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DISCUSIÓN 2027

El acuerdómetro de la Casa Rosada con los gobernadores: las 24 provincias, de rojo a violeta

Karina Milei segmentó las estrategias de acuerdo al territorio. Construye seis alianzas y tres candidatos de baja intensidad. Las competencias y los enigmas.

Parados, vestidos con trajes impolutos y sonrientes, doce gobernadores, una vicegobernadora y el jefe de gobierno porteño posaron el jueves pasado junto a Javier Milei y Karina Milei en París. La foto, difundida y promocionada de manera oficial, expuso no sólo el viejo anhelo de la Casa Rosada de llegar a acuerdos formales o clandestinos con la mayoría de ellos, sino también las aspiraciones reales de ganar en provincias administradas por el peronismo.

Se trata de una red de estrategias diseñada por la mesa chica de la secretaria general, integrada por el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y los primos Menem, Martín y Lule, dividida en cuatro tipo de acuerdos en construcción. Los operadores libertarios tienen autorización para conformar alianzas tradicionales en seis provincias, a cambio del respaldo de sus gobernadores a las aspiraciones reeleccionistas del Presidente, y para cerrar acuerdos en otras cinco jurisdicciones, en las que todavía no están escritas las líneas de la letra chica.

Por fuera de estos dos grupos, la cúpula libertaria tiene prácticamente definido llegar a negociaciones informales con gobernadores del peronismo o que fueron parte de Juntos por el Cambio que han servido de apoyo en momentos claves para el oficialismo. Se trata de cuatro provincias en las que el karinismo autorizará a competir a candidatos de baja intensidad, que deberán financiar sus propias campañas y no tendrán mucho respaldo del Gobierno central para evitar incomodar a los opositores aliados.

Fuera de cualquier instancia de diálogo están, directamente, aquellos territorios administrados por el peronismo más intransigente a las políticas libertarias o por caciques políticos que La Libertad Avanza sueña con jubilar. En total, son ocho provincias, en las que incluso pretenden competir algunos integrantes del gabinete de Milei.

Javier Milei con gobernadores en París.

Las provincias que la Casa Rosada quiere teñir de violeta

La propuesta de la hermana del jefe de Estado es repetir las alianzas en aquellas jurisdicciones en las que la convivencia política funcionó el año pasado, es decir, que se tradujo en acuerdos legislativos e integraciones no sólo en las listas sino también en los distintos ejecutivos.

Bajo esta lógica, como sucedió en los comicios de 2025, el acuerdómetro de la Casa Rosada quiere teñir por completo de violeta a Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Leandro Zdero (Chaco) y Alfredo Cornejo (Mendoza), pese a que a este último todavía lo asechan las ambiciones del diputado libertario Luis Petri de convertirse en el candidato a gobernador. Todo indica que la cúpula de La Libertad Avanza privilegiará su vínculo con el mandatario mendocino y acomodará al exministro de Defensa en algún otro lugar clave en la provincia.

Además, el karinismo pretende cerrar alianzas con Marcelo Orrego (San Juan) e Ignacio Torres (Chubut), quienes administran territorios claves para el modelo extractivista que impulsa el Gobierno y han dado muestras de confluencia política con Balcarce 50. A la lista podría sumarse Claudio Poggi (San Luis).

Acuerdos no definidos en otros territorios

Al igual que Orrego, Torres y Poggi, Rolando Figueroa (Neuquén) es considerado un aliado clave para el proyecto libertario, ya que controla un área tan sensible como determinante para la economía futura del país, como lo es Vaca Muerta. Aún así, todavía nadie da por cerrado un acuerdo con el dirigente provincialista. De todos modos, las fuentes libertarias consultadas aseguran que continúan conversando en buenos términos políticos y electorales con el neuquino.

Carlos Sadir (Jujuy), Juan Pablo Valdés (Corrientes) y Maximiliano Pullaro (Santa Fe) también se encaminan a posibles acuerdos, pero el oficialismo todavía no termina de confiar en los dirigentes provenientes de la Unión Cívica Radical. Los señalamientos suelen apuntar, sobre todo, contra el santafesino, quien acaso deba convivir con otra complejidad: un sector de la Casa Rosada insiste con las presuntas aspiraciones de la diputada Romina Diez, dirigente de suma confianza de El Jefe, de convertirse en candidata a gobernadora. Sin embargo, como contó Letra P, por el mileísmo no es ella sino el abogado Marcos Peyrano quien comienza a tallar en la pelea por la conducción de la Casa Gris.

Algo similar le sucede a Gustavo Sáenz (Salta). La mesa chica del partido oficialista lo tiene entre sus gobernadores aliados, pero nadie quiere dar por sellado un acuerdo por dos razones. Por un lado, la Corte todavía tiene que definir si el exaliado de Sergio Massa puede presentarse como candidato por tercera vez o no. Por el otro, existe también el anhelo de Emilia Orozco de representar a la tropa libertaria en aquella provincia.

