini se mueve en Rosario

En ese proceso, Angelini aparece como el dirigente que viene dando las señales más claras. Como contó Letra P, su regreso a la provincia desde el gobierno de Javier Milei fue metabolizado por el PRO santafesino después de las tensiones que había provocado su acercamiento al universo libertario. Su desembarco en el gabinete de Maximiliano Pullaro terminó de devolverlo al ecosistema de Unidos.

Primero encontró un lugar en el Ministerio de Seguridad provincial, un área que le permitió sostener exposición en Rosario. Ahora sumó otra vidriera como uno de los voceros de los Juegos Suramericanos, una arena que Pullaro viene utilizando también para repartir juego entre distintos sectores de Unidos.

En el PRO leen esos movimientos como un plafón político concedido por el gobernador. En ese marco se dio la reunión con el espacio de la exvicegobernadora. Allí el propio dirigente afirmó -como viene haciéndolo en público- su idea de competir en la ciudad. En principio, no estaría evaluando competir por una banca legislativa.

La síntesis para competir

La intención predominante es procesar las diferencias y llevar una sola figura a la eventual interna de Unidos, en lugar de llegar a las PASO con tres o cuatro candidatos amarillos.

“El PRO necesita tener un candidato”, repiten en distintos campamentos. La lectura partidaria es que todavía conserva un lugar propio y con sus particularidades dentro de la coalición: representa con mayor nitidez a un electorado de centroderecha que Unidos necesita contener frente al crecimiento de La Libertad Avanza.

“Nosotros somos la representación de ese lugar en Unidos. Hemos tenido experiencia legislativa, tenemos rodaje y en todo lugar donde el PRO ocupa espacios, se ordenó”, sostiene uno de los dirigentes consultados.

Además de Angelini, Martínez manifestó públicamente sus intenciones de volver a disputar la intendencia y dentro del partido le reconocen un nivel de conocimiento superior al de otros nombres. Sin embargo, distintas terminales amarillas señalan que, por ahora, no observan movimientos políticos de igual intensidad detrás de esa candidatura. Incluso algunos dirigentes históricamente vinculados a la concejala comenzaron a mantener conversaciones con el sector del funcionario provincial.

La lectura sobre el exdiputado es inversa. Muchos en el partido creen que Angelini parte con un conocimiento entre la gente con el que no necesariamente aventaja al resto, pero sus aliados confían en que puede montar una estructura política y electoral más robusta si finalmente decide competir.

Cunha continúa también dentro del menú y es uno de los impulsores de un acuerdo con LLA. A ellos se agregó en distintas conversaciones internas el nombre de Renata Ghilotti, presidenta de Aguas Santafesinas. Si bien no descartan una candidatura ejecutiva, fuentes que siguen el armado amarillo creen que su nombre podría terminar orientándose con más fuerza a encabezar una lista de concejales.

Pelear para sumar o intentar ganar

Toda la arquitectura tiene, sin embargo, un condicionante que excede al PRO y que apunta a los movimientos de Javkin. En Unidos saben que es el principal elector en Rosario dentro del oficialismo, partiendo de un piso mucho más alto. El intendente, mientras tanto, estira los tiempos y esperará al menos hasta fin de año mientras deja correr al resto de los nombres.

Para el PRO no es un dato menor. Con Javkin en carrera, la expectativa de una candidatura amarilla sería sumar volumen propio dentro de una interna en la que el intendente arrancaría desde una posición distinta al resto. Allí aparece incluso la idea de acordar reglas de convivencia y evitar una PASO destructiva.

La utilidad electoral que imaginan es doble. El PRO podría buscar por la centroderecha parte del voto que hoy disputa La Libertad Avanza, mientras una candidatura socialista permitiría ensanchar a Unidos cosechando por el lado del progresismo para enfrentar al candidato opositor Juan Monteverde.

El escenario cambia radicalmente si Javkin decide no competir. Allí, entienden en el partido, se abriría una carrera mucho más horizontal, con varios nombres partiendo desde pisos relativamente similares. La propia Casa Gris contempla, si no prospera la continuidad del intendente, una competencia interna con varias figuras de la coalición.

“Si no juega Pablo, puede terminar siendo pato o gallareta”, grafica una fuente amarilla sobre un tablero que, sin el actual intendente, quedaría mucho más liberado.

En ese esquema, Scaglia juega en otra cancha. La exvicegobernadora es hoy la principal figura institucional del PRO santafesino y dentro del partido la proyectan nuevamente como compañera de fórmula de Pullaro en 2027. Por eso, más que anotarla en la discusión rosarina, su tarea pasa por ordenar el partido y lograr que las distintas vertientes lleguen a una síntesis.

¿Hay lugar para un acuerdo con La Libertad Avanza?

La última discusión atraviesa los límites de Unidos. Algunos dirigentes del PRO creen que el partido no debería clausurar el diálogo con La Libertad Avanza, sobre todo por la cercanía ideológica entre buena parte de sus electorados. Otra cosa, aclaran, es transformar esas conversaciones en un acuerdo electoral.

Por el momento esa posibilidad aparece como altamente compleja dentro del partido. La experiencia de Angelini, que pasó por el Gobierno antes de regresar al armado de Pullaro, funciona también como muestra de las dificultades de esa convivencia. En el PRO consideran difícil la posibilidad de una integración formal de los libertarios a Unidos.

Por eso, el plan que empieza a tomar forma es otro: reconstruir una oferta amarilla capaz de disputar ese electorado desde adentro de la coalición provincial.

Los Juegos Suramericanos funcionan por estos días como una tregua. Después volverá la rosca, mientras el PRO mantiene reuniones mensuales de su consejo directivo y anticipa una nueva ronda de conversaciones políticas cuando termine el evento, con febrero como norte para todas las estructuras partidarias.

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