El municipio de Rosario registra una demanda social al límite y apunta a la Nación: "Brilla por su ausencia"
Los refugios para personas en situación de calle están llenos, inédito en el verano. El gobierno local abre el paraguas y reclama ayuda a la Casa Rosada.
A contramano de los datos oficiales respecto de la pobreza, la demanda social en Rosario escaló en 2025.
La crisis que penetra en distintos sectores de la soiedad muestra en Rosario una cara prácticamente inédita: los refugios para personas en situación de calle están a tope incluso en verano, ante el incremento de la demanda. Con ese panorama, en el gobierno de Pablo Javkin le reclaman a la Nación por el retaceo de fondos para asistencia social.
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"Lo único que existe a nivel nacional es la Asignación Universal por Hijo, que es un paliativo que no transforma la vida de la gente. Después, es todo esfuerzo de los gobiernos locales y ninguna ayuda", lanzó Nicolás Gianelloni, secretario de Desarrollo Humano y Hábitat municipal, a LT8. El funcionario trazó un panorama complejo. "Cada vez tenemos más gente pidiendo ayuda a la Municipalidad, familias viviendo en la calle, gente usando los servicios gratuitos", describió.
Durante 2025, el municipio recibió unos 9.000 llamados informando la presencia de personas en situación de calle, un 30% más que el año anterior. Las 300 camas disponibles en refugios fueron ocupadas todas las noches, incluso en el verano, una rareza si se lo compara con años anteriores, cuando la demanda se concentraba en el invierno.
"Hay otras políticas que tienen que ver con las adicciones, familias que no pueden criar a sus hijos, cosas que complementan. Hoy eso se ha vaciado", afirmó Gianelloni, quien dirigió sus críticas al gobierno que encabeza el presidente Javier Milei. "Hay un esfuerzo de los gobiernos locales que no reciben ayuda del Gobierno nacional, que brilla por su ausencia", sentenció.
"Hay un combo letal: la plata no alcanza, hay situaciones de consumo, problema de salud mental y rotura de lazos familiares", agrega un conocedor del día a día en la calle. De hecho, en materia de salud mental, Santa Fe fue una de las once provincias que le exigió a la Nación que reabra el Consejo Federal del área ante el aumento de consultas.
Una radiografía de la calle en Rosario
En los pasillos de la Secretaría de Desarrollo Humano municipal dan cuenta que desde hace meses en toda la provincia de Santa Fe, y particularmente en Rosario, la demanda social está al límite y cada vez con mayores frentes que cubrir.
En esa lógica, la crítica de Gianelloni apunta a la falta de proyección nacional más allá de la contención con la AUH. "No hay un norte con respecto a la capacitación para insertarse en el mercado laboral", sostuvo, y hasta comparó lo hecho por la gestión libertaria con los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. "Los planes sociales que estuvieron con el kirchnerismo se mantuvieron, sin intervención de las organizaciones sociales, pero es un paliativo que no transforma la vida de la gente", agregó, aunque reconoció que "es lo que sostiene la estabilidad social en Argentina".
El municipio ya hace cuentas de cara al invierno. "Para este año pensamos agregar 80 plazas para recibir gente, además de recuperar el refugio Sol de Noche y de refuncionalizar otros espacios", adelantaron a Letra P. "El espiral de crecimiento ya se ve desde mayo del año pasado. El Operativo Invierno se extendió hasta el verano, centrado sobre todo en gente en situación de calle, pero también en aquellos que la transitan aun teniendo un techo", aclaran.
Este último dato no es menor: a la recolección informal se sumó un numeroso grupo de personas que intentan sumar ingresos buscando comida o productos reciclables para vender. "No es homogéneo. Es gente que desordenadamente busca lo que hay. Antes había uno o dos por 'circuito' y hoy hay diez o doce", explican ante una situación que se ve claramente en la calle: contenedores no desbordados, pero sí revueltos, con suciedad alrededor.
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Combo complejo: consumo, jubilaciones que no alcanzan y mujeres solas
En esa lógica, alarman los casos de salud mental y consumo. "Llega gente muy rota", advierten sin vueltas. A esto se suma la irrupción de adultas y adultos mayores a los que no les alcanza la jubilación mínima y que, entre recortes de medicamentos y otros factores, piden una vianda para ahorrar el costo de la cena. "No está mensurado, pero lo detectamos claramente", resaltan.
Otra situación que inquieta tiene que ver con un incremento de mujeres solas y familias con menores en situación de calle. Allí, las intervenciones exigen que el Estado articule entre áreas como Salud y Niñez, además de tener que buscar soluciones excepcionales al no poder derivar a los refugios.
"Ante casos especiales se han derivado a hoteles o pensiones, pero es muy difícil porque también hay situaciones de consumo", revelan.