Si bien la Casa Rosada no respalda a la senadora, quien está enfrentada a la estructura menemista y ni siquiera asistió al acto institucional que encabezó Karina este martes en Salta, nadie en Balcarce niega que la senadora es un activo electoral que no abunda en el oficialismo. Su imagen e intención de voto, admiten en ambos bandos violetas (el karinismo y el sector de Santiago Caputo, hoy apartado de la estrategia electoral), aumenta con el correr de los meses.

Jorge Macri es el quinto mandatario con posibilidades de llegar a algún tipo de acuerdo con la hermana presidencial, pero es uno de los dirigentes que más rechazo genera en la administración libertaria. Como sucede con Diez en Santa Fe, en la Ciudad de Buenos Aires, el karinismo tiene a la legisladora Pilar Ramírez como la principal garante de sus ideas y la encargada de construir una candidatura libertaria en el caso que se decida, finalmente, ir separados en 2027.

Si por alguna razón la cúpula libertaria desiste de tener un candidato propio en el territorio porteño, después de la caída en desgracia del jefe de Gabinete y aspirante a la gobernación local Manuel Adorni, la secretaria general de la Presidencia pretende negociar las condiciones electorales con Mauricio Macri y no con su primo Jorge. Esto le agrega un condicionante para que el PRO y LLA confluyan en la Ciudad.

La construcción magenta: candidatos de baja intensidad

Para mantener el diálogo abierto con los gobernadores aliados de origen justicialista, y no incomodarlos por de más en sus territorios, la sede de Gobierno enviará a competir a candidatos denominados "de baja intensidad". Es una suerte de acuerdo clandestino de beneficios mutuos entre la Casa Rosada y este grupo de gobernadores, integrado por Raúl Jalil (Catamarca), Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Claudio Vidal (Santa Cruz).

El caso más paradigmático que suele mencionarse en los pasillos de Balcarce 50 es el del exministro de Interior Lisandro Catalán. Se trata de un dirigente de bajo perfil que llegó a la administración libertaria gracias a su jefe político y amigo personal, Guillermo Francos, pero que debió renunciar una vez que el exjefe de Gabinete fue reemplazado por Adorni. Hoy ocupa una silla millonaria en el directorio de YPF y reporta al esquema menemista bajo esta estrategia de tener un postulante a la gobernación que no fastidie demasiado a Jaldo.

Quien más dudas genera en Balcarce 50 es Jalil, no por su falta de lineamiento a las políticas económicas del primer mandatario o desconocimiento del armado de la secretaria general, sino, más bien, porque dejó trascender en su provincia que no quiere ser gobernador otro mandato más.

El catamarqueño aspira a ocupar una banca en el Senado, pese a que no tiene el volumen suficiente como para garantizar la sucesión en una provincia donde pisan fuerte los justicialistas Lucía Corpacci y Gustavo Saadi. Esas indefiniciones son las que inquietan a la cúpula libertaria.

Las provincias rojas, donde la Casa Rosada competirá a fondo

En la previa de la campaña electoral de 2027, no son muchas las provincias en las que La Libertad Avanza tiene en un 100 % definido competir a todo o nada. Irá con candidato propio contra Hugo Passalacqua (Misiones), Martín Llaryora (Córdoba) y Alberto Weretilneck (Río Negro). Los tres sobrevivieron en sus territorios a las oleadas de cambio partidario a nivel nacional, pero, según el oficialismo nacional, tienen gestiones opacas, al igual que los gobernadores San Juan, San Luis y Santa Cruz. El karinismo se entusiasma con un declive en el apoyo popular a esos oficialismos provinciales.

Axel Kicillof (Buenos Aires), Ricardo Quintela (La Rioja), Gildo Insfrán (Formosa) y Gustavo Melella (Tierra del Fuego) integran el segmento de opositores más duros a las ideas libertarias, por lo que el amplio ecosistema libertario pondrá todo para competir, aunque la cúpula mileísta sepa que, dependiendo el caso, no tiene muchas posibilidades de ganar. En ese sentido, Formosa es el caso paradigmático.

Distinto es Buenos Aires, donde aspira a ganar de la mano de Diego Santilli, o La Rioja, donde se entusiasma con una candidatura de Martín Menem. Para enfrentar a Sergio Ziliotto (La Pampa), LLA pondrá al vocero Adrián Ravier y todavía resta definir qué pondrá en cancha para competir contra Elías Suárez en Santiago del Estero. Estas provincias están pintadas de rojo furioso en el acuerdómetro de la Casa Rosada.

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